Las candidaturas ya están enfiladas rumbo a las elecciones generales de abril. Es hora que la ciudadanía coteje con libertad, buen criterio y absoluta independencia cuál es la postulación que más se encuadra a sus sueños y aspiraciones.

La ANR, Partido Colorado, presenta a Mario Abdo Benítez, mientras que una alianza de partidos de oposición, lideradas por el PLRA, plantea la postulación de Efraín Alegre. Ambos son políticos con rodaje en el universo de sus respectivas asociaciones políticas y concentran sobre sí la confianza expresada en sus internas respectivas.

Lo ideal para la ciudadanía es que desde estas postulaciones centrales y todas las demás exista un flujo de comunicación permanente con los ciudadanos que no se limite a los consabidos duelos verbales o polémicas de campaña, sino principalmente se orienten a sostener un clima de buena información sobre sus planes y proyectos de gobierno.

Esta fue una gran carencia en todas las internas, fruto –por una parte– de la escasa vocación de los candidatos por referirse a sus programas de gobierno, prefiriendo en su mayoría el discurso de barricada, de descalificación política, y –por otra parte– a que los propios medios de comunicación son pocos proclives a "perder el tiempo" con las plataformas electorales y los programas de gobierno.

De hecho, estamos a poco más de cien días de las elecciones y hasta hoy los electores no pueden distinguir –mínimamente– cuáles son las líneas centrales de uno y otro postulado electoral en referencia al programa de gestión gubernamental que defienden, y, mucho menos, podrían establecer diferencias entre lo propuesto por uno y por otro.

El conocimiento ciudadano de los proyectos de gobierno de sus candidatos no solo es importante para este proceso electoral, es imprescindible para el rol de los votantes como fiscalizadores de la gestión, porque ¿cómo se podría controlar, valorar o criticar una gestión cuyo plan no se conoce? Se tendría, esencialmente, serias dificultades para distinguir cuáles han sido las promesas electorales y posteriormente los niveles de cumplimiento en la acción de tales promesas.

Aguardamos que las postulaciones presidenciales, por sobre todo, generen un buen conducto de comunicación de estos proyectos de gobierno, lleguen con ellos a los ciudadanos en general para que las elecciones se den en base a la calificación de la ruta de gestión que cada uno de ellos promete para el período 2018/23. Por ello el conocimiento de los ciudadanos es fundamental.

Lamentablemente, ya sea por falta de herramientas legales o por simple omisión, el Tribunal Superior de Justicia Electoral no obliga (o no puede hacerlo) a las candidaturas a proveer suficiente información sobre sus intenciones una vez que accedan al Poder Ejecutivo o Legislativo. Lejos de ser un trámite más, eso es esencial para entender que el ciudadano no está eligiendo por tradición, o por prebenda o por simple seducción emotiva, si no lo hace por razones objetivas vinculadas a la calidad de la oferta electoral de uno por sobre otro.

El día que el elector exija conocer las propuestas electorales, ese día, se estará marcando una nueva etapa en el crecimiento de la democracia en el Paraguay.