Por: Gaby Rojas Teasdale

Presidenta de la Fundación Transformación Paraguay.

@gabyteasdale

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No soy una gran fanática del fútbol, pero creo que todos nos emocionamos en mayor o menor medida cuando la pelota empieza a rodar en la gran fiesta mundial de este deporte, el más popular del mundo. Me resisto a pensar que el Mundial es una serie de partidos de once contra once porque evidentemente es mucho más que eso: son equipos altamente competitivos afinando estrategias para alcanzar el objetivo de levantar el trofeo. En una Copa del Mundo siempre hay favoritos y también hay elencos que sorprenden: ocurrió con el defensor del título, que fue eliminado en primera ronda y también con Croacia, una nación con una población menor a la de Paraguay que exporta jugadores, pero no tiene una gran tradición futbolística como selección y a la que vimos llegar a la última instancia luego de haber mostrado una gran calidad futbolística y humana.

Croacia tenía grandes jugadores en sus filas, pero creo que gran parte del éxito del conjunto balcánico estuvo en el liderazgo de su entrenador Zlatko Dalic. El DT no dudó en afirmar que lo que estaba viviendo Croacia en el Mundial era un “milagro” futbolístico construido sobre la base del trabajo en equipo y la unidad, y que fue ese trabajo el que les permitió superar a otros elencos con talentos individuales brillantes. “Pase lo que pase estaremos felices y orgullosos. Fuimos paso a paso, tuvimos una gran fe en nosotros mismos y es por eso que estamos donde estamos”, dijo Dalic en un mensaje que dejó de manifiesto su visión, su confianza y su propósito.

Algunas enseñanzas de liderazgo que nos dejó el DT de Croacia:

1. Un líder se enfoca en el potencial de su equipo

2. Un líder sabe elegir a sus jugadores

3. Un líder está comprometido con la visión que tiene para su equipo

4. Un líder busca que ganen todos

Además del trabajo de Dalic, también llamó la atención el liderazgo y la actitud de la presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarović. Su imagen abrazando a los jugadores de su país bajo la lluvia y saludando con el mismo respeto a los futbolistas del equipo contrario, enfundada en la camiseta a cuadros roja y blanca de la selección después de la final, dio la vuelta al mundo y despertó admiración de propios y extraños.

Porque resulta fácil ser líder de un equipo que sorprendió a todos en su senda ascendente hacia la cima, en la que dejó por el camino a favoritos y clasificó por primera vez en su historia a una final de un Mundial. Pero cuando todo terminó, Croacia tuvo que hacerse cargo de una derrota decepcionante ya que fueron otros los que alzaron el trofeo. Y la presidenta estuvo ahí, en primer plano, ofreciendo al equipo su aliento y consuelo. Estar dispuesta a ponerse de pie y proyectar una presencia estable y positiva en momentos de decepción es una de las tareas más importantes de un líder. Mostrar al mundo un sentido de unidad y compromiso inquebrantable a pesar de los resultados era en ese momento algo necesario e importante. Y la presidenta estuvo ahí para hacerlo. Porque estar de pie junto al equipo en un momento de decepción es una declaración tan poderosa como celebrar en los buenos tiempos.