Nuestro país dio un paso histórico en materia de infraestructura vial con la construcción de la primera ruta de pavimento rígido, una obra sin precedentes que se ejecuta sobre la traza Concepción-Pozo Colorado.

El periodista Ángel Flecha, corresponsal de Nación Media, visitó la planta de hormigón instalada a unos cinco kilómetros del puente Nanawa, que conecta Concepción con el departamento de Presidente Hayes, desde donde se abastecerá gran parte del material utilizado en el proyecto.

La obra contempla una extensión total de 90 kilómetros y se desarrolla en dos frentes de trabajo: Lote A y Lote B. La planta visitada corresponde al Lote B, adjudicado a la empresa Ecomipa, responsable de aproximadamente 36 kilómetros de pavimento rígido.

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La inversión global supera los G. 600.000 millones y el plazo contractual es de 20 meses, mientras que los trabajos ya transitan su octavo mes de ejecución.

Desde el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) informaron que ya se iniciaron las primeras pruebas técnicas del hormigón, una etapa clave para calibrar la maquinaria antes del inicio formal de la pavimentación, previsto para las primeras semanas de enero. Estas pruebas permiten asegurar que el material cumpla con los estándares técnicos exigidos para este tipo de infraestructura.

La planta de hormigón utilizada en el proyecto es de origen italiano y cuenta con una capacidad de producción de 120 metros cúbicos por hora. Se trata de tecnología de vanguardia regional, siendo la tercera de su tipo en Sudamérica: dos operan en Chile y esta es la primera instalada en Paraguay.

Ante la falta de antecedentes locales en rutas de hormigón de esta magnitud, se recurrió a especialistas internacionales de Italia, Uruguay y Bolivia para el montaje de equipos y la transferencia de conocimientos técnicos.

El jefe de obra de Ecomipa, ingeniero Francisco Franco, explicó a GEN que el pavimento rígido ofrece una durabilidad significativamente mayor que el asfalto tradicional. Mientras una ruta asfaltada tiene una vida útil aproximada de 10 años, el pavimento de hormigón está diseñado para al menos 20 años, con requerimientos mínimos de mantenimiento.

Además, el material será reforzado con macrofibras sintéticas, una tecnología que mejora la resistencia estructural y la calidad final del pavimento.

A diferencia del asfalto, el hormigón exige una precisión absoluta en cada etapa del proceso. Por ello, los controles técnicos son exhaustivos, desde la preparación de la base hasta la colocación final del material, incluyendo ensayos de laboratorio, controles en pista y verificaciones técnicas conforme a los pliegos establecidos.

En términos de impacto económico y social, la obra genera empleo directo para más de 70 trabajadores y alrededor de 140 puestos indirectos, entre fleteros y subcontratistas, con predominio de mano de obra local, impulsando así el desarrollo económico de la zona.

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