• POR IRENEO ACOSTA
  • Periodista
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Una diferencia buena, pero no decisiva es la que sacó anoche el Sportivo Luqueño frente a un elenco del Deportivo Cuenca, que mostró deficiencias que no pudo aprovechar el equipo local. En el primer tiempo del compromiso, el dominio fue apabullante del conjunto auriazul. La fuerza ofensiva fue más que la del rival. Bastó esa primera fracción para poder marcar la diferencia en el tanteador.

Avisó Vergara con un tiro libre que no pudo contener el golero rival y del rebote sus compa­ñeros quedaron mal parados.

Poco después de una jugada de un lateral y en una serie de balones mal rechazados, apa­reció el juvenil Armoa para anotar y romper la garganta de los hinchas auriazules. El rival no reaccionó, ni inquietó al golero Medina, quien no fue exigido.

Poco después fue Fredy Bareiro el encargado de aumentar el marcador tras un contragolpe fulminante. Fue el premio por el mejor trabajo del equipo.

En el segundo tiempo se mos­tró otra cara. Luqueño se metió atrás y el elenco ecuatoriano subió de rendimiento. El tra­bajo de Dos Santos fue pobre y Luqueño careció de un crea­dor. Cansados Armoa, Bareiro y Leguizamón, la fuerza ofen­siva se debilitó. Como es un equipo que no tiene calidad de jugadores cuando llegó al área local, el Cuenca no pudo defi­nir. Orsini entró y se recuperó algo de poder ofensivo, aunque ya sin aumentar el marcador.

La diferencia no es clave para un partido de Copa y en la revancha deberá mantenerse la diferencia, o marcar al menos un gol. Luqueño tiene para pasar de fase, solo que no hizo más goles para asegurar en cancha el primer objetivo.