DESDE MI MUNDO
- Por Carlos Mariano Nin
- Columnista
Con el tiempo las personas cambian y las cosas toman otros significados. La vida va en otra dirección y las lecciones nos dejan huellas imborrables. Lo que era ya no es y viceversa.
Entonces aprendemos a ver más allá de lo que ve la vista. Es cuando creemos conocer a quienes nos rodean.
Y cada uno lo ve a su manera. Yo las conozco desde mi mundo. Con su carga de frustraciones y sus inmensas satisfacciones.
Hay personas excepcionales que siempre encuentran una excusa para salir airosas. Y hay otras que tienen tanto trabajo que no tienen tiempo para festejar el triunfo.
Hay personas que solo se alimentan del trabajo de las demás y personas que viven para dar lo mejor de sí.
Hay personas que se felicitan cuando las cosas salen bien y culpan a los demás cuando las cosas salen mal. Hay personas sacrificadas y personas a quienes no les importa sacrificar. Personas que sirven y las que se sirven de las personas.
Personas que lo único que hacen es hablar, mientras las demás solo están ocupadas en sus cosas. Personas que disfrutan de un éxito efímero, superficial como su propia vida, y personas que valoran el trabajo y luchan juntas por salir adelante.
Hay personas que bendicen con la boca mientras apuñalan por la espalda. Y personas que se callan para no bajar al nivel del idiota. Conozco gritos hipócritas y silencios sinceros.
Conozco personas blancas y negras. Con corazones transparentes y espíritus turbados.
Y reconozco que nada dura para siempre. Ni la mentira, ni la verdad, con la sola diferencia que la mentira se puede disfrazar, pero seguirá siendo mentira, mientras que la verdad es transparente y será verdad a la vista siempre…
“Hay almas condenadas a la oscuridad que creen que con decir palabras bonitas van a ganar el cielo. Al final cada uno deberá enfrentar el juicio de tus propias acciones”. Pero claro... esa es otra historia.
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Reflexiones sobre Magnifica Humanitas, una encíclica para el siglo XXI (II)
- José Duarte Penayo
- Filósofo
- Presidente de ANEAES
“Puede surgir un sistema educativo desprovisto de amor por la verdad, en el que el flujo incesante de información sustituya al ejercicio de la investigación y la reflexión profunda”.
Con esta severa fórmula analítica, el documento papal Magnifica Humanitas diagnostica el estado de nuestras instituciones académicas frente a la irrupción de la inteligencia artificial.
El texto ubica a la educación en el centro del debate tecnológico al describir una época donde el pensamiento crítico y la capacidad argumentativa enfrentan un asedio constante. Al debilitarse estas facultades intelectuales esenciales, la propia condición humana queda en suspenso.
Entre el consenso pedagógico hegemónico de las últimas décadas y la subjetividad que la IA reclama existe una “afinidad electiva”, vínculo nombrado inicialmente por Johann Wolfgang von Goethe para describir fuerzas convergentes, retomado por Max Weber magistralmente al analizar la conexión estructural entre el espíritu del capitalismo y la ética protestante.
El sociólogo alemán utilizó esta noción para ilustrar cómo dos formaciones culturales logran reconocerse y reforzarse mutuamente al exhibir analogías profundas generadoras de una atracción recíproca.
Desde este punto de vista, la inteligencia artificial potencia condiciones ya presentes en la escuela, en el marco de una afinidad entre dos lógicas que se reconocen. La racionalidad de la IA, orientada a la descomposición, el cálculo, la predicción y la optimización, y una lógica escolar que desde hace tiempo tiende a reducir la educación a un pedagogismo carente de densidad conceptual.
La nueva herramienta tecnológica logra amplificar una forma de asimilar el conocimiento previamente naturalizada por las instituciones educativas al proveer una simulación de innovación perfecta para encubrir el vaciamiento del contenido sustantivo.
Frente a esto, considero que la educación tiene que ser conservadora en un sentido preciso, tal como lo desarrolló Hannah Arendt en La crisis de la educación. Conservadora del mundo que se transmite a la nueva generación, en el sentido de resguardar un acervo cultural común con el fin de garantizar una base firme donde la novedad inherente a cada niño logre florecer plenamente.
La escuela asume así la doble función de proteger la infancia frente a un entorno avasallante y propiciar simultáneamente la renovación de la sociedad. La paradoja arendtiana resulta absolutamente decisiva al establecer que únicamente quienes heredan un mundo están en condiciones de transformarlo.
La deriva pedagógica del último cuarto de siglo operó en sentido contrario. En sus vertientes degradadas y popularizadas, abandonó la búsqueda de la verdad y se rindió, con sus gurúes y chamanes, a inculcar la mediocridad bajo el ropaje de una experimentación formalista del aprendizaje.
Esta crítica apunta a la deformación procedimental a la que fue reducido el constructivismo de Piaget, Vygotsky y Bruner, que terminó convertido en una consigna vacía, donde el mantra del “aprender a aprender” justifica la omisión del aprendizaje de contenidos concretos. Asimismo, de forma consecuente, la autoridad docente se degradó al rol de ser “facilitador” de un aprendizaje que ha perdido toda fuerza iluminadora, sumida en una pedagogía enfocada en cultivar la cultura del narcisismo contemporáneo.
De esta manera, el combate contemporáneo contra el contenido sustantivo y su consiguiente reemplazo por pseudometodologías pedagógicas halla en la inteligencia artificial su complemento más inquietante al consolidar un sistema capaz de entregar respuestas prefabricadas a sujetos progresivamente desentrenados para la producción intelectual.
La sustitución de los saberes heredados, de las grandes obras y de la transmisión cultural por la pura experiencia personal encuentra allí un aliado perfecto, porque la IA ofrece referencias rápidas y ordenadas a quien ya no ha sido formado para distinguir lo central de lo accesorio. El relegamiento de la memoria a favor del presente continuo alcanza también su consumación definitiva como fruto de la descalificación del esfuerzo mnemotécnico promovida por el pedagogismo reinante.
Así, liberado de la exigencia de recordar, el alumno termina delegando esa facultad en un sistema generativo que no conserva una tradición ni sedimenta una experiencia humana, sino que organiza información mediante cálculo estadístico.
Esta discusión gana terreno a nivel global. Maryanne Wolf, en Reader, Come Home, documentó el deterioro de los circuitos de la lectura profunda en la era del scroll y reclamó recuperar la lectura sostenida en el aula. Jonathan Haidt, en La generación ansiosa, expuso el daño del smartphone sobre la atención adolescente, motivando a diversas naciones europeas a legislar firmemente para restringir su presencia escolar.
El movimiento de la ciencia de la lectura devolvió la enseñanza fonética sistemática a sistemas enteros, con resultados positivos medibles como en Misisipi (EE. UU.). La universidad medieval, con su lectio y su disputatio, el comentario paciente del texto canónico bajo la dirección del maestro, regresa hoy como modelo de pedagogía exigente. Lo que el progresismo pedagógico declaró obsoleto vuelve avalado por la evidencia empírica contemporánea.
La encíclica reclama con firmeza una respuesta a esta realidad. Pide una verdadera higiene de la atención, con ritmos escolares que incluyan silencio, estudio reflexivo, lectura y análisis ponderado. Formula cuatro ejes de la alianza educativa renovada: sobriedad y sentido de los límites; reconocimiento del derecho del otro; libertad y responsabilidad; sentido de la trascendencia y del bien común (§147).
Este llamado interpela a la sociedad paraguaya con absoluta urgencia. Nuestras discusiones educativas están atrapadas en disputas de coyuntura, peleas presupuestarias, debates corporativos y reformas que repiten fórmulas internacionales sin examinar su sustancia. Pocas veces se discute la realidad concreta del presente para cuestionar el sujeto que se forma cuando la lectura larga cede ante el scroll infinito, o cuando la memoria se descarta como si fuera un obstáculo.
Es imperativo reflexionar sobre un aula reducida a procedimientos mecánicos donde el docente abandona su autoridad para convertirse en un mero facilitador de fórmulas vacías. Abandonar esta inercia exige iniciar dicha discusión estructural de manera inmediata.
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Reflexiones sobre Magnifica Humanitas, una encíclica para el siglo XXI (I)
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo
- Presidente de la ANEAES
La inteligencia artificial nos obliga a volver sobre una de las preguntas fundantes de la filosofía: ¿qué es la humanidad? Esa pregunta antropológica constituye el corazón de Magnifica Humanitas. El papa León XIV aborda la inteligencia artificial desde una verdad que la encíclica describe como “un bien que hay que compartir” (§25): el ser humano es criatura de Dios.
De esa condición creatural se siguen su finitud, su carne y su inscripción en el tiempo, el verdadero lugar de su grandeza. Todo lo pensado durante siglos en el lenguaje del alma, la libertad, la dignidad y el límite reaparece hoy en un debate público fascinado por el poder técnico y la promesa de rediseñar al hombre.
Hay una genealogía de la pura voluntad de poder y sus consecuencias trágicas, hoy expresado en las distintas corrientes transhumanistas, en la metafísica de lo trans sin Trascendencia. Babel, en el relato del Génesis, levanta su torre hacia el cielo y termina dispersando las lenguas. Fausto firma un pacto a cambio de saber para descubrir demasiado tarde la moneda con que se cobra ese precio.
Frankenstein ensambla un cuerpo en su laboratorio y resulta perseguido por su propia criatura hasta el círculo polar. A su vez, en la modernidad, la existencia alienada vierte su vida en la mercancía que termina dominándola.
Una misma sospecha asoma con ropajes diferentes, al advertir que el hombre puede entregar lo que lo define a unos poderes que él mismo funda, permitiendo que esa creación se vuelva en su contra como fuerza impersonal.
Ante esto, cabe preguntarse si la inteligencia artificial está en continuidad con esta tradición de los efectos de la voluntad de poder, o si, en realidad, inaugura una ruptura civilizacional, un salto acontecimental.
Quizás sea todavía temprano para decidirlo, como diría aquel dirigente del Partido Comunista Chino al ser consultado por la Revolución Francesa dos siglos después de su acontecer.
Sin embargo, aunque el texto procura mantener la tensión entre ambas posibilidades, todo indica que se inclina más hacia la segunda. Advierte que estamos entrando en una era en la que se pone en juego, de manera decisiva, aquello que nos define en lo más esencial, es decir, nuestra alma razonante.
Esa dimensión podría quedar comprometida si no situamos el desarrollo de la inteligencia artificial dentro de una perspectiva orientada al bien común.
Esta condición propia de la conciencia tuvo varias definiciones, pero por ejemplificarla, Hegel lo definió nombró con el concepto de negatividad. Se trata de una categoría técnica que dista por completo del pesimismo cotidiano.
La negatividad humana radica en la capacidad de rechazar lo dado, y constituye la energía con la que el hombre moldea el material para transformar lo existente y buscar así el reconocimiento en el otro. Siguiendo el pensamiento del filósofo alemán, esa negatividad activa es el motor mismo de la historia, ya que el devenir avanza justamente cuando los hombres superan lo recibido y se proponen instituir algo nuevo.
En el siglo veinte, Alexandre Kojève anticipó una de las derivas posibles de este concepto a través de la tesis del fin de la historia, mucho antes de que Fukuyama se apropiara de esta noción hegeliana.
Si la historia fue el despliegue de la negatividad humana, su fin coincidiría con el agotamiento de esa misma fuerza, llevando al hombre, una vez satisfecho, a regresar a una vida liberada del esfuerzo y la lucha para sumirse en una animalidad contenta.
La encíclica diagnostica precisamente este peligro al advertir que la inteligencia artificial promete una humanidad eximida tanto del trabajo, del amor, el dolor y de la cicatriz de existir, así como del peso de cada decisión.
El texto pontificio expresa con dureza que, al tratar al ser humano “como materia para ser perfeccionada o superada”, resulta alarmantemente fácil considerar a algunos individuos como “menos útiles, menos deseables, menos dignos” (§117). En definitiva, toda superación técnica de la humanidad termina pagándose con vidas concretas devaluadas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, muchas formas de humanismo fueron criticadas por presentar al hombre como un sujeto centrado en calcular, dominar y producir. Heidegger había ya advertido que la técnica no es neutral, sino que organiza nuestra manera de ver el mundo, empobrece la experiencia y puede convertir al ser humano en un ente inauténtico.
La encíclica conecta con dicho problema, pero lo hace desde una mirada más esperanzada, al recordar que el hombre vale antes de ser útil y antes de producir.
En una clave agustiniana, el ser humano es amado antes de ser conocido y vive como un corazón inquieto hasta descansar en su origen. Desde allí, la dignidad humana no puede medirse por el rendimiento ni por la eficiencia, porque se funda en la unión de razón y libertad, como enseñó la tradición escolástica.
La encíclica funda la dignidad humana en la creación del hombre a imagen de Dios, en su vocación a la comunión con Él y en la caritas cristiana como reconocimiento pleno del otro. Por eso, la persona no puede reducirse a una lógica algorítmica ni al cálculo de su rendimiento.
Más bien, su verdad se revela en el Hijo encarnado que asume la fragilidad humana. Así, Magnifica Humanitas vuelve a situar la pregunta por el hombre en su lugar decisivo, no como materia disponible para un rediseño ilimitado, sino como criatura, imagen de Dios, ser encarnado y llamado a una plenitud que no se confunde con la optimización técnica.
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Paraguay impulsa digitalización y trazabilidad en controles del Mercosur
En el marco de la presidencia pro tempore del Paraguay, los coordinadores nacionales del Grupo Mercado Común (GMC) del Mercosur celebraron la primera reunión ordinaria, con la participación de las delegaciones de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, entre los días 3 y 5 de marzo, en la ciudad de Asunción.
Durante la primera jornada, el Paraguay, de conformidad con las prioridades establecidas para el semestre, presentó cinco propuestas concretas orientadas a modernizar el marco normativo de las Áreas de Control Integrado, fortalecer la interoperabilidad, consolidar la trazabilidad y avanzar en la digitalización de los procedimientos en frontera. Asimismo, fueron expuestas dos propuestas destinadas a la actualización de la estructura funcional de la Secretaría del Mercosur.
De igual manera, la presidencia informó que tiene prevista la realización de una reunión de cancilleres de los Estados Parte del Mercosur, con motivo de la conmemoración de los 35 años de la firma del Tratado de Asunción, la cual tendrá por finalidad generar un espacio de reflexión política franca sobre los principales avances y desafíos que enfrenta el proceso de integración.
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En ese mismo marco conmemorativo, se prevé además la realización de un conversatorio entre los ministros de Relaciones Exteriores, así como de un encuentro cultural de integración regional que ponga en valor la diversidad cultural y el acervo común del Mercosur.
Las delegaciones intercambiaron igualmente reflexiones sobre el estado actual del proceso de integración. En ese contexto, se efectuó un repaso de los trabajos que serán impulsados durante el presente semestre en relación con los temas incluidos en la agenda interna y externa del bloque.
FOCEM
En lo que respecta a los asuntos de carácter económico y comercial, se abordaron cuestiones vinculadas con:
- el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur
- el Arancel Externo Común
- los sectores azucarero y automotor
- el comercio y desarrollo sostenible
- los temas regulatorios y de propiedad intelectual
- así como el fortalecimiento institucional del Mercosur.
En cuanto a la agenda externa del bloque, se realizó un repaso de las negociaciones regionales y extrarregionales del Mercosur. Se valoraron los avances alcanzados en el ámbito regional y se destacó la prioridad asignada al cierre de las negociaciones con los Emiratos Árabes Unidos y Canadá, así como la relevancia estratégica otorgada al mercado asiático.
La reunión fue presidida por la viceministra de Relaciones Económicas e Integración y Coordinadora Nacional del GMC, Patricia Frutos, quien estuvo acompañada por representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores, de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios, del Ministerio de Economía y Finanzas, del Ministerio de Industria y Comercio y de la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual.
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Rocío Abed presentó su libro en Ciudad del Este: “Paraguayas en el Poder”
En el marco de un acto en homenaje a la Patria, a las Madres y en el día de la Virgen María Auxiliadora, la diputada colorada Rocío Abed presentó su libro “Paraguayas en el Poder. Cien caminos para ganar”. La presentación se hizo ante una gran concurrencia en el Centro Recreativo Maridel de Ciudad del Este.
Abed, quien actualmente preside la Comisión de Equidad e Igualdad de Derechos del hombre y la mujer, además es líder de bancada de Honor Colorado en la Cámara Baja, inspirada por las reflexiones de más de 100 protagonistas del ámbito político nacional; decidió elaborar una obra literaria en coautoría con la politóloga y escritora Nilsa Maíz.
En este material bibliográfico rinde homenaje a las mujeres que han logrado cargos electivos en Paraguay. El libro hace un compendio de las entrevistas y reflexiones de más de cien protagonistas del ámbito político nacional.
Al acto asistieron varias de las mujeres destacadas en el libro, entre ellas la diputada Betina Aguilera, la intendenta de Santa Rosa y Santa Fe del Alto Paraná, así como autoridades municipales y concejales del departamento de Alto Paraná, entre otros invitados especiales. Unas 600 mujeres acompañaron el acto.
“Las protagonistas del libro son ellas: mujeres de distintos partidos políticos que tuvieron el coraje de enfrentar una campaña electoral y acceder al cargo”, expresó Abed durante su intervención. “Queremos que sus historias inspiren a otras, para que más decisiones políticas incluyan la mirada de las más gloriosas de América’”, añadió.
Las protagonistas del libro que ocupan cargos en el Alto Paraná tuvieron un momento muy emotivo al comentar sobre su trayectoria, hablando sobre sus éxitos y sus vicisitudes, generando incluso mucho apoyo y empatía, al hablar de los caminos que tuvieron que hacer hasta lograr sus objetivos, también destacando que van por más éxitos en la vida política y social de sus comunidades.
Cabe destacar que la obra también fue presentada recientemente en Buenos Aires, Argentina, durante la 49ª Feria Internacional del Libro y en el Centro Cultural de la República del Paraguay en la capital argentina.
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