Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES) y miembro del Foro de Madrid
Compartir en redes
Víctor Pavón (*)
El artículo 92 de la Constitución Nacional (CN) establece el “salario vital mínimo”. Desde su implementación, las normativas fueron modificando el monto correspondiente en concepto de salario obligatorio.
El texto constitucional, sin embargo, no dice que esta práctica tenga que constituirse en un problema en el mercado laboral. En efecto, el salario mínimo obligatorio por encima de la productividad expulsa a miles de personas hacia la informalidad, violando la libre contratación garantizada en nuestra CN.
La aplicación incorrecta del texto constitucional elevó el costo laboral a más del 25 por ciento a la fecha. Los trabajadores pagan el 9 por ciento (el neto percibido es menor) y los empleadores el 16,5 por ciento, en concepto de seguridad social.
El costo laboral del 25,5 por ciento en un país con baja inversión per cápita nominal de no más de 6 mil dólares produce irremediablemente dañinas consecuencias. El costo es elevado con el agravante que la retribución por la seguridad social no se corresponde con los multimillonarios aportes.
En ninguna parte de nuestra ley fundamental se establece la imposibilidad de acuerdos contractuales libres y voluntarios entre las partes. El artículo 86 de la CN dice que los habitantes “tienen derecho a un trabajo libremente escogido”. Es de tomarse en cuenta que en el ámbito jurídico laboral el trabajo implica la contraprestación de un salario.
De igual manera, el artículo 107 de la CN dice que “toda persona tiene derecho a dedicarse a la actividad económica lícita de su preferencia”, garantizándose “la competencia en el mercado”, lo que también incluye al laboral. Fue así que a lo largo de estos años en vez de aumentar el empleo formal, aumentó la informalidad que, por cierto, no significa directamente desempleo.
Para el profesor Ronald Coase, Nobel de Economía, las leyes acarrean costos. En su libro más influyente, “El problema del costo social”, Coase argumenta sobre los costos de negociar y hacer contratos, imposibilitando respuestas más eficientes si las personas actuaran de acuerdo a su propio discernimiento, intención y libertad.
Con el salario mínimo obligatorio –que actúa como un precio mínimo por encima del mercado– se logra lo contrario de lo que se pretende: aumenta el desempleo y la informalidad especialmente entre aquellos que aún no cuentan con la suficiente preparación, experiencia y conocimientos, esto es, entre los jóvenes, también castigados por la falta de acceso al crédito. Corregir este problema requerirá una mirada económica constitucional como nunca se ha hecho.
(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Miembro del Consejo Internacional de la Fundación Faro. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”: “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.
Ministra aboga por una negociación técnica y “sin pasamanos” para el reajuste salarial
Compartir en redes
La ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Mónica Recalde, analizó el panorama laboral actual y los planes del Ejecutivo para el reajuste salarial de mayo, durante una entrevista con “Arriba hoy” del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media. Según los datos del primer trimestre de 2026, el mercado laboral paraguayo sumó 117.000 nuevos ocupados, con un repunte significativo en el sector de las industrias.
La titular de la cartera subrayó que la formalización es el eje central de esta gestión. “Siete de cada diez empleos generados en los últimos trimestres son formales”, afirmó, atribuyendo este éxito a que la institución está ejerciendo su poder de policía laboral. Según Recalde, el “efecto disuasivo” de las fiscalizaciones y el control estricto del seguro social han motivado a las empresas a regularizar a sus trabajadores ante la certeza de que las multas serán aplicadas sin excepciones.
Una mesa de diálogo técnica y “sin pasamanos”
De cara a la apertura de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasam), la próxima semana, la ministra aseguró que el proceso dejará de ser un simple trámite burocrático. Anteriormente, se limitaba a un “pasamano” de notas sobre la inflación del Banco Central, pero este año se llevará a cabo una negociación real basada en evidencias.
Proyecto de ley para frenar el “efecto arrastre”
Uno de los anuncios más importantes fue la decisión de presentar un proyecto de ley para la desindexación de precios. Esta medida busca romper el círculo vicioso donde el aumento del salario mínimo encarece automáticamente otros costos de vida.
“Lo que se va a hacer es establecer una nueva unidad de medida para que las tasas, impuestos, contribuciones e incluso multas (como las de la APF) ya no suban vinculadas al aumento del jornal”, explicó la ministra.
Además, el proyecto contempla disminuir las tasas de embargo de los salarios para proteger el ingreso líquido de los trabajadores. Con estas medidas, el Gobierno busca que el incremento salarial se traduzca en una mejora real del poder adquisitivo y no sea absorbido por reajustes automáticos en el sistema tributario y administrativo.
"Queremos parar ese efecto inflacionario que se da en tasas y contribuciones para que la plata realmente le alcance a la gente", señaló Recalde. Foto: Nestor Soto
El presidente instruyó a la ministra de Trabajo a buscar un mecanismo que recupere el poder adquisitivo real, mientras el Gobierno impulsa una ley para evitar el "efecto arrastre" en multas e impuestos. Foto: Gentileza
Peña califica de “genuino” el reclamo obrero y ordena nuevo sistema para ajustar el salario
Compartir en redes
El presidente de la República, Santiago Peña, calificó como un “reclamo genuino” el pedido de la clase trabajadora de recuperar el poder adquisitivo en el marco de las discusiones por el reajuste del salario mínimo.
Durante una reunión del Consejo de Ministros, el mandatario afirmó que el Gobierno no puede ser indiferente ante esta situación y ordenó definir un nuevo sistema de ajuste que defienda a los trabajadores sin poner en riesgo la generación de empleo.
La ministra de Trabajo, Mónica Recalde, confirmó que el salario mínimo será el tema central de la agenda oficial durante todo el mes de mayo. Además, reconoció que el monto de 60.000 guaraníes que arrojaría el método de cálculo actual es "insuficiente e injusto“, aunque aclaró que el Ejecutivo debe actuar como árbitro y no puede imponer un monto de forma unilateral.
Negociación basada en evidencias
Por primera vez, la mesa tripartita negociará con un soporte técnico ampliado. El Ministerio de Trabajo, junto con los ministerios de Industria y Economía, además del Banco Central del Paraguay (BCP), pondrán a disposición todas las evidencias posibles para equilibrar la discusión.
Este anuncio coincide con el pedido de los sindicatos, quienes ya habían manifestado su disconformidad con el mecanismo de inflación del BCP y solicitaron una reestructuración del Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) para una negociación más amplia.
Ley de desindexación: clave para frenar la inflación
Para evitar que el aumento salarial se transfiera en incrementos automáticos de otros costos, el Consejo Consultivo acordó por unanimidad presentar un proyecto de ley para la desindexación de precios.
También se buscará desvincular el salario mínimo de impuestos, tasas y contribuciones que hoy suben de forma automática. Asimismo, se planteará en el proyecto incluir la reducción de los niveles de embargabilidad de los salarios para proteger el ingreso vital de las familias.
El Gobierno prevé oficializar esta propuesta ante el Congreso Nacional la próxima semana. Foto: Gentileza
Hacia un crecimiento del salario real
La meta del Ejecutivo es que el desarrollo económico se refleje en el “bolsillo de la gente” y que el salario real crezca para permitir que más personas abandonen la pobreza mediante el empleo formal.
“Mientras el desarrollo no llegue a la gente, no vamos a parar”, sentenció la ministraRecalde, subrayando el compromiso de construir un diálogo social justo y transparente.
Con una reducción del desempleo en 3,6 %, el sector privado liderando la creación de fuentes de trabajo, mayor participación femenina y debate por el ajuste salarial, Mónica Recalde explica la estrategia ante este nuevo escenario. Foto: Jorge Jara
Con una reducción del desempleo en 3,6 %, el sector privado liderando la creación de fuentes de trabajo, mayor participación femenina y debate por el ajuste salarial, Mónica Recalde explica la estrategia ante este nuevo escenario.
La cartera de Trabajo abarca muchas aristas, el empleo es un eje fundamental. ¿Cómo está evolucionando?
En el periodo 2024-2025 tuvimos un crecimiento bastante sostenido de la generación de empleo en Paraguay. Creció la ocupación, el empleo asalariado privado, mientras que el empleo público disminuyó y el trabado independiente se mantuvo constante.
Observamos que el mayor empuje que tuvo nuestro mercado laboral se dio por el sector empresarial, principalmente por la generación de puestos de trabajo en rubros específicos.
¿Qué sectores son los principales generadores de empleo?
El número uno es el sector comercio y servicios, que generó más de 100.000 empleos. Esto responde al modelo económico actual, basado principalmente en la actividad comercial y de los servicios, que tuvo un repunte muy importante en los últimos dos años.
Luego está el sector industrial, que tuvo un incremento muy importante, y después la construcción, que también creció, aunque de forma menos intensa que los otros sectores.
¿Y en materia de desempleo, cuál fue el comportamiento?
El nivel de desempleo cayó a un nivel muy bajo. Actualmente estamos en 3,6 %. Cuando empezamos esta administración estaba en 6,2 %, luego bajó a 5,6 % y ahora estamos en 3,6%. Es decir, hubo una caída de casi tres puntos porcentuales en dos años y medio, y lo interesante es que la reducción fue sostenida en casi todos los trimestres.
¿Realizando un comparativo con la región, cómo se encuentra Paragua en términos de desempleo?
Paraguay tiene uno de los niveles de desempleo más bajos de la región, comparado con países como Argentina, Uruguay, Chile o Brasil. Incluso México es el único país que está por debajo, con aproximadamente 2,6 %, pero en términos generales bien, ya que estamos rozando el pleno empleo.
El mayor empuje que tuvo el mercado laboral se dio por el sector empresarial, especialmente en comercio y servicios. Foto: Jorge Jara
¿Esto es un indicador más que positivo para la imagen país?
No necesariamente es negativo tener o mantener la tasa de desempleo, porque significa que todavía hay disponibilidad de la fuerza laboral en el mercado. Si llegan más inversiones o se expanden las industrias existentes, todavía hay personas disponibles para absorber, y eso evita tener que recurrir a mano de obra externa.
¿Qué otros movimientos se observaron dentro del mercado laboral?
Vimos un salto de personas que estaban en la inactividad y pasaron directamente a trabajar, sin pasar por la desocupación. Eso representa un dinamismo distinto. Además, el trabajo familiar no remunerado se redujo, con muchas personas que pasaron a empleos remunerados.
¿Podría aclarar la diferencia entre desempleo e inactividad?
El desempleo es una persona que estuvo buscando trabajo y no encontró. La persona inactiva es aquella que no trabaja ni está buscando empleo. Por ejemplo, amas de casa, estudiantes, jubilados o personas que no pueden incorporarse al trabajo. En tanto que el ocupado es quien tiene un empleo, ya sea asalariado, independiente, doméstico o incluso familiar no remunerado.
¿Respecto a la participación femenina, cómo se está desenvolviendo?
El incremento más importante que se dio en el 2025 de hecho fue la inclusión de mujeres al mercado de trabajo, con más de 74.000 mujeres que ingresaron, principalmente en el sector asalariado privado. Ese fue el posicionamiento más relevante dentro de la dinámica laboral reciente.
¿Qué acciones están encarando, alguna iniciativa que fomente el empleo formal?
Estamos en plena ejecución del programa de empleo circular con España, que Paraguay implementa por primera vez en el marco de un acuerdo. Permite que paraguayos vayan a trabajar de manera temporal, formal, con contrato, seguro social y visa laboral durante dure el programa o la campaña, porque son empresas agrícolas las que demandan de personal de campo.
¿Cómo se dio esta primera experiencia?
Tuvimos un primer grupo de 100 trabajadores que ya se encuentran en Huelva, que es una provincia de Andalucía, de las más de 2.000 postulaciones para esos puestos. El proceso incluyó reclutamiento, preselección y entrevistas con las empresas españolas.
Mónica Recalde, ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Foto: Jorge Jara
¿Qué perfil tienen los trabajadores seleccionados?
Son personas entre 22 y 44 años, principalmente del sector agrícola. Se reclutó gente de zonas como San Pedro, Caaguazú, Caazapá, Misiones y Central. El grupo está compuesto por aproximadamente 60 hombres y 40 mujeres.
¿Cuáles son las condiciones laborales del programa, qué implica?
El salario es de alrededor de 60 euros por día, con seguro social incluido. También cuentan con alojamiento, pasaje de ida, y ya la vuelta es que deben costearse ellos con lo percibido. Como dije, es un trabajo temporal, durante la campaña agrícola, y este grupo estaría regresando en noviembre.
¿Cuándo culmine la campaña, pueden optar por quedarse o seguir?
Deben retornar al país, porque es un programa con retorno obligatorio. Sin embargo, pueden volver a participar hasta en cuatro ciclos, dependiendo de la demanda de las empresas.
¿Qué impacto se espera de este programa?
La idea es que los trabajadores adquieran nuevas habilidades, aprendan técnicas agrícolas y luego puedan aplicar ese conocimiento en sus propias fincas. También podrán ahorrar y acceder a créditos productivos al regresar.
¿Se puede esperar que se amplíe este programa a otros sectores?
Sí, especialmente en sectores como la construcción, porque España tiene una alta demanda de mano de obra por el envejecimiento de su población.
¿Por qué buscar a trabajadores de otro continente, por qué paraguayos?
Los extranjeros, inversionistas y en especial los españoles, valoran mucho la responsabilidad, capacidad de aprendizaje, adaptación y compromiso del paraguayo, además de la facilidad de integración cultural, y por el idioma mismo.
¿Con relación al salario mínimo, qué se está analizando?
Hasta el momento, como es de conocimiento, el salario mínimo tradicionalmente se ajusta por la inflación, pero hay que entender que la ley permite incorporar otras variables económicas. El análisis ya se inició en el Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam).
¿Qué otras variables podrían considerarse?
Se pueden incluir indicadores como el PIB que es el crecimiento económico, o parámetros regionales del salario mínimo. Lo cierto es que la discusión está abierta para evaluar nuevos mecanismos de ajuste, y que la misma normativa lo estipula.
¿Cuál es el principal desafío en este aspecto?
El alto nivel de endeudamiento de los trabajadores y el impacto del costo de vida, especialmente en alimentos, transporte y vivienda, que representan la mayor parte del gasto de los hogares.
Entendemos que el reajuste merece nuevas variables de medición, y la propuesta debe venir de Conasam, que integra a representantes de tres sectores, por un lado, el gobierno con la figura del director del Empleo; los trabajadores que es el sector obrero; y los empleadores o patronal.
Destacan diálogo para definir nuevo criterio del salario mínimo
Compartir en redes
Gerardo Ruiz Díaz, viceministro de Economía del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), se refirió a la primera reunión de la mesa tripartita convocada para analizar el reajuste del salario mínimo.
Destacó que el encuentro se desarrolló en un ambiente de apertura y sinceridad, donde se planteó la necesidad de presentar propuestas más concretas que puedan ser evaluadas desde un enfoque técnico.
Asimismo, subrayó que el diálogo es la principal herramienta en este proceso, especialmente considerando que la metodología actual establecida en el Código Laboral no satisface plenamente al sector trabajador.
“Se plantearon las expectativas obviamente del sector obrero, también el sector empresarial planteó su postura y la necesidad también de ampliar el debate, no solamente desde el punto de vista del ajuste del salario, sino también todos los otros aspectos”, explicó en contacto con la 920 AM.
Se acordó que ambos sectores, trabajadores y empleadores, puedan seguir debatiendo también en instancias bilaterales, con el objetivo de acercar posiciones y encontrar puntos de coincidencia. A la vez, se mantendrá un esquema de reuniones tripartitas, en el que participarán el Ministerio del Trabajo, el Ministerio de Economía y el Viceministerio de Mipymes, para acompañar y fortalecer el proceso de negociación en busca de un acuerdo.
Por el momento, lo que se ha abierto es un espacio de diálogo que será acompañado por las instituciones competentes, con el objetivo de avanzar hacia una metodología acordada. Consultado sobre si algún sector presentó una fórmula o propuesta concreta, aclaró que en la reunión de ayer no se expuso una metodología específica. Lo que sí se planteó fue la necesidad de contar con propuestas más definidas, que puedan ser analizadas desde el punto de vista técnico y considerando su impacto.
Destacó que el reajuste no solo afecta al sector empresarial y a los trabajadores, sino que también tiene repercusiones en las finanzas públicas. “Porque algunos programas sociales que el gobierno está implementando y el valor de ellos está directamente vinculado o asociado al valor de salario mínimo”, remarcó.
Factor tiempo
Asimismo, aseguróque lo importante es que sometamos a un análisis técnico y racional de todos los aspectos que se consideren pertinentes para la determinación del nuevo criterio para la fijación del salario mínimo. “El factor tiempo es algo que genera mucha ansiedad para los trabajadores, pero la próxima semana va a proseguir este espacio de diálogo y análisis para llegar al consenso del criterio de fijación del nuevo valor del salario mínimo legal”, añadió.
La intención es alcanzar un acuerdo antes del análisis formal, teniendo en cuenta que las normas actuales establecen que la revisión anual del salario mínimo se realice en junio de cada año, en función de la variación del Índice de Precios al Consumidor.
En ese sentido, señaló que la idea es que durante este mes de junio se pueda contar con una propuesta concreta para ser debatida y posteriormente elevada a consideración del Poder Ejecutivo, siendo el plazo previsto para cerrar el diálogo y la conversación.
Agregó que el IPC prácticamente estaría quedando en un segundo plano como referencia, cuando anteriormente era el principal componente de la fórmula o metodología utilizada hasta el año pasado y destacó que actualmente se está buscando una nueva fórmula, ya que existe coincidencia entre los sectores en cuanto a la necesidad de modificar el esquema vigente.