El Banco Central del Paraguay, a través de la Superintendencia de Bancos, respondió a los reque­rimientos de La Nación sobre las operaciones de remesas de divisas internacionales. Esto es a raíz de la publicación en Bra­sil sobre la supuesta investiga­ción a bancos paraguayos sobre envíos de reales.

Con relación a la supuesta vin­culación del Banco Basa (uno de los bancos paraguayos que remesan divisas junto con Atlas y Continental), con el caso Lava Jato, la Superinten­dencia respondió que “no tiene conocimiento ni ha sido noti­ficado formalmente por nin­guna autoridad competente del Brasil sobre el alcance de la investigación aludida en los medios periodísticos”.

Por otra parte, la banca matriz además respondió sobre las formalidades para realizar este tipo de operaciones. En ese sentido, el BCP explicó que la misma se rige por la Resolución Nº 17, Acta Nº 18, “por la cual se establece para los bancos de plaza la obliga­toriedad de obtener la auto­rización previa para reali­zar operaciones de remesas físicas de divisas al exterior”.

Esta norma determina con­diciones básicas que deben seguir los bancos en las ope­raciones de remesas físicas de divisas a través de cualquier medio, sea este terrestre, flu­vial o aéreo.

Los bancos que deseen realizar operaciones de remesas físicas de divisas al exterior (bille­tes y monedas), por cualquier medio, deben contar con la autorización previa y expresa de la Superintendencia de Ban­cos. Dicha autorización es de carácter general para operar con una determinada entidad corresponsal y/o contraparte extranjera.

Al efecto de obtener la autori­zación por parte de la Super­intendencia de Bancos, la enti­dad local supervisada debe acreditar además que su con­traparte extranjera en la ope­rativa cuenta con políticas y procedimientos adecuados contra el lavado de dinero y el financiamiento del terro­rismo y que el país de origen donde se halla domiciliada dicha contraparte pertenece al Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) u otro organismo similar. Además, se agregan otras documenta­ciones como la identificación de las entidades corresponsa­les y/o contrapartes extranje­ras en las operaciones; la espe­cificación del país y la ciudad en la que esté domiciliada la entidad extranjera, así como la presentación de la constan­cia que acredite que la enti­dad del exterior se encuentra debidamente autorizada por el órgano de supervisión.

Finalmente, el BCP indicó que las actividades comerciales fronterizas se caracterizan por el cobro en divisas extranjeras, lo que implica una acumula­ción de divisas en los comer­cios, los que a su vez acuden a entidades financieras para su cambio y depósito en moneda local o en otra moneda en la que tengan compromisos –pasi­vos– de pago.

En los casos de Ciudad del Este (CDE) y Pedro Juan Caba­llero (PJC), mayores centros de transacción comercial, las empresas reciben mayorita­riamente reales (BRL) por sus ventas. Los reales que ingre­san al país a través de las ventas de bienes y servicios en reales (BRL) son cambiados por los comercios, primordialmente a dólares americanos (US$) y depositados en sus cuentas bancarias en dólares.