La producción de ajo en Paraguay comienza a mostrar señales concretas de reconversión productiva, tras el trabajo conjunto entre productores y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). En el departamento de Itapúa, el rendimiento promedio del cultivo se duplicó, al pasar de 4.000–5.000 kg por hectárea a 8.500 kg/ha, según destacó Diego Garcete, de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del MAG, en conversación con La Nación/Nación Media.

El salto productivo se dio en paralelo a una expansión del área sembrada, que pasó de apenas 7 a 8 hectáreas en campañas anteriores a 28 hectáreas en la última zafra, concentradas en el distrito de General Artigas. Actualmente, 112 productores forman parte del programa, que combina asistencia técnica, planificación productiva y mejoras en el manejo del cultivo.

El trabajo conjunto entre productores y el MAG permitió mejorar rendimientos y ampliar superficie sembrada. Foto: Gentileza

Negocio con demanda insatisfecha

La clave para el mercado es que Paraguay solo produce alrededor del 5 % del ajo que consume, en un contexto donde la demanda interna ronda 22.500 kilos diarios. Este descalce entre oferta y consumo abre una ventana clara de sustitución de importaciones, especialmente si se consolida el aumento de rendimiento y escala productiva.

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Para sostener el esquema, cada agricultor reserva parte de su cosecha como semilla, entre 250 y 500 kilos, lo que permite asegurar la continuidad del cultivo y reducir costos futuros de implantación, señaló Garcete.

El ajo se consolida como una alternativa viable para la agricultura familiar con salida comercial. Foto: Gentileza

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Calendario, calidad y valor agregado

La siembra del ajo se realiza entre marzo y mayo, mientras que la cosecha inicia en octubre. La calidad comercial es clave para acceder a mejores precios y depende en gran medida del manejo poscosecha, por lo que se recomienda iniciar la comercialización entre 45 y 60 días después de la recolección, explicó Garcete. Añadió que el cultivo requiere disponibilidad de agua en etapas críticas del ciclo y un adecuado fotoperiodo para alcanzar buenos calibres y rendimientos.

Más inversión en riego

Como parte de una segunda etapa del plan, el MAG avanza en la instalación de sistemas de distribución de agua para dotar de riego a 85 productores, con un 70 % de avance y finalización prevista para marzo. Esta inversión apunta a reducir riesgos climáticos y estabilizar la producción, dos factores decisivos para atraer más productores e inversiones al rubro, indicó Garcete.

Costos y perfil productivo

El costo de producir una hectárea de ajo se ubica entre Gs. 80 y 120 millones, siendo la semilla y la mano de obra los principales componentes. No obstante, se trata de un cultivo que puede desarrollarse con mano de obra familiar, lo que lo posiciona como una alternativa rentable para la agricultura familiar con enfoque comercial.

Canales de comercialización

Actualmente, el ajo paraguayo se comercializa principalmente en ferias, además de programas de compras públicas y pequeñas cadenas de supermercados. El desafío a corto plazo es ganar volumen, estandarizar calidad y asegurar continuidad de oferta para ampliar la presencia en canales formales, agregó Garcete.

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