- Por Aldo Civico
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Quizás has escuchado aquel antiguo cuento sobre un campesino que encontró un huevo de águila y lo puso en el nido de una gallina. El huevo de águila eclosionó y el águila creció con los pollos. Toda su vida hizo lo que hicieron los pollos, pensando que era uno de ellos. Rasgaba la tierra en busca de gusanos e insectos, agitaba sus alas y volaba unos pocos metros.
Pasaron los años, y el águila se hizo muy vieja. Un día, vio a un magnífico pájaro muy por encima en el cielo. Se deslizaba con majestuosa elegancia entre las poderosas corrientes de viento, con apenas un batir de sus fuertes alas doradas. La vieja águila miró con asombro.
“¿Quién es ese?”, preguntó. “Ese es el águila, el rey de las aves”, dijo su vecino. “Él pertenece al cielo, nosotros a la tierra, somos gallinas”. Así que el águila vivió y murió como una gallina, porque eso es lo que él creía que era. Un final triste, y aún más triste es que ese puede ser nuestro propio destino.
Cuando escuché este cuento por primera vez, me impactó bastante. Me hizo recordar un periodo de mi vida, cuando mi mayor preocupación era complacer a los demás. Estaba preocupado por proyectar y defender una imagen de perfección. Me creaba ansiedad, miedo, y preocupación la idea que personas que me estimaban o querían, pudieran conocer mis fallas. El miedo más profundo en aquel periodo era el rechazo.
Hoy reconozco que fue una etapa en la que permití que mi yo falso, es decir, mi ego y sus miedos, liderara mi existencia, en lugar de vivir con valentía, permitiendo a mi yo auténtico venir a la luz, fortalecerse, manifestarse.
Entonces, cuando escuché aquella historia, tomé una gran decisión: la determinación de no seguir viviendo como una gallina, y deshacerme de mi yo falso. Porque sabía que, dentro de mí, como dentro de cada uno de nosotros, vive un águila, y quería que pudiera desplegar sus alas, volar alto, y manifestar todo su poder.
No somos seres limitados, sino ilimitados. Es decir, quería escribir un final distinto a la historia. Uno donde el águila de repente despierta su identidad auténtica, su esencia, dejando así de ser una gallina y viviendo cómo un águila, liderando su vida desde la autenticidad.
Quizás, para poder hacer eso, hay que trascender traumas emocionales, desarrollar habilidades, encontrar un propósito de vida que nos inspire y nos motive. Hay trabajo por hacer y es un trabajo fascinante. No es un ejercicio sin dolores, pero no hay espinas sin rosas. De hecho, hay una gran recompensa para los que hacen el trabajo, la plenitud, que es brillar desde tu esencia.
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Noelia, porque así lo quiso, murió al atardecer
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
Desde la perspectiva de las audiencias y la lógica que impera en la producción de contenidos, tal vez su vida no terminó con su muerte. El debate sobre su decisión se mantiene y la mantiene con vida mediática.
Bob Murphy Kelly, un muy querido amigo en tránsito que durante largos meses frecuenté allá lejos y hace muchísimo tiempo, era un irlandés muy particular, misterioso y atrayente. Religioso católico, mientras estuvo en Buenos Aires no faltó a ninguna misa dominical en San Pedro González Telmo, el histórico templo católico que en 1734 –casi en el corazón de la ciudad vieja de Buenos Aires– comenzaron a construir Juan Bautista Prímoli y José Schmidt, dos curas jesuitas. Políticamente adhería a los ideales y a la lucha del Ejército Republicano Irlandés por aquellos años aún en combate contra el Reino Unido de la Gran Bretaña.
Escucharlo, un poco en inglés y otro poco en español con modismos tangueros vinculados al lunfardo, era atrapante. Incluso, divertido. Acompañado por mi tan querido amigo-hermano y maestro de periodismo y de vida Naume Velyanovsky –por entonces presidente de la República de San Telmo y de los Corresponsales de la Televisión Internacional– se integró a la mesa que litúrgicamente ocupábamos cada jueves en el bar Plaza Dorrego, justo en la esquina de Humberto Primo y Defensa.
Escenario perfecto para evocar ausencias y generar reflexiones, Naume recordó que alguna madrugada Eladia Blázquez, enorme poetisa, sentenció que “el miedo de vivir es el señor y dueño de muchos miedos más, voraces y pequeños, en una angustia sorda que brota sin razón y crece muchas veces ahogando al corazón”. ¡Tangazo! Sobre nosotros se instaló el silencio. Algunas horas antes, el colega JAP se había suicidado. La muerte –como presencia y debate– se hizo lugar entre nosotros a codazos. Ordenamos una vuelta de Hennesy 8, uno de los mejores coñacs del mundo que, justamente, lleva el nombre de un milico irlandés.
Los pensamientos de todos –cruzados, superpuestos, disruptivos– inquietaban, aunque emergía una coincidencia: la muerte no aparecía como una opción aceptable. De pie y en silencio levantamos las copas “por don J”. Bob adhirió. Sin embargo, luego de mirarnos a todos y a cada uno, en su lengua natal –seguramente en procura de precisión para expresar su sentir– no se guardó nada. “If we can help people come into the world, why can’t we help them or ourselves leave it? (Si podemos ayudar a las personas a venir al mundo, ¿por qué no podemos ayudarlas o ayudarnos a dejarlo?)”. Al parecer, nadie encontró palabras entonces para responder.
ÚLTIMA VOLUNTAD
Noelia Castillo Ramos (25), el pasado 26 de marzo, murió sesenta y ocho minutos antes de que el sol se pusiera en Catalunya. Así lo quiso. Recibió la práctica médica de la eutanasia que solicitara tiempo atrás en el hospital San Camilo de San Pedro de Ribes en Barcelona. Fuentes médicas aseguran que en treinta minutos se completó la operación. También agregan que “murió sedada y sin sufrir”.
Desde el 10 de abril de 2024, cuando ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Catalunya (CGAC) solicitó ejercer su derecho a la eutanasia, se desató un fuerte debate global. Las y los a favor y/o en contra no escatimaron palabras para farfullar tanto sobre su presunta “mala” vida, como sobre su tan posible como presunta “buena” muerte.
Mmm. Mil doscientos setenta días antes había intentado morir, aunque sin la tutela del Estado español. No lo consiguió. Pero, desde entonces, su firme decisión estaba tomada. Psicofísicamente afectada y con secuelas graves como consecuencia de aquel intento –entre una extensa práctica de rehabilitación parcial de sus habilidades y la muerte– optó por morir. Quinientos cincuenta y cinco días después de intentar –aquel 4 de octubre de 2022– se hizo su voluntad. La incontinencia verbal global se reinstaló para debatir lo de siempre, en los términos de siempre.
“Jack” murió –naturalmente– el 3 de junio de 2011 en Michigan, donde nació el 26 de mayo de 1928. Más precisamente en la ciudad de Pontiac. Ochenta y tres años antes, cuando en el seno de una familia de origen armenio lo llamaron Jacob Kevorkian. En 1945, con honores, finalizó parte de sus estudios en el Pontiac Central High School. Siete años después alcanzó el grado universitario de médico en la Universidad de Michigan, Ann Arbor ya por entonces considerada como una de las más prestigiosas en los Estados Unidos.
“MORIR NO ES UN CRIMEN”
También fue músico, pintor, político y activista. “Dying is not a crime (Morir no es un crimen)”, fue la bandera pública más conocida que levantó. Como médico y activista. Desafiante, en 1987, a través de anuncios que publicó en los diarios “michinganders” (michinguenses), comenzó a ofrecer sus servicios profesionales de “orientación para la muerte”.
Aquella oferta llamó la atención y tuvo demanda. Por aquellas actividades, con frecuencia Jack era noticia en los medios más importantes de la prensa mundial. Sí, mundial. En este punto, es preciso comprender que la idea de lo global, como práctica operativa –aunque muy avanzada, dado que Ted Turner comenzó a operar la CNN el 1 de junio de 1980– estaba en desarrollo y en procura de consolidación. Pero, sin que ese dato histórico pese en el recuerdo de esta historia, Jack avanzaba. Y quienes lo consultaban y solicitaban sus servicios crecían.
Jacob Kevorkian, en aquel contexto y con aquellos fines, diseñó, desarrolló y construyó la que se conoció popularmente como la “máquina de la muerte”, a la que él denominó Thanatron. Con ella facilitaba la muerte a quienes le decían que querían morir y, para alcanzar ese objetivo, se aplicaban sustancias químicas letales que Jack les prescribía.
¡Escándalo! Su licencia para ejercer la medicina le fue retirada. Aquella decisión administrativa la asumió apenas como un obstáculo más. Reafirmado en su convicción de que “dying is not a crime”, fue por más. Creó la “máquina de misericordia”, a la que llamó Mercitron. Con ella, quienes deseaban morir se colocaban una máscara para inhalar monóxido de carbono. ¡Horror!, para millones.
Derecho a querer morir... y poder hacerlo, también decían millones. Kevorkian por sus prácticas terapéuticas era noticia. Siempre y en todo lugar. De hecho, Barbara Walters (1929-2022), la más popular periodista televisiva estadounidense por varias décadas –quien a la hora de morir en su casa de Manhattan dijo “no me arrepiento de nada. Tuve una gran vida”– no solo lo entrevistó, sino que el 11 de marzo de 1993 (ante millones de telespectadores) se calzó la máscara de Mercitron ante las cámaras.
“LA MÁQUINA DE LA MUERTE”
Tal vez, la pareja española constituida entre Tuteiro y Loredana Subiela hayan sido los primeros que se conocieron públicamente de los “asistidos” por Jack. Janet Adkins, docente en Oregon, diagnosticada con mal de Alzheimer, el 4 de junio de 1990, otra de ellos y ellas, se suicidó con la asistencia de la “máquina de la muerte” que creó Kevorkian y Janet misma la accionó.
“Con la muerte busco mi autoliberación”, dijo en un video casero que su esposo Rod distribuyó. Jacob Kevorkian fue arrestado entonces por la policía. Luego juzgado. Entre 1990 y 1998 –dicen algunos de sus biógrafos– asistió a unos 140 “enfermos terminales”. Otras fuentes aseguran que facilitó que más de 400 personas se suicidaran. Dudas. Polémicas. Debates. La primera versión de la historia, se suele afirmar, es periodística.
El diario Detroit Free Press durante el juicio al doctor Muerte –tremendo apodo popular epocal– reportó que no menos del 60 % de las personas a las que aplicó la eutanasia no presentaban enfermedades terminales. Fueron suicidios. Con el paso del tiempo los casos que alcanzaron máxima exposición se multiplicaron. Entre ellos, el 23 de noviembre de 1998, en el programa televisivo “60 minutos”, que todavía se emite en la cadena CBS de los Estados Unidos, se emitió una grabación de imágenes en las que, el 17 de setiembre de aquel año, Thomas Youk (52), diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), se suicida asistido por Kevorkian, quien le administró una inyección letal (muy parecida a la que en muchos estados norteamericanos se utiliza para aplicar a las y los condenados a muerte).
Fue el límite y, casi, el punto final. Después de cuatro juicios, en tres de los cuales fue absuelto, en tanto que el cuarto fue anulado. Jack fue juzgado por homicidio en segundo grado y uso ilegal de una sustancia controlada. Entrevistado en The New York Times, Kevorkian aseguró que su “objetivo final es hacer de la eutanasia una experiencia positiva” y explicó que con sus prácticas apuntaba a “obligar a la profesión médica a aceptar sus responsabilidades (que) incluyen ayudar a sus pacientes con la muerte”. Fue condenado. Estuvo encarcelado menos de ocho años. El 1 de junio de 2007, Jennifer Granholm, gobernadora de Michigan, le concedió “libertad condicional”. El 15 de enero de 2008, ante una audiencia multitudinaria en la Universidad de Florida, aseguró que su propósito nunca fue “matar a los pacientes, (sino) evitarles el sufrimiento”.
PERPLEJIDAD
Borges, alguna vez, expresó su perplejidad respecto de la muerte. Ya era un adulto mayor cuando dejó escapar ese sentir. “Me resulta extraño pensar que, a mi edad, tan viejo, porque he tenido la imprudencia de nacer en 1899, cuando el siglo XIX finalizaba, habré de conocer algo nuevo como la muerte”.
Presencié aquel momento. Privilegio de periodista, seguramente... Como casi siempre que finalizaba un encuentro con don Jorge, me fui en profundo silencio. Desde Maipú 994, para llegar hasta la plaza San Martín no fueron necesarios más que 3 o 4 minutos. Entre 250 y 300 pasos. No mucho más. Tenía que regresar al diario para escribir sobre el cumpleaños de JLB. No fue aquel, por lo menos en mi memoria, un 24 de agosto muy frío, pero tampoco daba el clima invernal para permanecer en lugares descubiertos más de lo imprescindible.
Sus palabras, aquellas palabras, no solo no me abandonaban, sino que también me atropellaban junto con otras. “No significa mucho para mí este día. Importante fue, seguramente, cuando doña Leonor (Rita Acevedo Suárez), mi madre, celebró en el 1900 el primero de mis años. Festejó toda mi vida. Hoy, apenas es la 85ava. parte de mi larga existencia”.
Aquella sonrisa con la que remató su irónico decir la veo con frecuencia. Inolvidable, por cierto. Cuarenta y dos años después, sentado a una de las mesas del viejo café Saint Moritz, donde en Buenos Aires se cruzan Paraguay con Esmeralda, con alguna foto de don Jorge tertuliano vigilándome, pegado a uno de sus ventanales, con el celu me subo a un buscador para volver a Borges.
CONSUELO
“Cuando me siento desdichado pienso en la muerte. Es el consuelo que tengo: saber que no voy a seguir siendo, pensar que voy a dejar de ser. Es decir, yo tengo la certidumbre (…) de que voy a morir enteramente. (Porque) la idea de ser duradero me parece (…) que es horrible realmente. La inmortalidad sería el peor castigo. Cualquier forma de inmortalidad sería el infierno. (…) Quizás una de las mayores virtudes de la vida es que todo es efímero, incluso lo físico es efímero, el placer es efímero también, y está bien que sea así porque si no sería muy tedioso todo”.
Es palabra de Borges que creía que descreía. La escritora Liliana Heker lo entrevistó a JLB. El 17 de febrero de 2014 –28 años después de su fallecimiento– publicó que le preguntó sobre la palabra muerte. “Me sugiere... una gran esperanza. La esperanza de dejar de ser”. Respecto de la “inmortalidad del alma”. Dice creer “que es una especie de ficción piadosa”. De la palabra vida, sostuvo que “lo incluye todo”. Porque “por desdichado que unos sean –y todos lo somos a veces– uno debe agradecer el hecho de vivir”.
Noelia decidió –en plenitud de conciencia– morir. “Vivió mal y quiso morir bien”, circuló en las redes. TikTok, X, Facebook, millones de reeles lo contaron así. De ese modo y de muchos otros. Síntesis bastarda. Noelia Castillo, Gerónimo Castillo –su padre– la organización autodenominada Abogados Cristianos, médicas, médicos, opinólogos de todo pelaje fueron partes relevantes –sustanciales– para la producción de contenidos periodísticos e informativos de alcance global.
MÁS ALLÁ DE LA MUERTE
Desde la perspectiva de las audiencias y la lógica que impera en la producción de contenidos –tal vez– la vida de Noelia no terminó con su muerte. El debate sobre su decisión se mantiene y la mantiene con vida mediática. La estadística que se construye con los cliques, los “me gusta”, las reacciones, el “minuto a minuto” de la tele y “el tráfico” reticular –todos datos cuantitativos– pesan en el armado de las agendas informativas.
“Noelia entregó su vida para poder morir”, vi y escuché decir a infinidad de presentadores y presentadoras de noticias en el momento previo de contar “lo que ha sucedido hoy” ante miles de millones. Un par de académicos de altísimo prestigio transnacional especializados en ciencias de la comunicación con los que consulté –bajo el compromiso de no mencionarlos– después de preguntarme y preguntarse “¿qué sabemos de Noelia?” y responderse que “muy poco sobre toda su vida y casi todo sobre su muerte”, fueron más allá y lanzaron un interrogante: “¿Cuándo será por fin el tiempo de contar historias donde emerjan la condición y dignidad humanas?”.
En el continente europeo, media docena de países permiten diversas formas de muerte asistida. Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, España y Austria son ellos. También Portugal, donde la ley que permite ejercer ese derecho se instrumenta progresivamente. En América, es legal y posible en Canadá, Colombia y Uruguay. En Oceanía, desde 2021, la eutanasia está legalmente reglamentada. Se puede ejercer en Nueva Zelanda y lo mismo sucede en seis estados de Australia, donde ese procedimiento, sin embargo, carece de tutela legal en la jurisdicción federal.
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Gobernador de Alto Paraná ratifica apoyo para Hambre Cero: “Seguiremos trabajando”
El gobernador de Alto Paraná, César Torres, refirió que ya tuvo oportunidad de dialogar con el presidente de la República, Santiago Peña, y el vicepresidente Pedro Alliana, quienes le manifestaron que estarán conversando con los legisladores para ver la posibilidad de que se pueda revertir la decisión de retirar la administración del programa de Hambre Cero y pasarla al Ministerio de Desarrollo Social.
“En estos un año y seis meses de implementación del programa Hambre Cero, con una cobertura de más de 130.000 alumnos en más de 500 instituciones educativas, no hemos tenido ninguna denuncia que ponga en riesgo el programa. Ni ninguna situación que amerite algún tipo de intervención. Después de lo sucedido en el Senado tuve oportunidad de hablar con el vicepresidente Alliana y el presidente Peña, quien me dijo que estarán dialogando para revertir esto”, relató el jefe departamental a través de la 1000 AM.
Agregó que el presidente Peña le había manifestado de que estaba de acuerdo con que sean las gobernaciones las que continúen administrando el programa. “Teniendo en cuenta que la idea había nacido del propio presidente de la República, que, en su momento, nos había llamado a nosotros los gobernadores y nos propuso que el programa pueda aterrizar y ser ejecutado en todos los distritos del Paraguay a través de las gobernaciones”, explicó.
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“No vamos a cruzar los brazos”
El gobernador Torres, aclaró que no tuvo aun oportunidad de hablar con ningún legislador; no obstante, señaló que la ciudadanía altoparanaense sabe y conoce la forma como se está trabajando. “Nosotros seguiremos trabajando en esta misma línea, no vamos a cruzar los brazos, con o sin el programa Hambre Cero, vamos a seguir trabajando", puntualizó.
“Tengo una trayectoria de 15 años dentro de la función pública. Estuve como concejal en la junta municipal de la ciudad de Santa Rita. En el 2015 fui electo intendente municipal, reelecto con el 84 %. Mi propia gestión me abrió las puertas para ser candidato a gobernador y hoy ejerzo ese cargo que por primera vez en la historia, el gobernador no es de la capital departamental”, agregó.
“Pero esto no nos va a doblegar, vamos a trabajar con mucha más fuerza. Creo que la idea fue solamente darnos un akapete’i, pero creo que les saldrá el tiro por la culata. Porque yo me siento muy cómodo dentro del movimiento Honor Colorado, a pesar de esta situación”, concluyó Torres.
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Una intuición fundamental
- Marcelo Pedroza
- Psicólogo y magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
La Ilíada, atribuida a Homero (siglo VIII a.C.), no es únicamente un poema épico sobre la guerra y el honor; es también uno de los antecedentes más remotos y profundos de la literatura psicológica.
En sus versos, la experiencia humana no aparece reducida a la acción heroica, sino que se despliega en la complejidad de las emociones, los estados de ánimo y los conflictos interiores que habitan el pecho de sus personajes.
En el Canto XIX, ante la muerte de Patroclo, el lamento de Briseida no es solo una escena de dolor, es la irrupción de la aflicción como experiencia total.
El corazón “invadido” por la pena y la decisión de esperar hasta la puesta del sol, revelan una vivencia íntima del sufrimiento. Homero no describe el dolor como una idealización; lo encarna. Lo sitúa en el cuerpo, en el pecho, en el ánimo.
Así, el poema anticipa una intuición fundamental de la psicología: lo que sentimos no es accesorio a la vida, sino su centro mismo. Cuando el poeta expresa que “antes mi ánimo albergaba en el pecho la esperanza”, otorga a la esperanza una morada concreta.
El ánimo no es un concepto vacío; es un espacio interior que puede alojar virtudes o ser arrasado por la desesperación. Esta manera de narrar crea una cartografía emocional: el pecho como sede del valor, del miedo, del amor y de la pérdida. Mucho antes de que existiera una disciplina científica llamada psicología, la literatura ya exploraba el territorio del alma humana.
La Ilíada muestra que los héroes no solo luchan contra enemigos externos, sino también contra sus propias pasiones. Aquiles no es grande únicamente por su fuerza, sino por la intensidad de su ira, por la profundidad de su duelo, por la transformación interior que lo conduce de la cólera a la compasión.
En este tránsito emocional se advierte un análisis fino del carácter, del impacto de los hechos en el ánimo y de la manera en que el sentimiento configura la acción. El valor de este antecedente remoto radica en que nos recuerda que comprender al ser humano exige escuchar su voz interior.
La psicología moderna sistematiza conceptos, clasifica trastornos y estudia conductas; pero ya en Homero encontramos la conciencia de que el dolor, la esperanza y la aflicción no son meros episodios pasajeros, sino fuerzas que moldean la existencia.
La literatura, en este sentido, fue la primera exploradora del mundo psíquico. Reconocer en la Ilíada un germen de la literatura psicológica es reconocer que la humanidad se ha interrogado sobre su interioridad desde sus orígenes narrativos.
En la épica homérica late una intuición perdurable: el ser humano es acción y emoción inseparables. Allí donde el pecho alberga esperanza o se quiebra por la pérdida, nace la comprensión profunda de lo que significa vivir.
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Vecinos de Samber destacan decisión de municipio: “Hoy el anfiteatro tiene otra cara”
Este sábado, la Asociación de Vecinos del Anfiteatro destacó el trabajo que está realizando la Municipalidad de San Bernardino para mejorar el predio y la negativa de alquilar el sitio a discotecas. Actualmente, el sitio es usado para conciertos que respetan la tranquilidad de los vecinos.
Según Celso Duarte Velázquez, representante de la asociación de vecinos, la medida impuesta por el intendente Emigdio Ruiz Díaz fue totalmente acertada y solo busca generar paz para los pobladores.
“La asociación de vecinos del anfiteatro ve con sumo beneplácito que el intendente de San Bernardino haga cumplir las ordenanzas. Hoy el predio del anfiteatro tiene otra cara, está iluminado con veredas nuevas y buena seguridad”, manifestó Duarte, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Fin al sufrimiento de 10 años
Expresó que hace más de 10 años estaba sufriendo con estos eventos que se desarrollaban por discotecas y que generaban cortes de energía eléctrica constantes, inseguridad, también mucha basura y decibeles excesivos hasta altas horas, que no dejaban descansar a los pobladores.
“Estamos convencidos de que si todos nos respetamos, la ciudad de San Bernardino va a ser maravillosa. El anfiteatro actualmente funciona, como debe ser; para nosotros es un privilegio tener cerca un centro de eventos de la categoría del mismo”, detalló.
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Paz de los vecinos
Resaltó que el anfiteatro está preparado para conciertos importantes que respetan el entorno y la paz de los vecinos. “Tiene estacionamiento propio, no produce molestias en cuanto a los decibeles porque está construido para eso”, refirió.
Indicó que la comuna ofreció otro sitio para que se instalen las discotecas, que sería en zona de Pirayu’i. “Las discotecas pueden seguir generando puestos de trabajo, pero deben zonificarse en un lugar. Las mismas generan trabajo en verano y se van, pero nosotros generamos todo el año”, puntualizó.