El entorno regional principalmente inci­dido por los dos gran­des vecinos, Argentina y Bra­sil, pasa por un momento más complicado, lo que empeora todos los pronósticos de la zona, entre ellos los de Paraguay. El informe Latin Focus de la con­sultora internacional FocusE­conomics se sumó en ajustar a la baja la previsión de crecimiento económico local este mes.

“A pesar de su debilidad a principios de año, la eco­nomía paraguaya debería mantener un sólido ritmo de expansión para el año en general, respaldado por un fuerte gasto de los consumi­dores y una sólida actividad de inversión. El crecimiento es más débil que el proyectado en Argentina o Brasil, los pre­cios más bajos de las materias primas y las condiciones cli­máticas adversas son los prin­cipales riesgos a la baja para las perspectivas”, argumenta el reporte señalado por eco­nomistas internacionales.

De esa manera, los panelistas de FocusEconomics esperan un crecimiento del 3,7% en el 2019, lo que representa una dismi­nución de 0,2 puntos porcen­tuales con respecto a la estima­ción del mes anterior (3,9%) y del 3,7% nuevamente en el 2020. “La economía pareció perder más impulso en el pri­mer trimestre, en línea con la tendencia observada durante la segunda mitad del año pasado. En febrero, la acti­vidad económica se contrajo por tercer mes consecutivo y a un mayor ritmo en más de seis años, en gran parte debido a una grave sequía que afectó la producción de soja”, explica el informe. Esto, a su vez, golpeó al sector externo con fuerza, ya que las exportacio­nes de mercancías cayeron en el primer trimestre, princi­palmente debido a menores envíos de productos de soja.

Además, las importaciones cayeron en el mismo periodo, lo que sugiere una disminución de la demanda interna. Mientras tanto, al final de su visita del Artículo IV al país a fines de abril, el Fondo Monetario Internacional (FMI) elogió la prudente gestión económica y fiscal de las autoridades. El Fondo también alentó la reforma del sistema de pensiones, elevando los ingresos tributarios y volviendo a priorizar el gasto hacia inversiones en infraestructura y capital humano.