Claudio Pusineri, director y gerente comercial de Agrofuturo Paraguay SA, encontró la fórmula para conquistar nuevos mercados en el exterior con productos que cumplen los más elevados estándares de calidad en defensivos agrícolas, que hoy día son la herramienta obligada para la producción masiva en todo el planeta.

Con una visión de largo plazo, tal vez incluso fecundada con la inspiración de la universal frase bíblica “El campo es el mundo” (Mt. 13, 38), y consciente de que el destino natural de las semillas es la tierra para germinar y producir frutos, Agrofuturo Paraguay SA nacía en el año 1996 gracias a la iniciativa del doctor Claudio Pusineri de Madariaga, padre de Claudio Pusineri, actual director y gerente comercial de la firma nacional que, en un par de meses, celebrará 22 años apostando por el desarrollo del agronegocio en el país.

Conjugando la meta de no solo ayudar a paliar el hambre de la población mundial a través de la tecnología para producir cada vez más, con la convicción de la necesidad del cuidado de la naturaleza, la empresa se caracteriza por la atención extrema de todos los detalles, entre ellos el respeto hacia el medio ambiente. Por esto es reconocida a nivel local y goza de buena valoración en los más importantes mercados internacionales.

En este sentido, Claudio reveló que a pesar del alto costo que representa para la compañía utilizar fórmulas y componentes amigables con el medio ambiente, ellos optan por hacerlo para que los cultivos crezcan sanos y fuertes, y para que las personas que manipulan estos productos no corran ningún riesgo.

La gestión de los residuos constituye otro aspecto importante. “Tenemos una incineradora de residuos sólidos y también una trituradora de envases plásticos que utilizamos para reciclar los recipientes que contienen agroquímicos. Así disminuimos nuestro impacto en el medio ambiente”, destacó el directivo.

¿Cómo surgió la idea de crear la empresa hace dos décadas atrás? Como la química industrial formaba parte del día a día del doctor Pusineri, un día se le ocurrió que podría crear su propio negocio. Así fue que vio en los agroquímicos un nicho con gran potencial y, más aún, porque en ese entonces el mercado era incipiente. En sus inicios funcionó como empresa unipersonal con el nombre de Agrofuturo; luego en el 2001 pasó a ser una SRL y en el 2005 se constituyó en SA.

Cultivos masivos. Claudio recuerda que se recibió de licenciado en Ciencias Administrativas en el 2009 y que cuando terminó esa etapa de su formación inició la carrera de Despachante.

Actualmente forma parte de la junta ejecutiva de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), electa en la asamblea del mes de abril de este año. “Se conformó una linda junta ejecutiva con gente joven y con personas que tienen experiencia, todo en pos de fortalecer la industria nacional”, comentó.

A continuación reflexionó sobre una dura realidad de este siglo: Sin productos como los que fabrican no serían posibles los cultivos masivos, es decir, ejemplificó que por más buena voluntad que pusieran los agricultores solo podrían lograr unas pocas plantas en la casa, pero cuando se tienen muchas plantas es más que seguro que serán invadidas o atacadas por insectos, por yuyos, incluso por hongos y no queda otra opción que controlarlos.

Los productos de Agrofuturo Paraguay SA se utilizan para todo tipo de sembradíos. Uno de los principales ingresos a nivel país se da por tres rubros específicos: la soja, el maíz y el trigo, aunque gracias a los esfuerzos locales y las inversiones también el arroz está creciendo con buenas perspectivas. El siguiente segmento que debe despegar, y que por el momento se da en relativa menor medida, es el de las frutas y verduras.

Defensivos agrícolas es la denominación con la que se conoce al conjunto de todos los insumos destinados a proteger los cultivos, a fortalecerlos y a defenderlos de plagas, enfermedades e insectos. Claudio explica que estos defensivos agrícolas son sintetizados químicamente y que en Agrofuturo tienen en este momento una línea nueva que están desarrollando a base de productos naturales, sin embargo reconoce que lo que más se comercializa y se necesita en Paraguay son químicos.

“Pero la gente tiene un poco de miedo porque a veces son mal utilizados. Si uno los emplea con la indumentaria correcta, con guantes, botas y máscaras no debería tener ningún inconveniente ni la persona ni el medio ambiente”, opina.

Para entender mejor, a continuación detalla los productos de Agrofuturo, que se subdividen en insecticidas, fungicidas, herbicidas, fertilizantes y correctores de suelos. Explica que estos productos no se quedan en gran medida en el suelo, sino que todo es internalizado por la planta. Esto sería en cuanto a los herbicidas, fungicidas y fertilizantes.

También aclara que los fertilizantes con nitrógeno, fósforo y potasio, que se utilizan en grandes cantidades, quedan en el suelo para nutrirlo y para que así, en la siguiente zafra, sean absorbidos por las plantas.

Gracias a su experiencia en el campo, Claudio sabe que las que necesitan los productos agroquímicos son las plantas para defenderse de las plagas, ya sean insectos, hongos y malezas. “Esa es la finalidad del defensivo agrícola. Al suelo lo que se le pone es fertilizante o corrector agrícola, que generalmente es cal agrícola granulada”, afirma.

Productos. Muchos de los insumos para la formulación de los defensivos agrícolas vienen de China e India, otros provienen de Brasil, Argentina, Uruguay, EEUU, Francia e Italia. Actualmente, Agrofuturo tiene 6 líneas de suspensiones concentradas, 1 línea de sólidos o granulados, 1 línea de glifosato, 1 línea de paraquat y otra línea de concentrados emulsionables.

En cada una de estas líneas hay una persona encargada y esta tiene a su equipo. Lo relevante del caso es que no pueden mezclarse entre sectores, para evitar todo tipo de contaminación cruzada.

En cuanto al desarrollo de nuevos productos, Claudio comenta que disponen de otro laboratorio al que denominan “Laboratorio de Desarrollo”. Allí, se crean nuevos productos, se experimentan fórmulas, se prueban recetas y formulaciones distintas que sirven para sugerir las mejores formas de fabricar esos nuevos productos. “Por ejemplo, se realizan mezclas de productos de fungicidas de nuevas generaciones entre sí y también mezclas de fungicidas con insecticidas”, puntualizó.

Garantía de calidad. Agrofuturo es conocida por la calidad y la confiabilidad en todos sus productos y servicios. Las certificaciones y acreditaciones ISO logradas avalan la apuesta permanente que realiza la firma por mantener los estándares requeridos para la formulación de agroquímicos. Hoy, la empresa cuenta con la ISO 9.001 de Gestión de la Calidad, la ISO 14.001 de Gestión Ambiental y la ISO 17.025 de Control de calidad de laboratorios.

Claudio revela que entre todas ellas, la 14.001 fue la más difícil de conseguir, atendiendo al rubro al que se dedican. Explica que esto solo fue posible gracias a la gestión rigurosa que tuvieron con la materia prima, las inversiones realizadas en la planta de tratamiento de efluentes y capacitaciones permanentes al equipo de trabajo.

“Tenemos trazabilidad desde el origen hasta el final”, explicó Claudio y agregó que en el laboratorio guardan las contramuestras de todos los lotes de insumos agrícolas que fueron vendidos para que, en caso de que existan reclamos, se pueda revisar la muestra y concluir si hubo algún error de la empresa o si se trató de alguna falla exógena, como un mal manejo o mal almacenamiento de los productos.

En el laboratorio son analizados todos los productos que ingresan y salen de la planta. Se toman muestras para garantizar la calidad, una vez que los profesionales la acreditan.

La empresa madre del grupo –recuerda Claudio– nació en el año 1996 fundada por su padre, quien con el correr de los años fue dando inicio a otras compañías con las que Agrofuturo busca tener sinergias positivas.


En principio y hasta el 2008 la empresa operó sin contratiempos en una sede que estaba ubicada en una antigua zona industrial de Asunción, pero como el crecimiento era cada vez más evidente ese hecho se reflejaba con mayor incidencia en el continuo movimiento de los camiones que tenían que entrar y salir de la ciudad, que también crecía a la par. Por lo tanto, la decisión de mudarse resultó natural. Con esa previsión adquirieron un nuevo terreno y comenzaron a construir la Planta 2.

La planta industrial está ubicada en un predio de más de 40 hectáreas en el bajo Chaco. Brinda mano de obra a unas 70 familias de manera directa y cuenta con 9 líneas de producción, constituidas por 6 líneas de suspensiones concentradas, 2 líneas de líquidos solubles y una línea de sólidos, permitiendo una capacidad de producción de más de 15 millones de litros al año.

“Nuestro laboratorio cuenta con equipamiento de la más alta tecnología que nos ha permitido adquirir la certificación ISO 17025, avalando de esta manera los procesos de análisis para de esta forma lograr la uniformidad y calidad de nuestros productos, estandarizándolos bajo criterios y exigencias del más alto nivel internacional, garantizando así a nuestros clientes las más óptimas características de calidad de nuestros productos”, mencionó Pusineri.

El grupo también cuenta con otra fábrica en Hernandarias, llamada Caligran. Allí es donde se prepara la cal agrícola granulada, que es un corrector de suelo. Esta se aplica con unas máquinas, que son las mismas que se utilizan para fertilizantes químicos.

Ing. Enzo Pusineri, gerente industrial.
Ing. Enzo Pusineri, gerente industrial.


“Tienen las mismas granulometrías”, aclara Claudio, quien agrega que los fertilizantes químicos tienen nitrógeno, fósforo y potasio. Son de uso obligado en todos los cultivos, así como la cal agrícola, que también es utilizada en todos los suelos a cultivar.

Un detalle que el directivo refiere es que antes “la moda” en Paraguay era espolvorear al boleo estos productos, pero a partir del 2006 Agrofuturo introdujo la técnica para que la cal agrícola se utilice solo en los surcos. Para lograrlo se pone un tocón en los surcos ya que no es rentable desperdiciar cal en el medio de ellos. “Es una pérdida de dinero, porque la planta no crece ahí, no se necesita ni fertilizar ni encalar el entresurco”, asegura.

El ingenio de Hernandarias tiene una capacidad de 30 mil toneladas por año y los productos de Caligran son utilizados de forma local. Allí opera un promedio de 35 a 45 personas cuando la temporada es alta (julio – noviembre), como ahora, que se trabaja a full, las 24 horas del día.

Otras empresas. En el plano internacional, destacan dos empresas. Una se encuentra en Bolivia, Caligran Bolivia SRL, fundada en el 2011 y puesta en funcionamiento pleno en el 2013. Se trata de un mercado muy interesante, en constante crecimiento, que aprecia y valora los agroquímicos formulados en Paraguay.


En el 2017 fundaron otra compañía llamada Agrofuturo Colombia SA y este año pretenden realizar los primeros envíos de productos. “Lo bueno de hacer negocios en estos países son las ventajas impositivas que tenemos al ser integrantes del Mercosur. Esto facilita a Paraguay la salida de sus productos”, refirió.

En Paraguay, además de Agrofuturo y Caligran, tienen otra empresa en Hernandarias llamada Plastimix. Esta fabrica frascos plásticos de uno, de 5 y de 20 litros para la industria agroquímica.

Plastimix es proveedora de Agrofuturo y de otras compañías formuladoras que se encuentran en la zona de Villeta y de Hernandarias.


También cuentan con una empresa aduanera que brinda servicios a todas las empresas del grupo y que básicamente se encarga de la importación y exportación de productos. Los que cumplen con todos los requisitos necesarios se los habilita para la comercialización.

Exportación. Lo que comenzó con apenas 4 productos hoy supera los 100 artículos. Y más, en Bolivia tienen 30 productos registrados, en Colombia 10 de ellos se encuentran en proceso de obtener el registro correspondiente y, por si fuera poco, ahora dirigen su mirada al mercado uruguayo.

En Agrofuturo producen alrededor de 15 millones de litros de defensivos agrícolas entre insecticidas, fungicidas, herbicidas, fertilizantes y coadyuvantes (aceite mineral y el aceite vegetal). Actualmente exportan 12% de la producción total a Bolivia y esperan que en el futuro puedan superar esta cifra, pues están negociando con grupos empresariales bien posicionados en el vecino país. “Creemos que de concretarse esta alianza podríamos duplicar nuestra venta en el mercado boliviano”, explicó Claudio.


Seguidamente precisó que como se trata de un negocio en el que se cobra por zafra, el mercado internacional representa un riesgo superior, pues por lo general se realizan los pagos en un plazo de 6 a 12 meses. Por otro lado, sin embargo, el empresario acota que tienen una ventaja y es que al ser de producción nacional los productos tienen asegurada su paga, ya que en el mercado boliviano la industria nacional es apreciada.

Alianza estratégica. Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que Agrofuturo tiene aliados internacionales, que son empresas que se dedican a hacer de brokers. Ellos compran al contado y venden con financiación a diferentes países.

“Cuando nosotros compramos materia prima china usamos esta herramienta que esta gente tiene y nos financia a 360 días, pero pagan a la fábrica china al contado. Compran a 3 y venden a 3,5 pero con plazo. Es bastante interesante si es que el comprador necesita plazos y son esos mismos jugadores los que nos están dando una mano para el mercado boliviano”, ejemplifica Claudio.


Explica que Agrofuturo compra en efectivo, pero que esas empresas hacen la financiación. Así trabajan porque la intención es no vender a crédito por su cuenta sin esa ayuda financiera que les brinda ese soporte. “Eso puede ser una limitante para crecer más rápido, porque tenemos pedidos, pero nosotros optamos por ser cautelosos”, opina.

Compromiso social. Las acciones de responsabilidad social empresarial también forman parte de la lista de prioridades del empresario que trabaja en varios frentes: medio ambiente, sociedad, educación y cultura. Quizás pocos sepan que en el predio del Parque Ñu Guasu se encuentra el “Bosque Agrofuturo”, que fue creado para que los visitantes puedan conocer las distintas variedades de plantas y tomen conciencia sobre la importancia de preservar la naturaleza.

“La gente piensa que vamos en contra de preservar la naturaleza porque fabricamos defensivos agrícolas, pero es todo lo contrario. Trabajamos para hacer productos cada vez mejores, que no dañen el medio ambiente y para que las plantas puedan desarrollarse correctamente”, explicó. Otra acción verde a favor del medio ambiente se dio con la instalación de torres lumínicas, alimentadas con energía eólica y solar, que son utilizadas para iluminar los caminos internos y depósitos. En principio, la tienen instalada en la planta de Chaco’i, pero pretenden también colocar el sistema en todas sus fábricas.


En el aspecto social, destacan acciones emprendidas en una radio comunitaria del Bañado Sur y la puesta en funcionamiento de consultorios odontológicos que atiende a los pobladores de la zona. También trabajan en forma conjunta con 4 fundaciones orientadas a la educación de niños de escasos recursos y la fundación Carlos Pusineri Scala, que busca promover la cultura paraguaya.

Próximos desafíos. Conquistar nuevos mercados forma parte de las aspiraciones del empresario, quien adelantó que, de aquí a cinco años, apuntan a tener presencia en cinco países de Sudamérica.

“Actualmente, tenemos sucursales en Bolivia y Colombia, además de nuestra casa matriz ubicada en Paraguay, pero apuntamos a seguir creciendo en cantidad y calidad de productos. Creemos que en el país podemos triplicar nuestra capacidad productiva y así captar nuevos nichos”, puntualizó.