“Nuestra apariencia, nuestras palabras, nuestras acciones no son nunca más grande que nosotros. Porque el alma es nuestra casa; nuestros ojos, sus ventanas; y nuestras palabras, sus mensajeros”, Jalil Gibrán, a través de su obra “La voz del maestro”. Lo escribió cuando se refirió acerca de la sabiduría. Allí le dio un destaque a la esencia del existir, si hay un tiempo que sea cubierto por el saber, por el entendimiento, a los que describió como fieles compañeros de la vida.
Es desafiante el acceso al conocimiento de uno mismo. Es una tarea constante. El trayecto tiene sus particularidades, es único, cada cual lo transita y al hacerlo descubre sus propias fortalezas para poder avanzar; la conciencia sobre las mismas puede ser determinante en los momentos que requieren perseverancia, energía y entrega para la concreción de los ideales que movilizan el crecimiento del ser. Entonces, las experiencias permiten el esplendor de la humanidad en la diversidad de sus expresiones.
Es ejemplar el paso de las etapas, de los trayectos, de las transformaciones, en ellas se aprende a vivir. Es el ser lo más grande. Esa mirada grandiosa, puesta en plural por el poeta libanés, habilita una convocatoria amplia, general, inclusiva y cobijante. Nosotros somos puro ser.
En la vibración del sentir se potencia la dicha, se deleita la pasión, se equilibra el pensar. “Las riquezas del espíritu embellecen la paz del hombre y producen simpatía y respeto. El espíritu se manifiesta en los ojos, en el semblante y en todos los movimientos y gestos del cuerpo”, escribió en la obra citada, el eterno Jalil.
Lo auténtico da su testimonio en el obrar. El ser en el hacer se manifiesta por medio de los hechos, su práctica es transparente, simple y cordial. Es gigante el sentido de una muestra de afecto, es indescriptible la sensación de admiración ante las realizaciones del prójimo, es lindo darle apoyo a quien lo pide, como también es hermoso encontrar en el otro es ímpetu de colaboración que impulsa el andar en una circunstancia concreta.
Los instantes tienen el protagonismo de acuerdo al valor que se le otorgan. Desde lo subjetivo dicha apreciación puede fluir con naturalidad, con espontaneidad, centrada en la impronta que indica que todo es valioso. Las elecciones son personales y las decisiones imprescindibles, por eso es inevitable que los ojos descubran, vean, brillen, lloren, abran las ventanas y extiendan la observación más allá de lo imaginado. En esa proyección se visualiza lo que tendrá fuerza para hacerse realidad, impregnando el semblante del presente y cultivando el espíritu de paz, simpatía y respeto.
A Ultranza Py: Fiscalía expone en juicio más de 2.000 chats entre Marset y Tío Rico
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Durante el juicio por la causa A Ultranza PY, el Ministerio Público presentó más de 2.000 mensajes de chat encriptados que son atribuidos al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset y Miguel Ángel Insfrán alias “Tío Rico”, entre ellos se reveló un mensaje en el que conversan sobre un presunto homicidio y la forma de “hacer desaparecer un cuerpo”.
La semana pasado, el fiscal Deny Yoon Pak, de la Unidad Especializada de Lucha contra el Narcotráfico, dio a conocer el contenido de los mensajes encriptados dentro una herramienta denominada Sky ECC, una plataforma comúnmente utilizada dentro del crimen organizado.
La presentación se dio en el marco de la producción de pruebas, que se está presentando contra alias Tío Rico y 17 acusados en el proceso que se desarrolla ante el Tribunal de Sentencia Especializada en Delitos Económicos, Crimen Organizado y Anticorrupción.
Los investigadores mencionaron que las conversaciones entre Marset y Tío Ríco se produjeron entre el 2019 y el 2020. Entre los intercambios figura, en particular, la del 14 de setiembre del 2020, en la que el narcotraficante uruguayo le consulta a Tío Rico sobre “cómo hacer desaparecer un cuerpo que tengo”, y luego mencionan que hay mensajes que hablan de “cal y ácido”.
Movimiento de la droga
En otros mensajes de los criminales se muestra cómo coordinaban el traslado de grandes cantidades de drogas. En las conversaciones se puede observar la forma que organizaban los envíos ilícitos entre Bolivia, Paraguay, Uruguay y Europa.
La Fiscalía también señaló que en las transcripciones incluyen algunas menciones sobre una presunta participación de autoridades de la Policía Nacional y de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay que estarían vinculados en la estructura criminal que es investigada. Aunque indicaron que esas conversaciones se mostrarán en otra ocasión.
El Tribunal de Sentencia Especializada está presidido por María Luz Martínez e integrado por los jueces Dina Marchuk y Federico Rojas, quienes están a cargo del juicio oral por narcotráfico, lavado de dinero y asociación criminal en el caso A Ultranza Py, en que también está involucrado el uruguayo Sebastián Marset, hoy preso y en proceso penal federal en los Estados Unidos.
Marset desafió a DEA
Por otra parte, la Fiscalía estadounidense dio a conocer documentos que contienen mensajes intercambiados por el narcotraficante Marset, quien en tono desafiante dialogó con un agente de la DEA (por sus siglas en inglés de Administración de Control de Drogas) casi un año antes de ser capturado en Bolivia.
En esos mensajes, el uruguayo no solo rechazó entregarse, sino que además amenazó al funcionario norteamericano. De acuerdo a esos mensajes, incluso Marset se jactó de estar fuera del alcance de las autoridades de Estados Unidos.
Según la información de la fiscalía norteamericana, el contacto comenzó el 26 de marzo de 2025, cuando el agente especial Michael Greisen le escribió por WhatsApp para advertirle que las autoridades estadounidenses continuarían buscándolo y ofrecerle una salida negociada.
En el escrito que consta en el expediente se lee que el agente de la DEA le mencionó: “Estados Unidos cuenta con un brazo de la justicia de largo alcance, vastos recursos y paciencia. Mantendremos la presión hasta capturarlo”.
Mientras que la inmediata respuesta de Marset fue: “No me van a capturar nunca”; “la justicia no existe” y “yo soy mucho más inteligente que toda la DEA junta”; luego que el agente de la DEA insistiera en que buscaba una solución para evitar consecuencias mayores para su entorno familiar.
Entre las maracas y el adorno de plumas, las primeras palabras hermosas emergen como llamas y tenue neblina cada vez que se invoca a Ñamandu Ru Ete Tenondegua durante los primeros resplandores del día. Antes de convertirse en escritura, antes de ser clasificada por gramáticas y diccionarios, la palabra fue canto, rito, memoria y una manera de habitar el mundo.
En la dimensión originaria de la lengua quizá se encuentre una de las claves para comprender una pregunta que atraviesa la historia paraguaya: ¿quién decide qué palabras merecen ser escuchadas?
Hablar de lenguas supone hablar también de poder. No existen únicamente idiomas que tienen más o menos palabras, mayor o menor complejidad gramatical o diferentes capacidades expresivas. Existen, sobre todo, lenguas a las que una sociedad concede autoridad y otras a las que relega a determinados espacios periféricos. Hay lenguas autorizadas para la ciencia, la política, la universidad y la literatura mientras que otras quedan confinadas al hogar, al mercado, al afecto o al ritual.
El problema, entonces, no parece estar en las lenguas, sino en las jerarquías que construimos alrededor de ellas.
El guaraní constituye uno de los ejemplos más evidentes. Su historia está marcada por una honda paradoja: es una lengua profundamente arraigada en la vida cotidiana paraguaya y, al mismo tiempo, ha sido relegada de numerosos ámbitos considerados prestigiosos.
El antropólogo y lingüista hispano-paraguayo Bartomeu Melià advertía que el problema del guaraní no residía en una supuesta incapacidad interna, sino en su evolución histórica. La marginación cultural y social lo confinó a determinados campos semánticos, mientras otros ámbitos –especialmente la ciencia y la técnica– le permanecían prácticamente vedados. Esto a pesar de que el guaraní posee recursos potenciales para formar neologismos, crear expresiones nuevas o directamente incorporar préstamos.
DIMENSIÓN POLÍTICA
La cuestión adquiere así una dimensión política. Una lengua no deja de hablar de ciencia porque carezca de capacidad para hacerlo; deja de hacerlo cuando una sociedad decide que la ciencia debe hablarse en otra lengua.
Algo semejante ocurre cuando se juzga la riqueza de un idioma según la cantidad de términos que posee para designar números, objetos o categorías abstractas.
El antropólogo norteamericano Marvin Harris cuestionaba esa mirada al señalar que la especificidad o generalidad de un discurso responde a las necesidades culturales de cada sociedad. Allí donde resulta necesario distinguir grandes cantidades, una lengua desarrolla recursos para hacerlo; cuando esa precisión no es relevante para la vida cotidiana, puede bastar con expresiones generales como “poco”, “mucho” o “demasiado”.
¿Quién posee entonces el vocabulario más rico? La pregunta pierde sentido cuando comprendemos que las lenguas no son inventarios universales de palabras, sino herramientas construidas por comunidades concretas para desenvolverse en mundos concretos.
Por eso las jerarquías lingüísticas nunca son puramente lingüísticas. Son sociales, económicas, históricas y políticas.
Ñamandu Ru Ete Tenondegua
DIGLOSIA
El Paraguay suele presentarse como un país bilingüe. Pero la coexistencia de dos lenguas no significa necesariamente igualdad entre ellas.
El bilingüismo puede esconder una distribución profundamente desigual de funciones: una lengua para los espacios oficiales y otra para los espacios cotidianos; una para escribir y otra para hablar; una para la universidad y otra para la intimidad; una para el poder y otra para la vida.
Durante siglos se instaló la idea de que civilizar equivalía a dejar atrás lo indígena; que avanzar significaba abandonar la oralidad para abrazar la escritura, sustituir la tradición por la modernidad y transformar la supuesta barbarie en civilización.
La lengua fue uno de los territorios fundamentales de esa operación. Melià lo expresó con contundencia al señalar que el estado de las lenguas constituye un claro indicador de lo ocurrido con las sociedades americanas. Si la conquista comenzó con la ocupación del territorio, su culminación puede encontrarse en la ocupación de la lengua.
Conquistar una lengua significa, en cierto modo, conquistar la posibilidad de nombrar el mundo.
COSMOVISIÓN
Nombrar un territorio de una manera u otra implica inscribir sobre él una determinada cosmovisión. Y cuando una comunidad pierde sus palabras, no pierde solamente vocabulario: pierde una parte de las categorías con las cuales interpreta su existencia.
El guaraní sin dudas habla. Está en las calles, en las casas, en los mercados, en los campos, en los fogones. Habla en los afectos y en los insultos, en el humor y en las canciones, en las ceremonias y en la conversación cotidiana. Pero cuando llega a determinadas instancias, su voz comienza a perder volumen.
Es allí donde Melià advertía sobre el peligro del alingüismo: una sociedad que pierde progresivamente la capacidad de pensar, decir y reconocerse en su propia lengua. Una lengua se encuentra dominada cuando queda confinada al coloquio íntimo y se le niega vigencia en aquello que una sociedad define como el “mundo de la cultura”.
A pesar de ello, la palabra guaraní todavía persiste. Excluida de determinados espacios de la llamada “alta cultura”, la voz indígena continúa levantándose junto a los fogones. Sigue resonando en el opy y en el tangara, allí donde la palabra todavía conserva algo de su antigua dimensión sagrada.
No se trata de decidir si una lengua es superior a otra. Se trata de preguntarnos qué mundo desaparece cuando una lengua deja de ser capaz de nombrarlo. La palabra no es un mero instrumento para describir la realidad, sino que forma parte de aquello que hace posible existir dentro de ella.
De ahí que defender una lengua no consista solamente en conservar palabras antiguas. Consiste en preservar una determinada manera de mirar, de recordar, de relacionarse con los otros y con la tierra.
Don Vito llevó mensajes de aliento de los hinchas paraguayos hasta la Albirroja
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Después de la dura derrota ante Estados Unidos, cuando gran parte de la conversación alrededor de la Selección Paraguaya se llenó de desánimo, la marca reunió mensajes de apoyo y los hizo llegar al equipo de la Albirroja en Estados Unidos. Días después, Paraguay empató ante Australia y logró una histórica clasificación frente a Alemania.
En ese contexto, Don Vito, como aliado de la Albirroja, decidió hacer algo más que acompañar desde la comunicación: buscó transformar el aliento de los hinchas en un gesto real para los jugadores. A través de sus redes sociales, la marca invitó a los paraguayos a dejar mensajes de apoyo para la selección.
La respuesta fue inmediata: los hinchas se sumaron con palabras de fe, orgullo y respaldo para recordarle al equipo que Paraguay seguía estando con ellos, incluso desde la distancia. Con todos esos mensajes, Don Vito preparó una caja especial que viajó hasta Estados Unidos y fue entregada a los integrantes de la Albirroja. Una acción simple, pero cargada de sentido: convertir los comentarios de la gente en algo que pudiera llegar físicamente al equipo.
“Después de una derrota, es fácil criticar o bajarse de la ilusión. Pero también es cuando más se necesita alentar. Con esta acción quisimos que los jugadores sintieran que, más allá del resultado, Paraguay seguía con ellos”, señalaron desde Don Vito. Luego de recibir ese aliento, la Selección Paraguaya empató ante Australia y más tarde logró una histórica clasificación frente a Alemania, volviendo a encender la ilusión de todo un país.
Sin atribuirse los resultados deportivos, Don Vito encontró una forma de estar presente en el momento en que más hacía falta: cuando todavía no había festejos, cuando la confianza estaba golpeada y cuando alentar era más importante que nunca.
Concejales de CDE repudian mensajes xenófobos y exigen sancionar a los responsables
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La Junta Municipal de Ciudad del Este aprobó en sesión extraordinaria una minuta en la que manifiesta su repudio y exige investigar, identificar y sancionar a los responsables de la difusión de mensajes e imágenes de carácter ofensivo y xenófobo hacia Paraguay.
Asimismo, los concejales instaron a remitir los antecedentes a la Fiscalía, mientras que la Municipalidad confirmó la apertura de un sumario administrativo a fin de deslindar responsabilidades, y por otra parte, anunció que formalizará una denuncia penal.
El concejal Sebastián Martínez rechazó el odio exigiendo un rastreo tecnológico, y el edil Ernesto Guerín opinó que el caso afecta a la dignidad nacional.
La presidenta de la Junta Municipal, Alison Anisimoff, llegó hasta la zona primaria de Ciudad del Este luego de las publicaciones denigrantes detectadas en carteles digitales del microcentro, interiorizarse sobre el origen de las proyecciones y coordinar acciones con las autoridades pertinentes.
Se trataba de una imagen que mostraba al expresidente Jair Bolsonaro golpeando a un jugador de la Selección Paraguaya, a quien le sostiene del cabello en el suelo, acompañando de mensajes que exaltaban una supuesta supremacía brasileña sobre Paraguay.
En uno de los mensajes podía leerse: “Brasil manda y demanda, en el campo y en la política”, además de otras expresiones que hacían referencia a su poder económico y diplomático.
Por su parte, la firma Fast Print, propietaria de las pantallas Led de alta visibilidad, aseguró que la difusión de esos contenidos no fue autorizada.
La empresa atribuyó el incidente a un hackeo o vulneración indebida de su sistema informático, lo que permitió la emisión de ese material no programado.
Por otro lado, Ciudad del Este amaneció este sábado con carteles luminosos con mensajes positivos en guaraní tras polémica por mensajes xenófobos.