• Por Nicolás Campos
  • Socio del Club de Ejecutivos del Paraguay.

Ya sabíamos que lo único per­manente es el cambio, lo que no nos esperábamos era que sea con tanta velocidad. El ímpetu de la tecnología casi que nos lleva puestos en una realidad que a veces parece tener otro ritmo, aunque a veces acelera a fondo. Desde el ser humano pareciera que estamos hechos para adaptarnos y ser resilien­tes a lo que venga. El mundo de los negocios avanza y noso­tros tenemos que anticipar­nos, mirar para adelante, desa­rrollar nuevas habilidades. Y todo esto con actitud positiva para llevarnos por delante el mundo y sus problemas. La mala y buena noticia es que las personas no siempre somos así.

En este contexto hay varia­bles que determinan el éxito o el fracaso. Aunque quizás no fracaso, pero sí demora, o que afectan a la eficiencia de los procesos de cambio o transformación. Estas varia­bles desde el punto de vista del proyecto son la inversión, el dinero que puse, y el plan, que cuenta con varios elemen­tos. Entre ellos, el tiempo en el que voy a disponer del equipo, la tecnología, las herramien­tas, etc. y… empiezo a gene­rar retorno de mi inversión y a futuro ganancias.

La variable inversión depende de una decisión de los líderes de la compañía, forma parte de una estrategia, y obvia­mente está dentro de un plan de implementación. El recurso tiempo, que está den­tro de ese plan, depende de las personas de la organización.

Esta situación nos lleva a reflexionar sobre el alcance de la inversión. Y, sobre todo en el plan, puesto que nos encon­tramos a menudo con proyec­tos de montos considerables con demoras por múltiples motivos, como problemas de desarrollo, falta de adopción, uso parcial de herramientas, uso en paralelo de tecnolo­gías o metodologías, dificul­tades en el clima o la cultura. Todos temas relacionados a las personas.

El diseño de los estímulos y enfoques adecuados para construir estos procesos con y desde las personas, se vuelve realmente relevante. Pues impactan directamente en los planes, en los plazos y en el ROI de los proyectos y com­pañías. Y teniendo en cuenta que nuestras diferencias –desde generacionales hasta particulares– pesan a la hora del cambio, el abordaje en con base en estas es fundamental.

La tecnología está en un momento de crecimiento y disrupción sin precedentes en la historia de la huma­nidad. Pero que las cosas pasen, siguen en poder de las personas.

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