Es como mirar al cielo añorando lo que nunca vivimos, lo que nunca vamos a tener o lo que nunca vamos a alcanzar.
En la inmensidad del universo podemos comprender que lo nuestro es solo una ráfaga de luz cruzando el infinito, nada más.
Le ponemos fechas a nuestros sentimientos para no olvidarnos de las cosas que realmente importan. Marcamos con días nuestras emociones para poder sentirlas y no olvidarlas. Fue desde siempre, al menos desde que la humanidad lo recuerda.
Así, inventamos el Día de los Enamorados, de la madre, del padre, que fue hace poco; del amigo, del maestro y hasta del perro.
Vivir acelerados nos sumerge en una incontrolable soledad de la cual salimos en las fechas marcadas en el calendario. Una visita inesperada, un abrazo, un regalo y de nuevo a la vorágine del día a día.
Nos olvidamos de que las cosas cotidianas van construyendo nuestras vidas. Nos van marcando el corazón con esos recuerdos que atesoramos en el alma. Dicen que las cosas valiosas no tienen precio. Pero, ¿quién lo entiende así?
Una caricia a mamá, un abrazo a papá, una palabra de aliento al amigo o una sonrisa desinteresada y sincera. La vida son los detalles, esos que no vemos y pasan volando, casi imperceptibles, pero llenos de sentimientos.
Y no los celebramos hasta que la vida te pega un manotazo y se lleva de raíz al motivo de tus sentimientos.
Y no es culpa de nadie. Es la vida. Linda y dramática al mismo tiempo. Corta y eterna. Corta para disfrutar los buenos momentos y eterna para llorar nuestras ausencias.
Hoy tomate un tiempo. Andá a pescar con tu viejo. Salí a caminar con tu hijo. Dale a mamá el gusto de quedarte a comer con ella. Saboreá el día. Visitá a tu abuelo y dale una alegría, toma su mano y que te repita las historias que escuchaste un millón de veces.
Viví el tiempo mientras dure. La muerte es implacable y a veces no acepta despedidas. No esperes “el día de”… porque hoy es el día y puede convertirse en un lindo recuerdo.
Olvidate del calendario y celebrá la vida todos los días… como diría un conocido locutor: “En vida hermano… en vida”.
Pero esa… esa es otra historia. ¡Una historia a la que vos le podés poner el final feliz!
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“El momento oportuno para impulsar la era de la energía limpia”
- ARTÍCULO DE OPINIÓN DE: António Guterres
- Secretario General de las NN. UU.
La energía ha marcado la trayectoria de la humanidad, que logró dominar el fuego, aprovechar el vapor, dividir el átomo. Nos hallamos ahora en el albor de una nueva época: el sol alumbra el inicio de una era de energía limpia.
El año pasado, casi toda la nueva capacidad instalada correspondió a energías renovables y las inversiones en energía limpia se dispararon hasta alcanzar los 2 billones de dólares, es decir, 800.000 millones más que en combustibles fósiles.
La energía solar y la energía eólica son ahora las fuentes de energía más baratas de la Tierra, y los sectores de energías limpias están creando empleos, impulsando el crecimiento y potenciando el progreso, a pesar de que los combustibles fósiles siguen recibiendo subvenciones mucho mayores.
Los países que se aferran a los combustibles fósiles no están protegiendo su economía, sino saboteándola, minando la competitividad y desperdiciando la mayor oportunidad económica del siglo XXI.
La energía limpia también aporta soberanía y seguridad energéticas. Los mercados de combustibles fósiles están a merced de las bruscas fluctuaciones de los precios, la disrupción del suministro y las tensiones geopolíticas, como se comprobó cuando Rusia invadió Ucrania.
Por el contrario, ni la luz solar sube bruscamente de precio ni el viento está sujeto a embargos, y casi todas las naciones tienen suficientes recursos renovables para autoabastecerse de energía.
Finalmente, la energía limpia estimula el desarrollo, porque puede llegar a los cientos de millones de personas que aún viven sin electricidad de forma rápida, asequible y sostenible, sobre todo gracias las tecnologías solares en pequeña escala y fuera de la red.
Por todos estos motivos, la era de la energía limpia es imparable. Pero la transición aún no se está haciendo con suficiente rapidez ni justicia y está dejando atrás a los países en desarrollo. Los combustibles fósiles continúan dominando los sistemas energéticos, y las emisiones siguen aumentando, cuando deberían caer en picado para evitar las peores consecuencias de la crisis climática. Para solucionar esta situación, necesitamos actuar en seis frentes.
En primer lugar, los gobiernos deben comprometerse plenamente con un futuro de energía limpia. Todos los países han prometido presentar en los próximos meses nuevos planes climáticos nacionales, llamados contribuciones determinadas a nivel nacional, con metas para la próxima década.
Estos planes tienen que cumplir el requisito de limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5 ºC, abarcar todas las emisiones y todos los sectores y trazar una clara trayectoria hacia la energía limpia. Los países del G20 deben tomar la iniciativa, pues sus miembros producen alrededor del 80 % de las emisiones mundiales.
En segundo lugar, debemos construir sistemas energéticos propios del siglo XXI. Las energías renovables no pueden desarrollar todo su potencial sin redes y sistemas de almacenamiento modernos. Sin embargo, por cada dólar que se invierte en energía renovable, solo se destinan a redes y almacenamiento 60 centavos, mientras que la proporción tendría que ser uno por uno.
En tercer lugar, los gobiernos deben tratar de satisfacer con renovables la creciente demanda mundial de energía. Las grandes empresas tecnológicas también tienen que poner de su parte. En 2030, los centros de datos podrían llegar a consumir tanta electricidad como toda la que utiliza el Japón en la actualidad. Las empresas deben comprometerse a alimentar esos centros con energías renovables.
En cuarto lugar, debemos integrar la justicia en la transición energética. Esto significa ayudar a las comunidades que aún dependen de los combustibles fósiles a prepararse para un futuro de energía limpia.
Y significa también reformar las cadenas de suministro de los minerales esenciales, que están plagadas de abusos de los derechos y destrucción ambiental y atrapan a los países en desarrollo en el fondo de las cadenas de valor. Esta situación debe terminar.
En quinto lugar, debemos hacer del comercio una herramienta de transformación energética. Las cadenas de suministro de energía limpia están muy concentradas, mientras que el comercio mundial se está fragmentando. Los países comprometidos con la nueva era energética deben procurar diversificar los suministros, recortar los aranceles sobre los productos de energía limpia y modernizar los tratados de inversión para que apoyen la transición.
En sexto y último lugar, debemos estimular la financiación destinada a los países en desarrollo. El año pasado, África solo recibió el 2 % de la inversión en energías renovables, a pesar de que alberga el 60 % de los mejores recursos solares del mundo.
Necesitamos actuar a nivel internacional para impedir que los reembolsos de la deuda esquilmen los presupuestos de los países en desarrollo y para que los bancos multilaterales de desarrollo puedan aumentar sustancialmente su capacidad de préstamo y movilizar mucha más financiación privada.
También necesitamos que las agencias de calificación crediticia y los inversionistas modernicen las evaluaciones del riesgo para tener en cuenta la promesa de la energía limpia, el costo del caos climático y el peligro de los activos varados de combustibles fósiles.
Tenemos al alcance de la mano una nueva era energética, una era en que la energía barata, limpia y abundante impulsará un mundo rico en oportunidades económicas, las naciones tendrán la seguridad de la autonomía energética y el don de la electricidad será un don universal.
Este es el momento oportuno para impulsar el cambio global. Tenemos que aprovecharlo.
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¿Para qué escribimos?
DESDE MI MUNDO
- Por Carlos Mariano Nin
- Columnista
- marianonin@gmail.com
Es curioso cómo funcionamos. En medio del silencio, cuando la tristeza nos muerde o cuando la alegría nos desborda, muchos sentimos la necesidad de escribir. De decir algo. De soltar una frase, una foto, una emoción. Y casi siempre lo hacemos en las redes.
Pero ¿por qué? Si sabemos que a muchos no les importa, que algunos lo van a leer sin ganas, que otros lo guardarán para usarlo en nuestra contra. Si intuimos que hay indiferencia, burla o juicio detrás de la pantalla… ¿por qué igual escribimos?
Tal vez lo hacemos porque escribir, incluso en medio de ese océano digital lleno de ruido, nos salva. Porque, aunque el mundo esté lleno de filtros, egos inflados y reacciones vacías, cada vez que posteamos algo verdadero, estamos haciendo un acto de humanidad.
Sé que escribir cuando duele no cambia la herida, pero alivia. Compartir la alegría no garantiza que nos entiendan, pero amplifica el momento.
Y sí, claro que muchos no van a comprender. Pero también hay otros, quizás pocos, quizás lejanos, que van a leer y decir: yo también me sentí así.
Expresar lo que sentimos nos humaniza. Nos arriesga, sí. Pero también nos acerca. Y en estos tiempos de pantallas frías y conversaciones fugaces, eso es más necesario que nunca.
En un mundo que se desliza peligrosamente hacia la soledad, escribir es una forma de tender puentes. Es una manera de decir aquí estoy, incluso aunque nadie responda. Porque a veces no se trata de quién lee, sino de que yo necesitaba decirlo.
Y quizás ahí esté la clave: más que buscar aprobación, estamos buscando conexión. Un eco. Una señal de que no estamos tan solos en medio del bullicio frenético del día a día.
Escribir en redes, con todo lo que eso implica, puede ser una pequeña forma de terapia. Un ejercicio de honestidad en tiempos de máscaras. Un acto de coraje en un espacio cada vez más cruel. Y a veces, aunque sea por un instante, nos hace sentir acompañados. Humanos.
Y con eso, a veces, alcanza; pero esa, es otra historia.
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Una retroalimentación sorprendente
- por Marcelo Pedroza
- Psicólogo y magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
Un estímulo, un cambio, una emoción. Así sucede el devenir de transiciones que activan el organismo, que tienden a responder, a intensificar un evento que sucede. Hay una inocente espera en esas niñas que juegan a ser médicas, en ese caudal imaginario vibra el crecimiento de los sueños. La humanidad de las emociones está ahí.
Se activan las ideas de esas jóvenes que estudian con dedicación. Fluye el semblante de lo responsable, de lo placentero de una elección, de esas que encuentran firmeza interior cuando las circunstancias se empecinan en desafiar la vocación. La fortaleza se encarga de levantar la vista y observa lo inevitable, la belleza en su profundidad.
Donde esos hombres están, lo que hacen, lo construyen por convicción. Son notables las vueltas de la vida, quien siembra paz, cosecha paz. Ellos lo saben, comprenden que los vaivenes solo eso son, pasajeros, como la tormenta de la noche anterior. Vino y se fue. Pasó. Quienes descubren lo esencial saben que la eternidad pasa por el afecto con el que se vive. Lo que alguna vez se conjugará en tiempo pasado, trascenderá por el afecto con que se vivió.
La música existencial por excelencia se encuentra en el corazón, sabrá cada uno lo que representa, cómo es, qué hace sentir, y cómo repercute en la conciencia que late.
“El antecedente que pone en marcha el proceso emocional es la percepción de un cambio en las condiciones estimulantes tanto externas como internas del organismo. Los estímulos capaces de elicitar una emoción varían fundamentalmente en función de las demandas de adaptación (significación psicobiológica), así como de sus características propias”, escriben Enrique G. Fernández-Abascal y María Pilar Jiménez, en el capítulo primero, del libro “Psicología de la emoción”.
Estímulos…permanentes. Percepciones…constantes. Emociones…siempre. Una retroalimentación sorprendente.
Al quererse, se puede querer. Esas niñas están queriéndose, juegan y en ese flash, que algún día será un recuerdo tierno, están aprendiendo a querer al otro. Puros estímulos, ejercicios perceptivos, emocionantes anécdotas del día, preámbulos de la historia que será. Augurio de un futuro extraordinario. Las jóvenes lo saben; los caballeros, también.
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La guarania, entre los tesoros más preciados de la humanidad
Referentes del mundo cultural nacional hablan de las oportunidades y tareas que se presentan luego de la concreción del sueño largamente añorado de que la guarania sea declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
- Por Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza / Archivo
“Este reconocimiento implica abrir las puertas de este género musical ante el mundo, implica dar a conocer nuestro país, nuestra música, nuestra herencia cultural. Todo el proceso de años de trabajo mancomunado fue determinante para la obtención. No podría decir que solo uno fue el responsable, sino que muchos han aportado desde su ámbito todos los insumos necesarios para que la guarania sea declarada patrimonio de la humanidad”, comentó Natalia Antola Guggiari, directora general de Patrimonio Cultural de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).
La guarania, género popular con autor conocido y con un siglo de existencia, llegó al mundo y fue aceptada ya hace tiempo. A más de ello, hoy cuenta con una valoración institucional, que también permitirá trabajar su reivindicación a nivel local, tanto como género así como a nivel de sus creadores e intérpretes.
“Además del rescate de la figura de Flores y la valoración de su aporte, queda pendiente la creación de un museo de la guarania, un espacio donde se pueda conocer más el aporte de Flores y otros compositores, letristas, poetas de nuestra patria que merecen tener un espacio de reconocimiento, así como las nuevas generaciones”, agregó.
INCORPORACIÓN A LA MALLA CURRICULAR
La funcionaria añadió que están trabajando con el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) para incorporar el estudio de la guarania en la malla curricular, así como para llevar la música a las escuelas y embanderar a los niños con este género musical.
Asimismo, se prevé la realización de concursos y varios conciertos, para lo cual se está estudiando la creación de un fondo público destinado a la implementación de este plan de promoción y difusión de la guarania, tanto a nivel nacional como internacional.
La campaña para llegar a este reconocimiento llevó varios años y subsistió como idea, de la misma manera que la guarania lo viene haciendo de generación en generación, desde su nacimiento, con la mirada puesta en el río Paraguay desde el barrio más antiguo de Asunción.
“Nuevas perspectivas para difundir y fortalecer este género”
El biógrafo de Flores ve en este reconocimiento una oportunidad para lograr una mayor difusión y fortalecimiento de la guarania.
“Este reconocimiento creo que abre nuevas e insospechadas perspectivas para difundir y fortalecer este género musical en la línea establecida por el maestro Flores. En primer lugar, que se inserte la materia guarania en la malla curricular de la educación primaria y de la media es fundamental”, refiere el periodista e investigador.
Para Pecci, este es un momento para desarrollar el potencial de la guarania, formando a las nuevas generaciones en la vivencia de este género y propiciando a través de concursos la creación de nuevas obras.
“Esta es una reivindicación histórica, social y artística muy importante. Flores sufrió intensas campañas de desprestigio por sus ideales socialistas, por su denuncia de la situación de presos políticos, algo que no le perdonó la dictadura estronista. El tiempo es el gran juez que le está brindando el reconocimiento que en su momento se le ha negado y es el momento de que su pueblo valore su obra y su dignidad”, sostuvo.
Pecci publicó en 2016 el libro “José Asunción Flores: creador de la guarania”, un abordaje biográfico que es fruto de años de investigación personal. En ese sentido, señala que hay aspectos de la vida y obra del maestro aún inexplorados, por lo cual se necesitan recursos para ir llenando esos vacíos de información.
“Muchos aspectos en lo biográfico quedan por trabajar, como la riqueza de su obra popular y sinfónica. Desconocemos el origen de su madre, aspectos de la niñez de José Asunción y cuestiones como sus viajes a Europa y, específicamente, a Rusia, donde alcanzó a grabar toda su obra sinfónica con el apoyo de compositores de ese país. Pero no tenemos datos sobre la repercusión en la prensa. Si dejó algunos escritos en su larga estancia en dicho país mientras supervisaba los ensayos y grabaciones de sus piezas sinfónicas. Lo que era su vida cotidiana, incluso en Buenos Aires, son cosas que hay que documentar para tener una visión amplia del músico y su vida”, agregó.
“Lo que papá ha logrado realmente es meritorio”
La hija de don Demetrio Ortiz, autor de la más universal de las guaranias, “Recuerdo de Ypacaraí”, celebró a los creadores que engrandecieron a la guarania.
“Valoro plenamente el reconocimiento de la Unesco porque es justicia, porque es algo que hace muchísimos años ha prendido en el corazón de los seguidores de la música paraguaya en todo el mundo y era hora de que se reconociera que realmente es patrimonio inmaterial de la humanidad, porque ya fue aceptado así por todo el mundo”, comenta María Esperanza Ortiz.
“Mi padre ha contribuido plenamente también con este reconocimiento porque las guaranias más conocidas del Paraguay justamente le pertenecen. ‘Mis noches sin ti’ es la guarania más versionada en el mundo, según la Mecánica Licensing Statistic de Estados Unidos, y ‘Recuerdo de Ypacaraí’ es la guarania más grabada, más interpretada del mundo. Entonces, Paraguay se ha posicionado musicalmente gracias, fundamentalmente, a estas dos grandes composiciones. Lo que papá ha logrado realmente es meritorio”, agregó.
La hija de don Demetrio puso énfasis en la necesidad de que nuevos creadores puedan llegar también a ocupar lugares de trascendencia a nivel internacional. “Esa es la idea, que la guarania siga escuchándose en todas partes del mundo. Ojalá este reconocimiento de la Unesco sea un detonante para que las generaciones actuales y futuras puedan reconocer a nuestra música también como una oportunidad para trascender, una oportunidad de expresar sus sentimientos, una oportunidad para alcanzar el éxito, no a través de músicas foráneas, sino a través de las músicas nacionales”, concluyó.
“Una oportunidad para nuevos creadores”
El referente del movimiento Canción Social Urbana habla sobre la mirada social de la guarania.
“Considero que este reconocimiento es consecuencia del trasegar natural de un país, otrora casi una sombra letárgica de América Latina, a una mano levantada en el discurso del mundo y con muchas ganas de contar su historia. Por ende, la oportunidad para nuevos creadores de ser y hacer música con una identidad clara, algo que hoy podría considerarse una herramienta imprescindible para competir contra un mundo de masificaciones discriminantes”, comenta el cantautor Hugo Ferreira, referente de la generación de artistas comprometidos con la realidad social que surgió en los últimos años del siglo XX bajo el nombre de Canción Social Urbana.
“Sin dudas, ‘Despertar’ y ‘Mi patria soñada’ fueron guaranias que me sacudieron la existencia y podría decir sin temor a equivocarme que mi opción por la música testimonial surge del encuentro con estas obras”, explicó. Ferreira es un cantautor que en sus sucesivas publicaciones discográficas aportó creaciones en el género guarania como “Mi país”, además de interpretaciones destacadas como “Pinasco”, de Maneco Galeano.
“Canción Social Urbana, si bien podría decirse que nació con mucha influencia de la trova cubana, rosarina, latinoamericana en general, hizo que se conjugue una idea clara: renovar la música popular y, en ese contexto, la composición popular y darle un ropaje actual, en sonido y música. Pero no puedo negarte que antes del reimpulso dado en los últimos lustros por Ricardo Flecha, Sembrador, fundamentalmente Óscar Cardozo Ocampo, la guarania no estaba en la agenda de los nuevos compositores de manera contundente como hoy está como herramienta de renovación”, expuso.
“Una figura modélica que marcaba el camino”
El Nuevo Cancionero tuvo hace medio siglo la rebeldía de reivindicar al que hoy más que nunca es reconocido como héroe de la cultura. Uno de sus exponentes, José Antonio Galeano, habla de lo que representó Flores para este movimiento que hizo canción las añoranzas de libertad y justicia en un contexto dictatorial y represivo.
“A mí me tocó bautizar a Flores como la nave insignia de los cultores y creadores del Nuevo Cancionero. Esa figura modélica, señera, que marcaba el camino, sobre todo de la dignidad y del valor de la defensa de las ideas, se constituía en un espejo en el cual mirarnos cuando quisiéramos reconocernos como revolucionarios y como artistas que entendieron más temprano que tarde, por suerte, que nuestro canto era un hecho político. Y esto es así porque la guarania estaba prohibida, Flores estaba prohibido y nosotros no tuvimos ningún reparo en organizar, hace 50 años, en 1975, un gran festival para celebrar los 50 años de la guarania. Tuvimos ese privilegio, desafiando al régimen en sus barbas. Flores es la nave insignia del Nuevo Cancionero”, refiere José Antonio Galeano, figura destacada del Nuevo Cancionero con su Grupo Sembrador.
La guarania cumple un siglo no sin antes haber pasado no solo por su desarrollo en manos de los más grandes creadores de la música paraguaya, sino también por haber arrastrado el grillete de la persecución política. En el contexto de la dictadura estronista, el Nuevo Cancionero, nacido en la década del 70 del siglo pasado, fue un espacio artístico de trovadores, propio de la época y el continente, que encontró en la música un espacio de expresión y en la guarania en particular una forma de rebeldía tan rebelde como es soñar y decir la verdad para un régimen despótico.
“Definitivamente, este reconocimiento por parte de la Unesco marca un inicio, pero no agota el reconocimiento que el maestro tiene que tener, sobre todo entre los suyos”, sostiene Galeano.
“Es mucho todavía el camino que hay que andar, sobre todo a nivel interno. Nosotros tenemos que encarar una campaña de difusión de la guarania en instituciones educativas, en espacios de la sociedad civil, en las instituciones intermedias, en cooperativas, en clubes, y la guarania y Flores tienen que estar definitivamente, por ejemplo, en el currículum escolar. Hoy está, pero está como una cuestión más, cuando que en realidad tendría que haber una materia que se llame Guarania porque entonces sí vamos a poder decir que empezamos a hacer justicia con la obra de Flores”, subrayó.