- POR MARCELO PEDROZA
- Psicólogo y magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
Los significados tienen una magnitud de acuerdo a la visión subjetiva de quien los considera, permitiendo de esa forma un arco iris de apreciaciones, caracterizando la inherente particularidad de cada uno. También los senderos de las circunstancias están acompañados de la impronta de las perspectivas que marcan las señales que los identifican como tales.
El desarrollo de la existencia se potencia cuando encuentra amplios horizontes. Ese encuentro requiere ser percibido, interpretado, entendido y aceptado. Las situaciones fluyen sin cesar, la atención requiere lucidez y la concentración necesita voluntad. En el abanico de los encuentros hay una diversidad de posibilidades. Allí donde se dirija el pensamiento se constituirán las alternativas de las decisiones vinculada a los mismos.
En el trayecto de la vida el encuentro interior se constituye como un eje central, desde donde es posible irradiar el conjunto significativo de la inmensidad vivencial, que el cauce de las experiencias trae consigo. La dignidad yace en el respeto hacia uno mismo, y desde su morada amorosa, intensa, silenciosa y sensible, se dispone a convivir honrando al otro y a su entorno. Sembrando de esa forma las bases de los encuentros.
El conocimiento del ser es un aprendizaje de todos los días. La conciencia, de las fortalezas genuinas y aprendidas, genera el acceso consuetudinario con la esencia de uno. Ese es el encuentro vital, el que se alimenta con humildad, dispuesto a reconocer aquello que puede ser transformado, o que solicita mayor dedicación, o quizá, pide comprensión. Es el encuentro con lo que duele o con lo que alegra, con lo que desafía al plano de las ilusiones y pregona sinceridad, crítica honesta y auténtica reflexión.
La apertura hacia adentro implica un acto de libertad. Es ahí donde el alcance del crecimiento es flexible, compasivo, justo, verídico y responsable. En esa fuente de expresión íntima, los encuentros del ser son transcendentes. También sus consecuencias, dado que define el camino de las acciones.
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Información inesperada dio pista clave para captura de Dalia López, confirma comisario
El comisario Luis Benítez, jefe del departamento Contra el Tráfico de Armas, confirmó que recibió la información sobre el paradero de la empresaria Dalia López hace una semana. Además, señaló que la información provino de una fuente inesperada. No brindó mayores detalles para resguardar al informante.
La autoridad policial brindó esta mañana en una entrevista en radio 1020 AM detalles de cómo se llevó a cabo el procedimiento el pasado Jueves Santo, cuando, cerca de las 11:00 de la mañana, ingresaban en la residencia ubicada en el barrio Herrera para concretar la captura de la mujer que era buscada desde hace 6 años y declarada en rebeldía por la Justicia.
Al respecto, señaló que una semana antes recibió la información de una fuente que brindó los datos sobre la actual ubicación de la mujer. Señaló que desde ese momento se montó una vigilancia en los alrededores de la casa y durante ese tiempo y hasta el Jueves Santo no habían visto ni un solo movimiento sospechoso en la vivienda. Aun así, indicó que dieron cumplimiento a la orden de allanamiento.
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Al ser consultado si fue alguien cercano a la empresaria quien brindó la información sobre su paradero, el comisario Benítez señaló que muchas veces las informaciones llegan de los lugares que menos se esperaban “Este caso fue así mismo, de una fuente que no tenía nada que ver con ella, y hasta ahí puedo brindar información”, enfatizó.
Informó, además, que al principio del allanamiento estuvieron 10 efectivos policiales, cinco del Departamento de Lucha contra el Tráfico de Armas y los demás de Antinarcóticos. Mencionó que el plan era entrar y salir rápido de la casa, ya que el único objetivo era encontrar y detener a la mujer que tenía orden de captura.
“Se prevía que el procedimiento iba a ser rápido, el plan era entrar, detener a la señora Dalia, juntar sus cosas y sacarla rápidamente de la casa. En ningún momento pensábamos que íbamos a encontrar gran cantidad de dinero. Eso fue lo que alargó el procedimiento. El objetivo era ella solamente, pero al revisar la casa, se encontraron cajas de whiskys con dinero; cuando yo volví de la fiscalía, ya me encontré con todas las evidencias sobre la cama”, comentó.
Explicó que en cualquier tipo de allanamiento se tiene que estar preparado, porque uno nunca sabe con qué se va a encontrar dentro de la casa. Indicó que, en este caso, bien podrían tocar el timbre y esperar que le abran la puerta, o bien irrumpir de forma violenta.
Mencionó que ese jueves por la mañana estuvieron montando guardia desde muy temprano, porque habían recibido la información de que ese día las personas de esa vivienda tenían pensado salir de la casa.
Luego, cuando ya estaban frente a la casa y predisponiéndose a irrumpir a la fuerza, el portón comenzó a abrirse, ya que un vehículo se predisponía a salir rápidamente; le cerraron el paso. Aclaró que, en ningún momento, ninguna de las personas que se encontraban en la camioneta, que era el señor Luis Alberto Gauto Cano y un secretario, puso ningún tipo de resistencia.
El comisario Benítez confirmó que fue personalmente quien le preguntó al señor Gauto Cano sobre la señora Dalia López y confirmó que se encontraba en la vivienda, en la habitación de la planta alta. Mencionó que la pareja de Dalia López, pidió que se proceda con mucho sigilo al ingresar a la vivienda, por lo que resaltó que la intervención se realizó con mucha tranquilidad.
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Una fuente de expresión
- Marcelo Pedroza
- Psicólogo y Magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
Los significados tienen una magnitud de acuerdo a la visión subjetiva de quien los considera, permitiendo de esa forma un arco iris de apreciaciones, caracterizando la inherente particularidad de cada uno. También los senderos de las circunstancias están acompañados de la impronta de las perspectivas que marcan las señales que los identifican como tales.
El desarrollo de la existencia se potencia cuando encuentra amplios horizontes. Ese encuentro requiere ser percibido, interpretado, entendido y aceptado. Las situaciones fluyen sin cesar, la atención requiere lucidez y la concentración necesita voluntad. En el abanico de los encuentros hay una diversidad de posibilidades. Allí donde se dirija el pensamiento se constituirán las alternativas de las decisiones vinculada a los mismos.
En el trayecto de la vida el encuentro interior se constituye como un eje central, desde donde es posible irradiar el conjunto significativo de la inmensidad vivencial que el cauce de las experiencias trae consigo. La dignidad yace en el respeto hacia uno mismo, y desde su morada amorosa, intensa, silenciosa y sensible, se dispone a convivir honrando al otro y a su entorno. Sembrando de esa forma las bases de los encuentros.
El conocimiento del ser es un aprendizaje de todos los días. La conciencia, de las fortalezas genuinas y aprendidas, genera el acceso consuetudinario con la esencia de uno. Ese es el encuentro vital, el que se alimenta con humildad, dispuesto a reconocer aquello que puede ser transformado, o que solicita mayor dedicación, o quizá, pide comprensión. Es el encuentro con lo que duele o con lo que alegra, con lo que desafía al plano de las ilusiones y pregona sinceridad, crítica honesta y auténtica reflexión.
La apertura hacia adentro implica un acto de libertad. Es ahí donde el alcance del crecimiento es flexible, compasivo, justo, verídico y responsable. En esa fuente de expresión íntima, los encuentros del ser son trascendentes. También sus consecuencias, dado que forman parte del camino de las acciones.
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El Gobierno reafirmó su firme compromiso con la libertad de prensa y expresión
El 26 de abril, en el Día del Periodista Paraguayo, los más altos representantes del Gobierno nacional, tanto el presidente de la República, Santiago Peña, como el vicepresidente, Pedro Alliana, saludaron de manera muy elocuente a las mujeres y hombres del país que se dedican a la tarea de comunicar como periodistas. No fue solo un saludo más, sino una terminante ratificación del compromiso con la libertad de prensa y expresión.
”Hoy recordamos el papel fundamental de quienes nos informan y velan por nuestra democracia. Desde el Poder Ejecutivo reafirmamos nuestro compromiso con la libertad de expresión para que realicen sin impedimento alguno su noble tarea”, escribió el primer mandatario en las redes sociales oficiales.
En el mismo tono respetuoso, el vicepresidente señaló que “el ejercicio libre del periodismo garantizado por nuestra Constitución es pilar fundamental de la democracia. Firmemente creo que el rol de los medios y periodistas debe ser protegido siempre. Felicidades a los periodistas en su día”. Como puede verse, los más altos exponentes de la conducción política del país fueron muy claros y contundentes en reafirmar el compromiso de su gobierno con la libertad de expresión y la democracia.
El periodismo tiene extraordinarias virtudes y, como toda tarea humana, adolece también de defectos y errores. Además de sus grandes aciertos en su delicada misión, los periodistas muchas veces caen víctimas del error y hasta de la corrupción. Pero nadie duda de la importancia extraordinaria de la tarea periodística, como baluarte de una sociedad democrática y como ojos y oídos de la libertad. Tanto que donde no hay libertad de prensa, de hecho, no existe la libertad ni la democracia política, por lo que el periodismo es una de las más claras demostraciones de la auténtica situación democrática de un país.
Como política de Estado, este gobierno ha respetado y respeta la libertad de prensa y la ha enriquecido con su disciplina y sus acciones. Es la administración estatal más criticada, y en gran medida injustamente, por ciertos medios de prensa que quieren desconocer la realidad de ciertos hechos despreciando las normas de la ética. Pero desde el Gobierno, que recibe cotidianamente los palos inmisericordes de ciertas empresas periodísticas, a nadie se le ha impedido su tarea ni amedrentado por sus cuestionamientos que riñen con la verdad y la honestidad del trabajo de la comunicación. Hecho que demuestra con claridad que lo que dicen el presidente y el vicepresidente son realidades incontrovertibles y no meras palabras de circunstancia.
Y si se produjeron algunas acciones atentatorias por parte de algunas personas, como siempre las hubo, no representan el sentir ni el proceder de los responsables del Estado paraguayo, que las rechazan categóricamente.
Cuando se analiza lo que publican algunas empresas periodísticas puede verse que casi todo lo que hacen y dicen los gobernantes de nuestro país es rechazado y criticado de manera sistemática, y muchas veces sin fundamentación lógica. Mezclan los hechos reales con su opinión y se olvidan de contar lo que ocurre por mostrar lo que les parece que está sucediendo, según su parecer, sin importarles la verdad ni la razón. Tanto que ciertos medios parecen ya sufrir una extraña alergia a la certeza y veracidad de lo que acontece.
Se puede y debe criticar a los gobernantes y funcionarios, si corresponde hacerlo. Pero no es lícito mentir ni tergiversar la verdad en aras de la mentira que se quiere instalar, como si la ciudadanía no tuviera ojos y oídos para percibir lo que ocurre. Por el simple recurso de la repetición, a la larga pueden llegar a instalarse gran cantidad de mentiras y falacias que, aunque muchos las puedan creer, siguen siendo lamentables falsedades y las personas sean víctimas de la defraudación.
Hay que asumir que el engaño siempre es pernicioso y puede lograr que la gente sea prisionera de la mentira, aunque sea por un tiempo. Pero, como lo demuestra la historia de la humanidad, más tarde o más temprano, al final siempre resplandece la luz de la verdad. Por eso, aunque muchos estén hoy embarcados en navegar el curso sinuoso de la falsedad, irremediablemente, en algún momento, se impondrá la certidumbre indiscutible que tiene la realidad. Lo que en otros términos llamamos verdad.
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Libertad de Expresión Limitada SA
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
La libertad de expresión, aunque ya resulta una obviedad a estas alturas, es el fundamento sustantivo del sistema democrático. Su alfa y su omega. El principio y el fin. Pero, otra obviedad, no es un derecho exclusivo de los medios de comunicación y de los periodistas, sino de la sociedad entera; “es el que tiene todo ciudadano de andar por la calle, pararse, mirar y contar lo que ve a los demás” (Juan Luis Cebrián, 1980).
La fecha de la edición del libro es importante porque nos ubica en ese tiempo de la transición española que emprendía el proceso de redemocratización después de una atroz dictadura del generalísimo Francisco Franco, investido como jefe de Estado en octubre de 1936 y como presidente de Gobierno de 1938 a 1973, este último periodo, casualmente fue de 35 años. Y en ese suelo de tremedales se agudizaron las controversias entre los políticos que pretendían determinar qué era noticia y qué no, según sus particulares interesados y la fijación de los periódicos de sustituir la dictadura política erigiéndose en “dictadores de la opinión pública”. Insistía, por tanto, en que “los verdaderos propietarios de la información son los ciudadanos, los lectores en el caso de los diarios; y los periodistas son los administradores de ese derecho ajeno”. Por estos lares pensamos y actuamos al revés: el lector es un animal a domesticar y adoctrinar.
Cebrián centra su enfoque en los periódicos, porque es el mundo que más conoce y donde más se siente a gusto. De hecho, fue fundador y primer director de “El País” (del Grupo Santillana), cargo que deja en 1988; desde 1996 es miembro de la Real Academia Española y es considerado uno de los diez españoles más influyentes en las últimas cuatro décadas. La condición de director de un medio integrante de un grupo editorial dedicado a la producción de libros de textos (hoy ya transferido a otra empresa para el área de Europa, sector educación) eleva la significación intelectual y moral de nuestro autor en cuanto a su apreciación crítica sobre la libertad de expresión o libertad de información, su práctica sujeta a las arbitrariedades de los propietarios de los medios y la función contestataria de la prensa para limitar los abusos del poder.
Nada dejó al azar. Un cuadro completo y pintado crudamente de lo que es y lo que debe ser. Yo también soy aficionado a los diarios impresos. Los compro y los almaceno. No escucho radio, tampoco veo los noticieros ni los programas de entrevistas de la televisión donde, en la certera y aguda observación del recordado e inigualable Helio Vera, el invitado está condenado a escuchar la opinión del periodista, no pocas veces rebosante de histérica procacidad. Mi comentario, reitero, se circunscribe a ese ámbito restringido de la prensa escrita.
La libertad de expresión está limitada a la libertad de expresión del dueño del medio. Negar esta realidad sería de hipócritas. Dentro de ese bien subrayado marco el periodista puede escribir lo que quiera. Los propietarios de estas empresas actúan como una sociedad anónima con vínculos tácitos. Manejan los mismos códigos y la misma política editorial. O puede que ocurra la casualidad de que empresarios y trabajadores de la prensa coincidan en una misma posición ideológica y hayan elegido el mismo enemigo. Y así machacan hacia una sola dirección, sin siquiera otorgar los beneficios de la duda a la contraparte. Y cuando los paquetes accionarios cambian de mano, también, suele cambiar la orientación del periódico.
Durante la Convención Nacional Constituyente, con Alcibíades González Delvalle, víctima de la censura (no le publicaron su artículo), a pesar de su larga y honesta trayectoria en el diario donde trabajaba, redactamos un proyecto en el que, aparte de la cláusula de conciencia y la garantía de no revelar las fuentes de información, se establecía explícitamente que “el periodista columnista tiene derecho a publicar sus opiniones firmadas, sin censura, en el medio en el cual trabaja.
La Dirección podrá dejar a salvo su responsabilidad haciendo constar su disenso”, que finalmente fue incorporado en el artículo 29 de nuestra ley fundamental. Al día siguiente, Abc Color publica en tapa, con letras negras y en tamaño inusual: “La prensa está de luto”, argumentando que con esta disposición constitucional se le estaba confiscando un espacio que es propiedad privada. Al final, no murió nadie, salvo el ego recalcitrante de algunos directores. La democracia y el pluralismo que siempre se proclama solo son para afuera; exigencias para los demás. Hacia adentro, la tuerca no cesa de apretar.
Yo procuro siempre aprender de los que más saben. Aunque en el mundo del periodismo el que menos sabe domina economía, teoría del Estado, lingüística, semiología y sicología social (paráfrasis de Cebrián). De mi parte, recurro al escritor y periodista argentino Marco Denevi (1920-1998), quien en el Suplemento Cultural de este mismo diario afirmaba con la sencillez de los auténticos: “Yo observo que cierto periodismo ‘crítico’ no admite crítica al periodismo. Y eso no puede ser. Ellos critican, pero no admiten crítica. ¿Qué es eso? Cualquier crítica que se formule es rechazada en nombre de la libertad de expresión. Pero todos tenemos libertad de expresión. Eso no hay que olvidarlo. No es una ley privada para el periodismo”. El título era, por demás, sugestivo: “El periodismo puede ser tan peligroso como una dictadura”. Sobre todo, cuando pretende erigirse en “dictador de la opinión pública”. Como exclusivo “dueño de la verdad”. Buen provecho.