Entre otras propiedades y lujos, el diputado Alejo Ríos Medina ostenta un portentoso complejo recreativo inaugurado en 2021, año más duro de la pandemia.

De origen modesto, de una familia cuyos hermanos siempre dependieron del padre y una endeble situación econó­mica que remaba con venta de empanadas frente a la casa de sus suegros y un modesto empleo en un lavadero de vehículos en Caaguazú, el hoy diputado liberal Alejo Ríos Medina entró a la polí­tica, pasó por la Municipa­lidad de Caaguazú y expe­rimentó un extraordinario salto financiero.

Al parecer, compartió la misma receta financiera a su hijo Severo José “Papu” Ríos Núñez quien lo sucedió en el cargo en la intendencia de Caaguazú e hizo mara­villas con sus finanzas, jus­tificadas con megadeudas que amortiguan muy bien su crecimiento económico en su declaración jurada de bienes. Padre e hijo ostentan millonarias inversiones tras tomar la administración de la comuna que difícilmente puedan justificarse con los ingresos percibidos en car­gos públicos.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

El ahora desafiante Papu, que sin desparpajo se ufana de su clan en cargos públicos según los últimos posteos realiza­dos en sus redes sociales tras las evidencias de poco aporte en proyectos sociales del Gobierno, tenía cero activos cuando se ubicó como conce­jal departamental en 2014. Es más, cargaba con una deuda de G. 70 millones, situación que cambió drásticamente cuando agarró la adminis­tración de la Municipalidad de Caaguazú y al cierre de su primer periodo ya había eri­gido paradisiaco complejo recreativo en tiempo récord.

Padre e hijo con sus suel­dos de intendente se con­virtieron en compradores e inversionistas compulsivos de millonarias propiedades que requiere de una verda­dera varita mágica para ajus­tar a sus ingresos en la fun­ción pública.

Gigantescos complejos recreativos, millonarias inversiones y olvidos en declaraciones juradas no concuerdan con ingresos en cargos públicos de padre e hijo

ASCENSO ECONÓMICO

Es así como el hoy diputado Alejo Ríos, exintendente de Caaguazú y exgobernador de este departamento, de un terreno de 360 m² y otra pro­piedad de 500 m2 declarada inicialmente en condomi­nio que funcionaba como un pequeño balneario, acumuló decenas de hectáreas y al igual que su hijo José (Papu) Ríos ostenta gigantesco com­plejo recreativo con millona­rias inversiones que se burlan de sus ingresos.

De los dos terrenos de 360 m² y 500 m², a la baja de su primer periodo como inten­dente, Alejo sumó otra com­pra de inmueble de 819 m² por valor de G. 950 millones adquirido en el 2013 con lo que el valor de sus propie­dades ascendió a G. 3.050 millones, un incremento de G. 1.800 millones en menos de dos años. Esto sin contar otras adquisiciones como una camioneta de G. 160 millo­nes, bienes que se respaldan exclusivamente en su ingreso de intendente de unos G. 19 millones al mes. No se obser­van préstamos que pudieran sostener las compras.

A su segunda vuelta a la inten­dencia que duró un par de años, ya hizo figurar ingre­sos por alquileres. Una quinta declaración jurada al asumir el cargo de gobernador de Caaguazú en 2018 consigna otra propiedad de 9 hectáreas por valor de G. 1.500 millo­nes atribuida a una herencia de 2009, sin embargo, era la primera vez que el hoy dipu­tado registraba este bien en su declaración patrimonial ante la Contraloría. Al pare­cer, se le olvidó incluir en las anteriores.

Los incrementos patrimonia­les seguían disparándose y solo en inmuebles decla­raba patrimonio de G. 4.550 millones. Al darse de baja de la Gobernación en su haber sumaba otras 3 nuevas pro­piedades por valor de G. 1.020 millones, raramente la com­pra de una propiedad de 9,3 hectáreas cotizó en G. 220 millones cuando otra que recordó declarar 9 años des­pués como herencia de 9,1 hectáreas valuó en G. 1.500 millones.

Es así como al darse de baja como gobernador en una manifestación de bienes de fecha 3 de enero de 2023 sus activos ya habían subido a G. 5.326 millones. Cuando asume como diputado nacio­nal en julio de 2023, incluyó una propiedad más que al parecer también olvidó decla­rar y que en esta ocasión atri­buye a una compra en 2016 por G. 350 millones aunque nunca había registrado ante la Con­traloría. Con esto, en 6 meses su patrimonio había aumen­tado otros G. 700 millones más, llegando a G. 6.026 millo­nes el valor sus activos.

En esta decena de hectáreas acumuladas en tiempo récord, el exvendedor de empanadas en la vereda de sus suegros, hoy diputado Alejo Ríos Medina, ostenta un portentoso complejo recreativo inaugurado en su máximo esplendor en el 2021, año crudo de la pandemia. El local está dotado con moder­nas piscinas, parque acuático, cascadas, quinchos rústicos pero importantes galpones, dentro de una infraestruc­tura muy bien cuidada que demanda millonarias inver­siones, pero cuyos oríge­nes no figuran en los docu­mentos oficiales. Este sitio, además del esparcimiento social, sirve para el encuen­tro con sus aliados políticos como el clan Núñez-Defeli­ppe quienes también pega­ron un paseo por el Camping de Alejo.

EL HIJO MAGO DE LAS FINANZAS

Misma habilidad en multipli­car fortuna adquirió el hijo de Alejo quien además heredó el cargo de intendente de Caa­guazú. Se inició como conce­jal departamental, tenía un móvil de los años 90 y car­gaba con una deuda de G. 70 millones, su patrimonio estaba en saldo rojo, es decir, compuesta por puras deudas y cero activo, según su primera declaración jurada del 13 de enero de 2014.

Meses después, en octubre del mismo año, aparece una segunda declaración jurada de bienes en la que consigna compra de propiedad de G. 120 millones y de cero activo, en 10 meses subió a un activo de G. 180 millones y un sueldo de G. 12 millones.

Asumió como intendente en 2018 y al darse de baja para la segunda vuelta ya contaba como suyo la obra conocida como el majestuoso complejo San José que abarca unas 25 hectáreas aproximadamente en la localidad de Toro Blanco, distrito de Caaguazú. Los que saben dicen que varias maqui­narias municipales colabora­ron en el acceso como parte de la obra de lo que es hoy uno de los complejos deportivos-re­creativos más modernos, con piscina gigante, área de pesca, canchas de pádel, enormes tinglados, etc. El secreto de Papu está en las deudas, es así como el sueldo de G. 19 millo­nes rinde para el pago de las cuotas, mantenimiento del portentoso complejo, cos­teo de personal, lujosa flota de vehículos, vacaciones, etc.

Déjanos tus comentarios en Voiz