Filipinas. AFP

Cuando Mary Anne San Jose se mudó a Sitio Pariahan, hace más de 20 años, iba a la iglesia a pie. Pero hoy tendría que nadar para llegar al templo, cuyas paredes están llenas de moluscos.

La causa principal no es el aumento de las aguas debido al cambio climático que amenaza a millones de personas en Filipinas y en todo el mundo, sino el hundimiento gradual en las entrañas de la tierra de esta localidad del norte del archipiélago filipino.

Como en otras localidades de la región, las ciudades se inundan del agua salobre de la bahía de Manila, provocando el desplazamiento de miles de personas. Para los expertos es una lenta catástrofe provocada fundamentalmente por el bombeo abusivo de las capas freáticas para surtir de agua a viviendas, fábricas y granjas en plena explosión económica y demográfica.

La magnitud del desastre es mucho mayor que el que representa el aumento del nivel de los océanos, debido a los riesgos que corren gran parte de los 13 millones de habitantes de Manila.

La amenaza que supone la crecida de las aguas para la población y sus bienes se agrava con las mareas altas y las inundaciones provocadas por la veintena de tormentas tropicales y tifones que sufre el archipiélago cada año.