Una derecha dura que vence pero no arrasa, una ex gue­rrilla castigada en las urnas y el histórico avance del cen­tro y la izquierda: Colombia configuró un nuevo congreso antes de elegir a su próximo presidente en mayo. Aunque la abstención superó el 50%, las primeras legislativas que se celebraron con las FARC sin armas dejaron el terreno listo para la disputa para sus­tituir al presidente Santos.

El resultado de los comicios del domingo "refleja el poco apoyo e incluso la hostilidad que hay en la opinión en Colombia en contra de la FARC", dicen ana­listas. Los ex guerrilleros reci­bieron un sonoro castigo que se reflejó también en el sólido apoyo que recibieron las fuer­zas de derecha que más criti­can y que incluso proponen endurecer el pacto de paz para que los responsables de delitos atroces cumplan un mínimo de cárcel, informa AFP.

Santos sacó adelante un acuerdo de paz con el grupo rebelde más poderoso de Amé­rica, con un ejército de 7.000 combatientes financiado por el narcotráfico. Las ya disueltas Fuerzas Armadas Revolucio­narias de Colombia (FARC) se convirtieron en partido, y están próximas a iniciar la confesión de sus crímenes y la reparación de las decenas de miles de víc­timas. Pero mientras el mundo abrazó la iniciativa de Santos, en Colombia la coalición con la que gobernó prácticamente quedó enterrada.

VOTO CASTIGO A EX GUERRILLA

Álvaro Uribe se consolidó como el gran elector de Colombia. No solo fue el aspirante al Congreso más votado, con 870.000 votos, sino que su partido dio un golpe de mesa en el parlamento y su ahijado político, Iván Duque, ahora pisa más fuerte hacia las presidenciales. Con un mensaje de rechazo al acuerdo de paz, Uribe logró posicio­nar a su partido Centro Democrático (derecha) como el más votado del Congreso.

El partido de los ex rebeldes surgido del pacto de paz, tuvo un discreto debut electoral. Pese a los 10 escaños que ya tenían asegurados , los ex guerrilleros comunistas no lograron aumentar su representación. Apenas obtuvieron 0,5% de los votos (85.094).