El rugido de los motores no es lo único que hace vibrar la tierra colorada de Itapúa. Cada curva del Rally Mundial despierta historias, sonrisas y un movimiento económico que pocas veces se ve en otras épocas del año.
Durante la competencia, hoteles y posadas familiares alcanzan ocupación plena, restaurantes locales duplican sus reservas y los comercios registran un flujo de ventas que se siente en cada calle.
Paraguay abre los ojos, pero es el mundo el que lo mira.
Desde Cambyretá hasta General Artigas, pasando por Nueva Alborada, Carmen del Paraná o Capitán Miranda, cada ciudad se transforma por unos días en un epicentro de turismo y comercio, recibiendo a miles de visitantes nacionales y extranjeros.
Se estima que el evento atrae a más de 50.000 turistas, generando ingresos que superan los 10 millones de dólares solo en servicios de alojamiento y gastronomía.
Los hoteles reportan ocupación cercana al 100 %, mientras que los restaurantes y comercios locales multiplican sus ventas. Comparado con otros eventos deportivos del país, el Rally Mundial tiene un efecto inmediato en la economía: combustibles, transporte, logística y un comercio paralelo de artesanías y gastronomía local florecen, creando un flujo económico que dura más allá de los días de carrera.
Pero detrás de las cifras hay pequeñas historias que hablan del impacto real en la vida de cientos de personas.
Don Ramón, un agricultor de Nueva Alborada, prepara su carrito de chipas al costado del camino. Para él, el Rally no es solo un espectáculo: es la oportunidad de que su familia tenga ingresos extra y de compartir con los turistas un pedazo de la cultura guaraní.
Los niños corren descalzos entre la tierra roja y los autos, aprendiendo a soñar con lo posible mientras los visitantes capturan instantes que recorrerán el mundo en fotografías.
Las calles se llenan de un color y una energía particular: los banderines de los municipios, los vendedores improvisados ofreciendo productos locales, los turistas con cámaras y mapas, y los equipos de logística que coordinan cada movimiento para que todo funcione a la perfección.
Es una fiesta donde la velocidad y la tradición se encuentran, y donde cada curva del Rally refleja tanto la adrenalina de la competencia como la resiliencia de una comunidad que se prepara para recibir al mundo.
En Trinidad, entre las piedras de las Misiones Jesuíticas, la postal turística se combina con la realidad de agricultores que luchan por comercializar su producción. Allí, la tierra roja no solo deslumbra a los visitantes: también inspira iniciativas de emprendimiento local, capacitaciones en hospitalidad y proyectos culturales que buscan prolongar el beneficio más allá de los días de la carrera.
El Rally de Itapúa no solo vende espectáculo; genera oportunidades, fortalece la identidad regional y demuestra que Paraguay puede ser un escenario internacional sin perder su esencia.
Cada curva, cada rugido, cada sonrisa de niño y cada venta de chipa se entrelazan en un tejido que mueve vidas y comunidades enteras, recordándonos que, más allá del deporte, la tierra roja de Itapúa es un motor de desarrollo y un patrimonio de experiencias compartidas.
Lucas Szarán impulsa la gastronomía paraguaya en EE. UU., a través de un libro
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El chef, emprendedor y escritor paraguayo Lucas Szarán está trabajando en un libro gastronómico destinado a difundir y posicionar los platos típicos del Paraguay en los Estados Unidos, utilizando productos disponibles en ese país, como una forma innovadora de expandir la cultura gastronómica paraguaya en el mundo.
La revelación fue realizada durante una entrevista en el programa Tribuna, de Paraguay TV, donde Szarán explicó que el proyecto busca acercar sabores tradicionales paraguayos al público internacional, respetando las técnicas, la identidad y el valor cultural de cada receta.
El lanzamiento del libro está previsto luego del Mundial 2026 a realizarse en el país del norte, según adelantó.
Durante la conversación, el chef destacó que platos como la chipa guasu, la sopa paraguaya y el vori vori gozan actualmente de una importante popularidad entre comensales extranjeros. Como ejemplo, mencionó el proceso de investigación culinaria que realizó para alcanzar la excelencia del vori vori fuera del país.
“Para cocinar el vori vori probé y analicé 10 tipos de harinas de maíz hasta llegar al punto exacto de sabor y textura”, señaló.
Szarán se hizo conocido internacionalmente por haber logrado que el vori vori —plato emblemático del Paraguay— se cocine y se ofrezca en un Starbucks en Seattle, un hecho inédito que simboliza la proyección global de la cocina paraguaya y su capacidad de dialogar con formatos gastronómicos internacionales.
Lucas Szarán, chef, emprendedor y escritor paraguayo. Foto: Gentileza
LIDERAZGO EMPRESARIAL
Lucas inició su camino en la gastronomía a los 16 años, trabajando en eventos, y luego desarrolló una extensa trayectoria en restaurantes de Paraguay durante más de una década.
A los 24 años decidió migrar a Washington–Seattle, donde debió comenzar nuevamente desde cero, enfrentando barreras culturales, laborales e idiomáticas.
“Allá no te toman muy en serio de entrada. Me fui sin inglés y esa fue la parte más dura. Me llevó varios meses poder expresarme y liderar equipos con seguridad”, recordó en Tribuna.
Tras pasar por distintos restaurantes y exigentes jornadas laborales, logró incorporarse a Compass Group, multinacional británica del sector gastronómico, donde hoy se desempeña como chef ejecutivo, liderando equipos multiculturales y operaciones de gran escala.
Actualmente está al frente de una estructura que reúne a trabajadores de diversas nacionalidades y cuya operación alcanzó, solo el año pasado, una facturación cercana a los 8 millones de dólares. Según explicó, su rol va mucho más allá de la cocina, involucrando gestión financiera, administración, cumplimiento normativo y liderazgo de equipos humanos.
EL VALOR HUMANO
Durante la entrevista, Szarán hizo especial énfasis en la dimensión humana de la gastronomía, resaltando la importancia de valorar a las mujeres cocineras, al personal de cocina y al equipo de atención como piezas clave del éxito de cualquier emprendimiento.
“La gastronomía es una industria profundamente humana. Si alguien te atiende mal, no vendés. El liderazgo y el respeto al equipo muchas veces pesan más que el plato”, afirmó.
Además, compartió una mirada crítica sobre el sector gastronómico, particularmente en Paraguay, donde —según indicó— muchos proyectos fracasan por falta de planificación, decisiones emocionales y escaso análisis del mercado, así como por una mala gestión del talento humano.
PROYECTO CON VISIÓN GLOBAL
Paralelamente al libro, Lucas trabaja en el desarrollo de su propio grupo gastronómico en Estados Unidos, con una propuesta basada en estudios de mercado, sostenibilidad financiera y una cocina conectada con los productores y el entorno.
“El chef no decide solo qué cocinar; lo decide el productor. Trabajar con el productor garantiza identidad, calidad y continuidad”, concluyó.
Con su libro y sus proyectos en marcha, Szarán busca no solo consolidar su carrera internacional, sino también posicionar al Paraguay como un país con identidad gastronómica propia y proyección global.
En el Día Nacional del vori vori, y la propuesta viene con un plus difícil de ignorar: degustaciones gratuitas en varios puntos del país. Foto: Archivo
Hoy es el día del vori vori, mirá dónde podés degustarlo
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Este 14 de abril no es un día cualquiera para los amantes de la cocina paraguaya. Es el Día Nacional del vori vori, y la propuesta viene con un plus difícil de ignorar: degustaciones gratuitas en varios puntos del país.
La Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) invita a sumarse a una jornada que pone en el centro a uno de los platos más representativos del Paraguay, reconocido incluso a nivel internacional como el mejor plato del mundo, según el ranking de TasteAtlas.
En Asunción, la cita es en Turista Róga, sobre Palma, de 11:00 a 13:00, donde los visitantes podrán probar esta receta tradicional que combina sabor, historia e identidad.
Pero la celebración no se queda solo en la capital, ya que también habrá actividades simultáneas en Encarnación, Ciudad del Este, Villarrica, Pedro Juan Caballero y Areguá.
La jornada cuenta además con el apoyo de marcas como Pechugón y La Pradera, sumando al sector privado a esta apuesta por revalorizar la gastronomía local.
Más que un plato, el vori vori es parte de la identidad paraguaya. Y este martes en su día oficial, la excusa es perfecta: probarlo, celebrarlo y entender por qué llegó a lo más alto del ranking mundial.
Hay que mencionar que está disponible una guía del vori vori a través de Visit Paraguay, con más de 65 puntos del país donde se puede disfrutar de un vori vori casero. Los destinos incluyen Central, Cordillera, Alto Paraná, Itapúa, Ñeembucú, Misiones, Paraguarí y, por supuesto, Asunción que podés conocerlo aquí.
“No existía aún Argentina y acá ya se comía asado”
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Fotos: Matías Amarilla
Augusto dos Santos tiene como invitado de esta semana en “Expresso” al chef e historiador Vidal Domínguez, conocido por el rescate que hace de la gastronomía paraguaya. Esta vez expone sobre la fundación de Asunción y de la actual capital del país como madre de la gastronomía regional.
ADS: -¿Cómo empezó la gastronomía a ser originaria de Paraguay?
VD : -Yo estoy editando un libro que sale en dos meses y medio a tres, que se llama “Asunción 1537”. Tiene como 240 páginas, y en la primera unidad hablo de una investigación sobre antropología gastronómica del Paraguay. Ahí enfocamos un poco cómo es que nosotros heredamos esa gastronomía de los carios guaraníes. Hay que tener en cuenta que el español, en un porcentaje muy alto, se cruzó con el cario guaraní, no con otra etnia.
Entonces, a partir de allí, se hace una fusión entre la influencia gastronómica española, que tiene una influencia musulmana de casi 1.000 años, y luego la influencia de la más de 12 técnicas de cocción de los carios guaraníes, que extrañamente tenían muchas técnicas de cocción, y hasta muy modernas. (…) Eso hace que haya una fusión gastronómica que analicé un poco, los orígenes de todas esas recetas guaraníes, cómo es que llegan a la época en que llegan los españoles acá, 1536-37.
Y luego, toda la influencia musulmana, cristiana, sefardí, hebrea, celta, de Roma, de sus legiones en España, y también la cocina de la monarquía. Todo eso engloba lo que es la gastronomía que trajeron los españoles a Asunción a partir de 1537, que se fusiona con la gastronomía de los carios guaraníes, y nace la noble gastronomía paraguaya, que se convierte en la madre de la gastronomía de toda la región.
-¿Qué circuito se produce para que lleguen primero a Buenos Aires y después a Paraguay?
-El circuito viene a partir de don Pedro de Mendoza, él se solventa su propio viaje a América. Carlos V de España le encomienda fundar 3 casas fuertes o 3 ciudades, y a partir de la latitud 33 quedaba para él todo lo que él podía conseguir en oro, plata, metales preciosos, y con un porcentaje de impuestos a la corona española.
Llega a Buenos Aires, en el trayecto una tormenta desvía 3 de sus barcos donde estaban los bastimentos, donde estaban todas las comidas para esos 14 buques, y se quedaron sin comida, razón por la cual al fundar Buenos Aires tuvieron que abandonarlo, porque hasta los caballos que tenían empezaron a comer, y se trasladaron enfrente, que hoy es Colonia, Uruguay. A partir de allí, don Pedro de Mendoza hace un escrito en donde él habla y ordena a su lugarteniente, Juan de Ayolas: “Ve a las tierras del Paraguay”, estamos hablando de 1536, ojo, Paraguay ya se llamaba Paraguay, antes que lleguen los españoles.
En la comarca del cacique Lambaré y Ñandu’a, funda Casa Fuerte y busca un camino al Perú. Porque la idea era buscar un camino al Perú que no sea por el estrecho de Magallanes. Entonces, allí sale la expedición y se funda la primera Asunción.
La primera Asunción se llamaba la Ascensión de María, madre de nuestro señor Jesucristo, se fundó en Lambaré, allí, en el cerro mismo. Allí, Juan de Ayolas llega con Ulrico Schmidl, el alemán de Bavaria, y a partir de allí se tienen las primeras referencias gastronómicas del Paraguay, por los escritos de Ulrico Schmidl de 1537, que funda la primera Asunción entre el 18 y el 21 de enero, porque es la semana que se une al rito galicano, corresponde a la ascensión de María madre de nuestro señor Jesucristo.
En su auxilio viene Juan de Salazar y Espinoza. Seis meses después, pernocta una noche en Lambaré, y ahí le dicen que un poquito más arriba, allí había una bahía donde estaba el cacique Caracará, y que ese era el táva guasu de los carios guaraníes, donde hacían también intercambios comerciales, y ahí se funda la Asunción que nosotros conocemos.
-¿Por qué decimos que Asunción es madre de la gastronomía?
-La madre de los asados, del locro, de toda la gastronomía de 4 provincias argentinas: Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco, que son millones de habitantes, Buenos Aires, Santa Fe y Concepción del Bermejo, la madre de la gastronomía de sus primeros 300 años es la gastronomía paraguaya. Porque se funda en 1537 Asunción, y era la única ciudad avanzada del imperio español, no existía otra ciudad. Entonces, los primeros 20 años, aquí sucede lo que decían los franciscanos y los benedictinos, se convirtió Asunción en el paraíso de Mahoma.
Los españoles tenían 20 esposas, 30 esposas, de ahí nacieron todos los González y compañía, y en ese contexto nace una nueva raza, pero con una fusión gastronómica diferente. Allí es que, a partir de 1537, 47, 57, ya estás teniendo la primera generación de paraguayos. En el 53 llegan 7 vacas y un toro, que son los primeros animales que llegaron a Asunción, que los trae Gaete, un portugués, con Juan de Salazar y Espinoza, lo venden en el cabildo, muy caro, dicen que, y allí empieza la reproducción de ese ganado castellano en Asunción, en 1553. Según los escritos de López Moreira, en 10 años se cambió la costumbre de comer carne silvestre por carne vacuna. En 1567, en Asunción ya se comían los asados a la estaca, ya se comía el puchero, que desciende del cocido español, ya teníamos el locro, ya había empanadas, ya había el so’o apu’a, ya había postres.
En 1580 Juan de Garay emite un bando, una orden de quienes se animaban a refundar Buenos Aires. Y dice la historia, 53 paraguayos fueron y fundaron Buenos Aires con 6 españoles, entre ellos Garay. Se funda Buenos Aires. 750 animales van por tierra, 5 en los barcos. De esos 750 animales llevados por arrieros paraguayos, llega a Buenos Aires la mitad. En la zona de Matanzas, pastando 4 años. Y luego de 4 años, la mitad va a La Pampa, y con ese ganado criollo ya paraguayo, se funda lo que es la ganadería argentina.
Y la otra mitad, dicen los escritos, que fueron a unos hermosos pastizales en la zona oriental, no existía la palabra Uruguay todavía, por orden de Hernán Díaz de Saavedra. Y la otra mitad también, tanto la de La Pampa como de la zona oriental del Uruguay, fueron llevadas por esos mismos arrieros que los llevaron desde Asunción. ¿Qué pasa? Esos arrieros, al trasladarlos de Buenos Aires a La Pampa, le llamaron gaucho.
Es decir, que los gauchos eran realmente paraguayos, porque la única ciudad avanzada que existía era Asunción, no existía otra ciudad. Entonces, Asunción, a 1580, tenía una población estimada entre 30.000 y 50.000 personas. Que en un periodo corto de tiempo, Asunción se quedó con 5.000 habitantes. ¿Qué pasó de toda esa gente? Fueron a habitar Buenos Aires, que se funda desde Asunción, Santa Fe, que se funda desde Asunción, Santa Cruz de Bermejo desde Asunción, Corrientes desde Asunción, Santa Cruz de la Sierra, Mato Groso del Sur y Santa Catarina.
-¿Qué se comía en un día festivo en lo de don Carlos Antonio López, por ejemplo?
-Era como un día festivo de semana santa. Tenés el ryguasu ka’ê, que muchos le llaman en Concepción y en Santaní ryguasu ka’ê la novia; el so’o hu’û que también es una especie de estofado, que tiene sus horas de cocción; el ajúra relleno, tanto de pato o de gallina, donde se meten las menudencias con verduritas y eso se cocina. También tenía, obviamente, la sopa paraguaya, la chipa, la chipa guasu, tenías el asado a la estaca.
Lo que se comía en época de López es exactamente lo que nosotros comemos hoy. Y esa referencia se puede encontrar en los libros de Raquel Livieres, la cocinera paraguaya, que fue la única que la entrevistó a las sobrevivientes de la guerra de la Triple Alianza en 1931, a las matronas, y de ahí se quitan las recetas. Ya estaba todo: so’o apu’a, soyo, locro, caldo de poroto, jopara, asado de todo tipo en el tatakua, de costilla, vacuna, de cerdo. Ya tenías toda la gastronomía hecha, por eso es que nosotros decimos que, al llegar los españoles y la fusión que hay de razas, nace una nueva raza y una nueva gastronomía. Y como era la única ciudad, estos paraguayos fueron los que colonizaron todas las más de 70 ciudades que se fundaron desde Asunción. Entonces, no existía aún Argentina, y acá ya se comía asado. No existía Uruguay, y acá ya se comía el asado a la estaca.
-Entonces, también tiene lógica que el dulce de leche haya nacido acá.
-Argentina quiso registrar el dulce de leche en la Unesco como patrimonio cultural gastronómico de la Argentina. Reclamó Uruguay y hubo un pleito diplomático. La Unesco se lavó las manos y dijo: Patrimonio del Río de la Plata.
Eso es en referencia a la reunión que hacen a la estancia del dictador Rosas, donde dicen que la mujer que trabajaba en lo de Rosas, exagera la cocción del mate dulce, y por accidente nace el dulce de leche, en 1848. Ahora, 1816 llegan a Asunción Bonpland y Johann Rengger, le piden permiso al Dr. Francia, se van y hacen todas sus vueltas por Concepción y Guairá, vuelven, se despiden del doctor, y él les dice: “No, ustedes no se van hasta que me llenen acá en un libro todo lo que encontraron”.
Bonpland se enojó, el Dr. Francia –vos sabés cómo era– ya le metió en el calabozo, y se quedó con Rengger como su médico personal. Después de 6 años, Rengger se escapa, vuelve a Europa, y escribe un libro, “Mi viaje al Paraguay”. Y aquí dice lo siguiente: en este país consideran una tradición campesina la fabricación del dulce de leche y la leche condensada a través del azúcar y el almíbar de azúcar.
-¿En qué año?
-En 1816 llegó acá, y dice una palabra clave: en este país consideran una “tradición” campesina. Significa que él, en su visita a Concepción y Guairá, vio familias paraguayas que ya consumían el dulce de leche y la leche condensada. Significa que 50, 100 años antes, ya estaban haciendo en esas familias el dulce de leche y la leche condensada.
Más que tradición, es también turismo, gastronomía y circuitos culturales que marcan la agenda de una de las semanas de mayor movimiento para el país. Foto: Archivo
Más que tradición, es también turismo, gastronomía y circuitos culturales que marcan la agenda de una de las semanas de mayor movimiento para el país, con propuestas que buscan dinamizar la economía.
Semana Santa se consolida como uno de los momentos de mayor dinamismo para el turismo interno en Paraguay, con una agenda de actividades que combina tradición, cultura y experiencias en distintos puntos del país.
La propuesta impulsada por la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) articula iniciativas públicas y privadas con el objetivo de movilizar visitantes, generar consumo local y posicionar destinos más allá de los circuitos tradicionales.
Tradición que mueve turismo. Entre las actividades más convocantes se encuentran experiencias vinculadas a la identidad cultural, como el tradicional chipa apo, que se replica en ciudades como San Bernardino, Areguá, Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero, Filadelfia y Puerto Falcón.
Entre las actividades más convocantes se encuentran experiencias vinculadas a la identidad cultural, como el tradicional chipa apo. Foto: Gentileza
A esto se suman circuitos como el Chipa Rapé, en el departamento de Cordillera, que combina gastronomía, historia y turismo rural.
Circuitos culturales y religiosos. La agenda también incluye propuestas tradicionales como el recorrido de las siete iglesias, circuitos guiados y actividades culturales en Asunción, además de experiencias históricas en destinos como Humaitá, Pilar y Paso de Patria.
La agenda también incluye propuestas tradicionales como el recorrido de las siete iglesias, circuitos guiados y actividades culturales en Asunción. Foto: Archivo
Entre los principales atractivos del interior figuran también Encarnación, San Cosme y Damián y Santísima Trinidad del Paraná, donde el turismo combina historia, naturaleza y patrimonio.
Experiencias y escapadas. El calendario incorpora además propuestas más dinámicas, como recorridos en bicicleta, turismo de naturaleza, jeep tours y actividades al aire libre en distintos puntos del país.
Estas opciones apuntan a captar tanto turismo familiar como escapadas de corta distancia, uno de los segmentos que más creció en los últimos años.
Entre los principales atractivos del interior figuran también Encarnación, San Cosme y Damián y Santísima Trinidad del Paraná, donde el turismo combina historia, naturaleza y patrimonio. Foto: Archivo
Impacto. Más allá del componente cultural y religioso, Semana Santa representa una oportunidad económica concreta para múltiples sectores como hotelería, gastronomía, transporte, comercio local, generando ingresos en ciudades y comunidades que forman parte del circuito turístico.