- POR ISMAEL CALA
- www.CalaBienestar.news
- Twitter: @cala
- Instagram: ismaelcala
- Facebook: Ismael Cala
El magisterio legado por Larry King no puede resumirse en unas pocas líneas. Su partida a los 87 años, víctima del covid-19, ha dejado huérfanos a todos los que admiramos su obra.
A Larry lo entrevisté dos veces. Una, en el show de CNN en Español, y otra en su residencia de Beverly Hills (California), para mi primer libro, “El poder de escuchar”. Hablar con el maestro de las entrevistas fue un sueño largamente esperado. Recuerdo que me recibió con la amabilidad propia de un gigante. “Usted ha sido una inspiración para mí”, le dije al presentarme en su casa. Él contestó: “¡Oh, feliz de serlo, gracias!”.
En tiempos tan egocéntricos, Larry siempre iba a contracorriente: “Mi opinión no es importante en absoluto. Las opiniones que cuentan son las del invitado. Tenemos que amar lo que hacemos, ser curiosos, cada día hay que aprender más”, me dijo.
Su modelo era muy simple: “Nunca aprendí nada cuando estaba hablando”. Aquella frase me iluminó, porque resumía todo lo que debemos aprender los comunicadores con vocación de servicio.
Fue un gran defensor de la curiosidad, de que los niños preguntaran directamente sus dudas a los protagonistas. Le disgustaba abusar de los gadgets y la tecnología, porque en su opinión estaban desvaneciendo la conversación cara a cara. Hoy recuerdo su clara aversión por los mensajes de texto: “No me gustan. Yo hablo y escucho, pero no me gustan los SMS”. Y entonces me vienen a la memoria los niños, a los que permitimos conectarse a juegos de internet durante interminables horas del día, mientras se pierden buena parte del mundo real.
“Esa es la parte triste de todo esto”, me decía sobre abusar del desarrollo tecnológico. “Ahora hay mucha información a través de las máquinas. Los niños son muy rápidos con las máquinas, pero todas esas cosas son impersonales. Hay falta de escucha, de contacto”.
Como entrevistador y ser humano, solo tengo buenos recuerdos de Larry King. Su entrevista más sorprendente, según me confesó, fue con Nelson Mandela, porque el líder sudafricano le enseñó “el amor sobre el odio”. Ahora que ambos han trascendido a otro plano, allí donde estén (en el cielo para los religiosos y en la memoria del universo, para el resto), seguramente ríen y conversan muy entretenidamente. Para la eternidad.
BIO
Estratega de vida y de negocios. Presenta y dirige el show de entrevistas CALA, que se transmite en canales de una veintena de países. Durante cinco años y medio presentó CALA, en el prime time de CNN en Español. Empresario y emprendedor social. Autor de ocho bestsellers en temas de liderazgo, emprendimiento y desarrollo personal, incluyendo “El poder de escuchar” y “Despierta con Cala”. Es presidente y fundador de Cala Enterprises Corporation y de la Fundación Ismael Cala.
Dejanos tu comentario
Peña dejará un legado de 7 nuevos hospitales y una salud más descentralizada, destaca ministra
La ministra de Salud Pública María Teresa Barán resaltó el legado que dejará el gobierno del presidente de la República Santiago Peña, en materia de infraestructura hospitalaria como en los casos del Hospital de Coronel Oviedo y del Hospital del Sur, que constituyen un reflejo de lo que la actual administración quiere para la población, durante una entrevista en Paraguay Tv, uno de los medios estatales.
Mencionó que el titular del Ejecutivo tomó la decisión de construir siete nuevos grandes hospitales, uno de los cuales se construirá en nuestra capital, en la zona de Bozano, en la Costanera Sur de Asunción.
Otro es el Hospital de Concepción, en el norte del país, cuya construcción se encuentra en etapa avanzada. Adelantó que conforme al contrato, “entre agosto y diciembre del año que viene ya vamos a estar inaugurando, al igual que los hospitales de Curuguaty y del Chaco paraguayo”.
Le puede interesar: Ejecutivo y Legislativo sellan compromiso de trabajo conjunto entre poderes
La ministra Barán también se refirió al Hospital de Mariscal Estigarribia, que consideró justo y necesario para la población del Chaco, que merece contar con un hospital donde pueda resolver gran parte de las enfermedades.
Recordó que dentro del sistema de salud pública, en Boquerón y en Alto Paraguay no cuentan con camas de terapia intensiva, por lo cual en el Gran Hospital del Chaco, se dispondrá de camas de terapia intensiva y para diálisis.
“Hoy llevamos las medianas y altas complejidades al Chaco paraguayo, porque entendemos y creemos que ellos también se merecen tener ese acceso, con una salud más cerca y más humana para la comunidad”, agregó.
Transformación del Incan en 40 años
También resaltó la gran transformación que se está realizando en el Instituto Nacional del Cáncer (Incan) en 40 años. “Hoy la medicina va avanzando y nosotros queremos dar a estas personas dentro del Incan, por lo menos un pedacito de cielo, mientras luchan contra esta enfermedad voraz que a muchas familias dejó sin mamá, sin papá, sin hermano”, señaló.
Resaltó que están trabajando en el mejoramiento de la infraestructura, que contará con un parque sanitario, porque actualmente solamente nos permite tener medicamentos para una semana. “Este parque va a ser para poder tener los medicamentos hasta seis meses o un año; además de un centro de día oncológico con 50 sillones. O sea, 50 quimioterapias en simultáneo por turno se va a poder hacer en el Incan”, anunció la Dra. Barán.
Descentralización de servicios
La ministra de Salud informó asimismo, que en Villa Hayes y otros 16 servicios, ya están con servicios descentralizados, incluyendo Concepción y Pedro Juan Caballero, cuyos pobladores ya no necesitan trasladarse a la capital.
A modo de ejemplo, indicó que el Hospital de Concepción fue habilitado hace poco más de un año y en el 2025 se atendieron 2.500 personas, que antes debían venir a Asunción para hacer su quimioterapia. Eso significaba un alto gasto de bolsillo porque no puede venir solamente el enfermo, tiene que estar acompañado, se tiene que recuperar y volver. Destacó que desde enero a junio de este año, más de 3.000 pacientes oncológicos ya fueron atendidos en Concepción.
Itapúa: más de 10 mil argentinos atendidos
En otro momento, la titular de la cartera sanitaria, resaltó que más de 10.000 ciudadanos argentinos de la provincia de Misiones consultaron en el hospital del sur, cifra detectada mediante el sistema HIS.
Remarcó que actualmente se pueden registrar todas las atenciones en línea, y con esta digitalización, al día nosotros podemos saber cuántos pacientes fueron atendidos, acotó.
Inversión 100% nacional
Remarcó igualmente que los hospitales que construye el gobierno actualmente, la inversión es 100% paraguayo, al recordar que el sistema de salud pública de Paraguay, en su mayoría fue construido gracias a aportes de donaciones de otros gobiernos.
“Hoy el gobierno de Paraguay, como producto de la negociación de Itaipú, por primera vez los paraguayos tenemos que sentirnos orgullosos porque son hospitales que se construyen con recursos de la ciudadanía, con recursos del Estado”.
A modo de ejemplo, mencionó que el Hospital Nacional de Itauguá se construyó con una donación del gobierno de Francia; el Hospital Materno Infantil San Pablo, en cooperación del gobierno de Corea a través de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA). Así también, el Hospital de Clínicas, que es el hospital escuela de la Universidad Nacional de Asunción, fue edificado gracias a un aporte del gobierno de Japón, al igual que muchos hospitales del interior del país, con aporte del gobierno de Alemania.
Siga informado con: “El desafío del oficialismo es contener”, afirma Latorre
Dejanos tu comentario
Con la inflación en retroceso, Milei proyecta el legado que quiere dejar
El presidente de Argentina, Javier Milei, aseguró que aspira a pasar a la historia como el mandatario que logró revertir el proceso de decadencia del país y sentó las bases para una nueva etapa de crecimiento. Durante una entrevista televisiva, el jefe de Estado sostuvo que su principal objetivo es consolidar un cambio estructural que permita devolver competitividad y estabilidad a la economía argentina.
En declaraciones al programa A la Barbarossa, emitido por Telefé y reproducidas por la agencia RT, Milei repasó las principales medidas impulsadas desde el inicio de su administración y defendió el programa de reformas económicas implementado por su Gobierno. En ese contexto, afirmó que la dirección adoptada “no se negocia” y reiteró que su administración mantendrá el mismo rumbo.
Te puede interesar: El cañón Cristiano y una herida abierta en la historia paraguaya
Severo ajuste del gasto estatal
El mandatario destacó entre los avances de su gestión la fuerte desaceleración de la inflación, uno de los principales problemas que heredó la economía argentina, así como el ordenamiento de las cuentas públicas mediante un severo ajuste del gasto estatal. Según el Gobierno, estas medidas permitieron alcanzar superávit fiscal durante varios meses consecutivos, un hecho que las autoridades consideran histórico tras años de déficit.
Milei también ha resaltado en reiteradas ocasiones la eliminación de numerosos organismos públicos, la reducción de regulaciones económicas y la desburocratización del Estado como parte de su estrategia para incentivar la inversión privada. A ello se suma la flexibilización de distintos sectores de la economía y el impulso a reformas destinadas a fortalecer la apertura comercial y mejorar la confianza de los mercados.
Para Milei, el éxito de su administración dependerá de que las reformas actuales logren consolidarse en el tiempo y permitan que Argentina recupere un sendero sostenido de crecimiento. En ese sentido, insistió en que su aspiración es ser recordado como el presidente que modificó el rumbo del país y sentó las bases para que vuelva a ocupar un lugar de mayor relevancia económica en la región.
Dejanos tu comentario
Misiones jesuíticas: cuando los guaraníes edificaron un legado
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Jorge Zárate
Signos de una experiencia que es fuente de nuevos estudios, Santísima Trinidad del Paraná, Jesús de Tavarangüé y San Cosme y Damián siguen proyectando una obra conjunta entre evangelizadores y pueblo guaraní que continúa deparando asombros y descubrimientos.
La admiración por el trabajo organizado, la temporalidad de esos muros de unos 400 años de solidez se proyectan en la mirada, en el gesto de asombro de los visitantes de las misiones jesuíticas guaraníes de Itapúa.
Comprenderlas un poco más parece ser una deuda que se va saldando de a poco. El sacerdote jesuita Simón Martínez Jara entiende que “la educación del Paraguay debería rescatar más su historia como parte de nuestra identidad, patrimonio de la vida y la cultura guaraní”.
Lo hace recordando que “la enseñanza de las misiones son muchas. Primero destacar la opción preferencial y creativa por los más vulnerados. Segundo, promover la inculturación para poder hablar el lenguaje de las nuevas culturas y aprender de ellas. También situarse al lado de los más pobres y construir en sinodalidad espacios de vida y plenitud humana”, sintetiza del legado de estos sitios considerados Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, su sigla en inglés).
INTERÉS CRECIENTE
Isabelino Martínez preside el comité académico del Congreso Internacional de las Misiones Jesuíticas Guaraníes, que en junio de este año tuvo su cuarta edición reuniendo a más de 40 expositores de 12 países. “Esta fue la primera edición iberoamericana y estamos muy satisfechos con los resultados”, comenta de la experiencia.
Realizado este año en Posadas, Argentina, el evento viene probando la curiosidad que siguen despertando en todo el mundo. “Imaginen que, como decía Bartomeu Melià, el vocablo ‘reducción’ en el castellano de los años 1500/1600 tenía una connotación de comunidad”, apunta.
Vale recordar que fueron unas 30 misiones, ubicadas en lo que hoy son territorios de Paraguay, Argentina y Brasil que llegaron a organizar a más de 150.000 indígenas guaraníes en su momento de esplendor.
Arqueología, arquitectura, la lengua guaraní, historia, sociología fueron las diversas materias de las ponencias que fueron desde una intervención de la antropóloga francesa Capucine Boidin, de la Universidad de la Sorbona, hasta la charla de una indígena guarayo de Bolivia.
“La provincia jesuítica fue una gran experiencia de vida religiosa, por un lado, discutiendo los matices de sometimiento o no, pero por otro lado desde la comprensión del mundo guaraní fue un resguardo ante la esclavitud. Allí surgieron expresiones excelsas del arte, en particular en la música y la parte escultórica. Santa María de Fe fue el sitio del primer gran colegio escultórico en América Latina, por ejemplo”, cita Martínez, también director del Museo Jesuítico Diocesano de esa ciudad misionera.
“Es fundamental el valor que se le dio a los modelos indígenas en una propuesta de vida social, basados en la solidaridad, en el ‘jopói’, esa expresión que implica las manos abiertas, la entrega hacia el otro, un modelo económico que sirvió para poder dar vida a las misiones jesuíticas y democrático en el sentido de lo que los líderes hacían en favor de sus pueblos. Porque un verdadero líder guaraní tenía que ir creciendo en sus cualidades para cuidar a su comunidad. Y esto mismo fue implementado en las misiones jesuíticas y la manera en que los jesuitas descubrieron ese nivel de convivencia entrelazando la religión cristiana con el misticismo guaraní son aspectos que nos tienen que llamar la atención hoy para poder proyectarnos en este siglo XXI”, considera.
EN CLAVE MUSICAL
Isabelino Martínez recuerda que la música en la tarea de brillantes maestros como Martin Schmid y Domenico Zipoli jugó un rol clave en la conjunción. “El guaraní tiene alma musical, sabe escuchar el mundo y los jesuitas rápidamente lograron descubrir esto y pudieron encontrar una forma propia que, entiendo, Enio Morricone interpreta de muy buena manera en la película ‘La misión’, donde puede verificarse aquello que decía Melià en torno a que los guaraníes también evangelizaron a los jesuitas”.
Para el padre Simón, “la producción musical en las reducciones fue importante aliada en la evangelización del pueblo guaraní. Los instrumentos eran elaborados por indígenas artesanos en los talleres de las misiones”, destaca. “El barroco guaraní es un estilo musical solemne que acompañaba las grandes celebraciones litúrgicas y procesiones. La obra literaria ‘La música en las reducciones jesuíticas’, de Guillermo Furlong (S. J.), cuenta cómo los guaraníes con los jesuitas crearon una de las escuelas de música más grandes de América en el siglo XVII”, indica.
“Las orquestas tenían violines, oboes, fagotes, arpas, órganos. Además, la obra narra sobre las composiciones de músicas inclusive por el cacique Domingo Céspedes y sobre la imprenta de la misión de San Javier, donde se imprimían las partituras”, añade.
DEFENSA MILITAR
La cuestión militar aparece como un elemento estructural, la disposición de la plaza y las viviendas rodeadas por muros de importante grosor, la elevación de torretas para campanario y avistamiento, la erección de las misiones en colinas que permitían, como en el caso de Trinidad y Jesús, una conexión visual que permitía alertar algún ataque, dan cuenta de una sofisticada estratagema militar en la concepción de estas edificaciones.
Expone Isabelino Martínez: “Tenemos que tener en cuenta que las misiones se asientan después de un largo proceso de persecución resultante de la guerra entre españoles y portugueses. Esto hace que la formación militar haya cumplido un rol muy importante para la defensa. Entonces no solo legó la fe, sino también la seguridad para los guaraníes, la seguridad de que la vida continuaba, que el mundo guaraní podía reproducirse”.
A su turno, el padre Simón cuenta: “En las reducciones había como una pequeña defensa militar para prevenir y cuidar de los ataques de los bandeirantes portugueses, los otros pueblos que no eran reducidos o para protegerse en ocasiones del propio sistema de encomienda. Antonio Ruiz de Montoya con un permiso especial de la Corona española acompañó la creación de una defensa militar debido al ataque constante de los bandeirantes en las misiones del Guairá”, recuerda.
Expone luego que constituyen “una memoria histórica donde se respira el Reino de Dios en la tierra y que para la época colonial supuso una respuesta creativa para la evangelización y la defensa de la vida de los guaraníes. Es importante visitar las misiones jesuíticas porque son parte de nuestra historia, un patrimonio de la humanidad de un modo de vida solidario. Nos puede inspirar para la creación de una nueva nación donde todos podamos tener un lugar y nos sintamos dignos en el trato y el cuidado de unos con otros”, concluye señalando.
UNA ASTRONOMÍA DESCOLLANTE
La precisión del reloj solar de San Cosme y Damián es conmovedora, así como la historia de Buenaventura Suárez, ese sacerdote astrónomo que no solo ayudó a revelar la mirada guaraní del cielo del sur, sino que pudo anticipar en años la marcha de la luna con sus telescopios desde aquella selva de ensueño de principios de los años 1700.
La ponencia de Viviana Silvia Piciulo –“Mirar al cielo desde la frontera imperial. Buenaventura Suárez y el conocimiento astronómico en las misiones jesuitas del Paraguay (siglo XVII-XVIII)”–, dada en el IV Congreso Internacional de las Misiones Jesuíticas Guaraníes, reveló datos importantes.
La historiadora recordó que Buenaventura era descendiente de Juan de Garay y que pertenecía a una élite ilustrada y que al llegar a las misiones se abocó a realizar la tarea más difícil de la astronomía en ese tiempo: “Seguir a los satélites de Júpiter”. Explicó que ese estudio del cielo era también parte de la organización de tiempo y territorio que los jesuitas fueron perfeccionando hasta su expulsión por la Corona española en 1767.
Asimismo, remarcó que con la ayuda de los artesanos guaraníes se fabricaron maravillosos instrumentos astronómicos, puliendo lentes excepcionales en las piedras de cuarzo que ofrecía la tierra.
Piciulo apuntó que “la Compañía de Jesús tuvo una infraestructura transcontinental de movilidad del conocimiento”, al explicar cómo las observaciones de Suárez en San Cosme y Damián llegaron a otros astrónomos en centros de prestigio en Madrid, Roma, San Petersburgo, Pekín, París y Upsala.
También que fue Anders Celsius, el de los grados centígrados, el que publica en Suecia los escritos sobre los satélites de Júpiter de Buenaventura que fueron “un boom editorial científico, por así decirlo”. Esa red hace posible a su vez la edición de “Lunario de un siglo” en Lisboa en 1748.
En la mirada de la científica, “América no era una receptora pasiva de ciencia desde Europa, sino que esa ciencia moderna se construyó en procesos complejos que incluyeron a los espacios misionales americanos… Ya no es cómo pudo un jesuita aislado en la selva producir astronomía de calidad, sino qué infraestructura intelectual, material y relacional hizo posible que se observara el cielo como en los grandes centros es la pregunta que nos ocupa”, expuso.
LA AGRICULTURA, FUENTE FECUNDA
La pasión jesuita por los textos es fundamental en el desarrollo agrícola. Así lo expuso el lingüista Leonardo Cerno en su ponencia “Sánchez Labrador y el manuscrito Gülich/Luján: nexos posibles”, en la que planteó la posibilidad de que la obra “El Paraguay cultivado” y las “Instrucciones familiares” (1772/76) de Sánchez Labrador se hayan basado en un manuscrito en guaraní de 1725 atribuido a Gülich/Luján.
Allí se da “una transferencia de conocimientos, un saber agrícola transmitido al agricultor en un lenguaje adaptado a los campesinos en el marco de las reducciones”, en el que se explica quiénes, cómo y cuándo plantar en un afán de “volver a los indígenas buenos agricultores”.
El texto en guaraní incorpora historias naturales de la gente, la tierra, la vida, etc., que se ven o reproducidos o imitados por la obra posterior que será de gran importancia en la evolución de los campesinos criollos, destacó el expositor.
Dejanos tu comentario
La pedagogía y el magisterio de Nidia Sanabria de Romero
- David Velázquez Seiferheld
- Historiador
- Fotos: Gentileza
En este texto, que es una síntesis de la biografía intelectual de la profesora Nidia Sanabria de Romero, a ser publicada próximamente por la Universidad Iberoamericana, el autor aborda el legado de una docente visionaria que demostró que la escuela debe ser, ante todo, un espacio de inclusión y transformación social y humana.
Al conmemorarse hoy 2 de agosto el centenario del nacimiento de Nidia de los Ángeles Sanabria de Romero (1926-2023), fundadora del Taller Artístico Literario, el Colegio Iberoamericano, el Instituto de Formación Docente del mismo nombre y la Universidad Iberoamericana, es imprescindible una revisión profunda de su contribución a la educación paraguaya. Recordarla hoy es adentrarse en la vida de una mujer visionaria que demostró que la escuela debe ser, ante todo, un espacio de inclusión y transformación social y humana.
Esta frase, de una entrevista en el año 2004, sintetiza las dimensiones más importantes de su filosofía y praxis educativas: “Tengo por filosofía fomentar el cambio social y, por ende, nacional, a través de la educación permanente, dentro y fuera del aula, creando espacios y comprometiendo a la comunidad a esa acción formadora. El respeto a la vida más allá de la subsistencia, esencialmente en la educación como derecho primario, sin distinción de niveles socioeconómicos”.
Los cimientos de su vocación se forjaron en su niñez, en Carapeguá, bajo la temprana influencia de la maestra Leonarda Páez de Sánchez. Fue en el patio de doña Leonarda, convertido en el ateneo del pueblo, donde la niña Nidia descubrió su amor por el teatro y experimentó el crecimiento que proviene del potencial educativo del arte.
Sobre este momento de su niñez, esencial para el surgimiento y consolidación de su doble vocación de artista y maestra, nuestra autora recuerda, en su cuento “Velada”, de 1984: “Doña Leonarda era la gran maestra que con paciencia modelaba nuestra voz, nuestro gesto, nuestra manera de ser (…). Todas las tardecitas nos encontrábamos en la casa de “nuestra maestra” para penetrar en el mágico mundo del arte, ese mundo que nos maravillaba cada vez más, porque nuestra guía sabía conducirnos con la expectativa propia de encontrarnos con lo que imaginábamos y algo más para seguir soñando (…). Su hogar fue nuestro Ateneo, el salón de espectáculo del pueblo. Allí llegaban elencos artísticos de Asunción para hacernos gustar del teatro y música (…)”.
EDUCACIÓN ARTÍSTICA
Años después, en 1997, Nidia Sanabria de Romero también se refirió a la trascendencia fundamental que tuvo aquella maestra y aquella temprana educación artística, no formal diríamos hoy, en su vida y su trayectoria profesional: “(…) éramos las artistas improvisadas de una maestra que le gustaba el teatro y formábamos parte de ese elenco teatral (…). De esa manera, entonces, lo trasladé como docente en las escuelitas en que me tocó trabajar y me hizo diferente a las otras maestras, porque no era solamente la exigencia o el miedo al examen lo que nos iba a unir con los alumnos, sino otras cosas que sean comunes en ellos. Y como la sensibilidad es una cosa humana tan importante, los niños perciben (desde chiquitos) por la piel, por los ojos, lo que es bello, lo que es alegre, lo que les gusta”.
La influencia familiar fue también significativa, ya que sus padres apoyaron esta temprana incursión teatral, a la cual además sumaron clases de piano. Su sensibilidad artística se potenció aún más ya en su juventud, al graduarse con honores del magisterio y el profesorado normalista, en 1947.
De esta rigurosa formación, Sanabria heredó un espíritu emprendedor, educativo, cívico y cultural del normalismo, convencida de que el rol docente no debía limitarse a la simple instrucción en el aula, sino extenderse a la formación integral del ciudadano, objetivo para el cual todo docente debía protagonizar la vida de comunidades, pueblos y ciudades en sus diversos ámbitos. Su acción educativa temprana no se limitó a la dirección de la Escuela de su ciudad natal, cargo que asumió apenas egresada del curso de magisterio. En su misma ciudad promovió la creación de comisiones vecinales, como vehículos de “actividades recreativas y de integración familiar y social con el arte y el deporte como vehículos eficaces de esa integración que tendía a fomentar la participación extraescolar de la sociedad”.
Precisamente, la convicción sobre el valor educativo del arte le impulsó a fomentar iniciativas pedagógicas en esa línea. Para ella, el cuento, la dramatización y la expresión artística no eran actividades circunstanciales ni limitadas al goce estético, sino poderosos recursos metodológicos y didácticos, y fines en sí mismos. Esto quedó plasmado en su prolífica labor en el teatro, la literatura y en la explícita intencionalidad pedagógica de sus libros de cuentos y poemas infantojuveniles, que utilizaba para enriquecer la vida interior de los niños.
PEDAGOGÍA DEL LUGAR PÚBLICO
Asimismo, su visión trascendió las paredes de los edificios escolares mediante lo que hoy podríamos caracterizar como una verdadera pedagogía del lugar público, anticipándose a la pedagogía urbana e, incluso, al relevante informe de Édgar Faure, “Aprender a ser”, publicado por la Unesco en 1972, en el que se sistematiza por primera vez el concepto de la ciudad educadora. A lo largo de toda su trayectoria docente y artística, se apropió del espacio público para democratizar la cultura desde la educación: organizó “Domingos de arte”, lecturas de cuentos, teatro y actividades lúdicas que tomaron las calles, plazas, parques y atrios.
Para la maestra, ocupar el espacio público, común, con fines pedagógicos, era vital para tejer un vínculo estrecho entre el ciudadano, el arte, la escuela y el aprendizaje. En el educando, se convertía en un instrumento para el desarrollo de capacidades y habilidades como imaginación, creatividad, técnicas artísticas, autoestima, así como de convivencia, respeto, cooperación, conciencia del espacio común. En fin, ciudadanía, haciendo real el concepto de educación expandida.
Quizás su batalla más loable fue la instauración de una educación inclusiva. En una época donde el sistema educativo era rígido y expulsivo, ella superó valientemente el paradigma segregacionista de la educación especial. Para acoger a quienes no encajaban en los modelos tradicionales, estableció estrategias innovadoras de aprendizaje tanto formales como no formales, desde clases de apoyo hasta el emblemático Taller Artístico Literario, fundado en 1972, pasando por academias y clubes con distintas finalidades (artísticas, literarias, históricas, científicas), destinados a integrar y potenciar las diversas capacidades de niños y jóvenes que la sociedad marginaba. El suceso profesional y personal de los egresados del Colegio Iberoamericano quizás sea la mejor expresión del éxito de esta desafiante experiencia pedagógica.
Una adecuada conceptualización de la visión inclusiva de Nidia Sanabria de Romero, y su importancia histórica para la educación paraguaya, se refleja en las siguientes palabras del destacado artista Toni Roberto, quien pasó por las aulas del Colegio Iberoamericano: “Todos aquellos ‘adolescentes problema’ de esas décadas, que pasaron por sus aulas en el legendario Ibero, fueron encaminados uno a uno por ella, llegados de una educación expulsiva que no comprendía los retos de la contemporaneidad que ella sí asimiló, cuando no se hablaba de una educación inclusiva y del aprendizaje desde las diferencias”.
“RIGOR Y DULZURA”
En el trato diario, su actitud magisterial se definía por una fórmula que ella misma exigía a sus docentes: la combinación de “rigor y dulzura”. La dulzura se traducía en paciencia, empatía y esperanza, mientras que el rigor aportaba la disciplina y fortaleza necesarias para formar individuos capaces de enfrentar los desafíos de la vida.
Finalmente, el motor que impulsó cada una de sus obras fue el profundo humanismo de su pedagogía del amor. En el modelo educativo de Nidia Sanabria de Romero, los programas académicos quedaban en un segundo plano frente a lo verdaderamente importante: el ser humano y su inalienable dignidad como centro absoluto y razón de ser de todo el proceso educativo.
A cien años de su nacimiento, revisar su legado nos permite no solo examinar las ideas de calidad y excelencia educativa a la luz de sus iniciativas pedagógicas, sino que, además, permite reivindicar para estas el haber nacido a la luz de la reflexión y la praxis situadas, es decir, basadas en la observación y un profundo conocimiento de la realidad. Su apropiación del contexto, su comprensión, permitió a Nidia Sanabria de Romero construir una pedagogía situada en la que la mediación pedagógica transformó los elementos socioculturales y ambientales (especialmente los espacios públicos) en espacios al servicio de la intencionalidad educativa.