Confecciones textiles y artesanías que se distinguen por su calidad y belleza salen de los centros de reclusión para conquistar a los consumidores, bajo el gerenciamiento de la Fundación Princesa Diana. Aquí, más que un buen producto, el principal éxito es la oportunidad de transformar vidas.

Son siete los talleres que se dictan en el Buen Pastor y tres en el Penal de Tacumbú. En ellos se producen una gran variedad de productos que van desde prendas de vestir hasta accesorios con delicados bordados. Esta labor emprendida por la Fundación Princesa Diana en ambas cárceles ya dio sus frutos con 44 reinserciones exitosas, mientras que otras 245 personas pertenecientes a las dos penitenciarias hoy pueden contribuir con la economía de sus hogares.

Desde su creación en Paraguay en el 2009, la Fundación Princesa Diana de Wurttemberg tuvo como objetivo principal promover la educación, la salud y el cuidado del medio ambiente a través de programas destinados a grupos vulnerables de la población. Pero fue a partir del 2015, cuando se involucró en acciones orientadas a la reinserción social de personas privadas de libertad.

“Llegamos al Centro Penitenciario para Mujeres “Casa del Buen Pastor” buscando mano de obra para trabajo de reciclado para las decoraciones navideñas de la Avda. Boggiani y el Pinedo Shopping. El trabajo consistió en la elaboración de artefactos decorativos lumínicos navideños hechos de envases de plástico”, comentó Emilia Von Glasenapp encargada de Responsabilidad Social Empresarial de la Fundación.

A la semana de ingresar al Buen Pastor, los directivos de la Fundación se percataron del potencial de las internas. Algunas tenían habilidad para el tejido a mano, otras para el bordado, la pintura o la costura. “Se diseñó un producto -unos angelitos con alas de ñandutí- que marcó el inicio del involucramiento de la Fundación en el taller existente en el Buen Pastor”, indicó Emilia.

Además del arduo trabajo en reciclado durante el mes de diciembre, se desarrolló plenamente la idea de los angelitos en diferentes tamaños, colores y variedad de materiales para las alas, como ñandutí y crochet. Y tras los buenos resultados observados, la Fundación fue invitada a firmar un Convenio de Cooperación para gerenciar el Taller del Buen Pastor y participar del diseño y desarrollo de la primera marca penitenciaria del país: Muã.

Uno de los objetivos del convenio fue diseñar un mecanismo de trabajo conjunto para que las beneficiarias adquieran habilidades que reduzcan los riesgos de reincidencia delictual, y de esta forma contribuir a su reinserción familiar, social y laboral. Fue así como se comenzó a impartir, dentro del penal, capacitaciones para las internas de corte y confección, bordados, además del reciclado de botellas de plástico.

En junio de 2016 el Ministerio de Justicia otorgó a la Fundación el gerenciamiento general de la producción de la marca Muã y la dirección creativa de la misma. “Paralelamente se ejecutaron otras acciones como el “Proyecto bordando esperanza” en el cual la Fundación firmó un acuerdo con el Banco para el Desarrollo de América Latina (CAF) para desarrollar un modelo de empresa social penitenciaria. A través de este acuerdo, se contrató un experto internacional con quien se logró el diseño y la puesta en marcha de un proyecto piloto.

También fue implementado en el Buen Pastor el Proyecto Bankomunal, tras un acuerdo firmado con la Fundación Fundefir. Los “Bankomunales” son pequeñas organizaciones propiedad de miembros de la comunidad, que deciden constituir un capital para darse entre sí servicios de financiamiento e inversión. En otras palabras, son como pequeños bancos propiedad de los miembros de la comunidad, que se facilitan préstamos entre sí, para emprendimientos.

“En abril de 2016 fue el lanzamiento de la marca Muã , ocasión en que se contó con la colaboración de 18 artistas que pintaron lienzos, que fueron confeccionados luego como vestidos en el Buen Pastor. A pocos días del lanzamiento la marca fue invitada a una feria de modas y desde aquel momento no pararon las alianzas con las marcas”, destacó Emilia.

La marca y los productos cobraron gran impulso con las presentaciones realizadas ante la CAP (Cámara de Anunciantes del Paraguay), UIP (Unión Industrial Paraguaya), CERNECO (Centro de Regulación, Normas y Estudios de la Comunicación). Otro logro fue el ingreso de la marca a la Cadena S6, que por la cantidad de bocas de ventas, fue muy beneficiosa. A ello se sumó que el Congreso Nacional declare a la marca Muã de interés nacional.

Fuera del rubro de las confecciones, y mediante un convenio con el Centro de Formación Profesional y Laboral Rommy, se implementó un Curso de Peluquería en el Buen Pastor, que cumple con todos los requisitos oficiales otorgando un título profesional con la certificación del Ministerio de Educación y Ciencias.

“El curso completo tiene una duración de dos años y cuenta también, con la colaboración de destacados profesionales de la peluquería y otras disciplinas, como maquillaje, a fin de dar una formación integral a las internas que realizan la carrera. Además la empresa Ártico SA aporta productos de la marca Schwarzkopf y materiales para la práctica profesional”, comentó.

Capacitación continua. La Fundación, continuamente apoya talleres modulares de aprendizaje y actualización en diferentes modalidades dirigidos a internas e internos de los establecimientos penitenciarios apoyados.

“Estos talleres, además de impartir técnicas y desarrollar destrezas, están diseñados con una metodología que busca explorar las capacidades y estimular su desarrollo y el aprendizaje de nuevos conocimientos, teniendo en cuenta las características de una población penitenciaria que requiere de un abordaje integral que incluye un enfoque personalizado y técnicas que estimulan el trabajo cooperativo”, destacó Emilia.

En ese contexto se desarrolla un módulo de Bordado para que las internas aprendan diferentes técnicas bajo la orientación de una experta que periódicamente realiza los entrenamientos y supervisa el progreso del aprendizaje aplicado en las prendas de vestir de la marca penitenciaria “Muã”. Otro módulo es el de Serigrafía a cargo de un técnico especialista que enseña cómo realizar impresiones simples y complejas aplicadas a camisetas, otro tipos de prendas, bolsones de supermercado, delantales, fundas, chaquetas, pañoletas, bolsitas de residuos para automóvil, porta-celulares, impresión de marcas y un sinfín de aplicaciones.

El módulo Costura busca aumentar la calidad y mejorar los procesos de producción. “Se realizan permanentes capacitaciones y supervisiones en la elaboración de prendas y otros productos. Optimización de tiempo, precisión, acabado perfecto, producción en serie, son diferentes componentes del módulo de costura”, detalló.

También hay un módulo de Bijouterie y otro de Tocados para novias, quinceañeras, primera comunión y peinados de fiesta, que son confeccionados con minuciosa pulcritud y habilidad creativa. Una de las más reconocidas artesanas en este oficio, brindó su tiempo y gran capacidad profesional para entrenar a un grupo de internas, que tomaron interés en realizar este tipo de accesorio de moda.

Para el módulo de panadería, la firma El Harinero asesoró y capacitó para optimizar la producción de panificados dentro del establecimiento penitenciario. Hoy día, se fabrican diferentes tipos de panes con higiene y calidad, que son consumidos dentro del Buen Pastor, pero también se proyecta la venta fuera del Centro Penitenciario.

En pleno proceso está el desarrollo de una línea de colecciones de moda que lleva la firma D’ Diane, que corresponde a la Princesa Diana de Francia y que se enfoca a la alta moda sobre la base de tejidos únicos, en su mayoría fabricados en Europa por la misma Princesa Diana de Francia. Son telares de muy alta calidad y exclusividad en su diseño y con edición limitada para una determinada colección.

“La originalidad en los conceptos de desarrollo de las ideas de diseño, la calidad de las primeras prendas elaboradas merecieron que la Fundación recibiera la invitación para participar del Fashion Week de Malasia, en setiembre 2017 y del World Fashion Week en París, en noviembre de 2017”, mencionó Emilia.

Este proyecto, formaría parte de una intervención pospenitenciaria de la Fundación, a fin de dar continuidad a la mano de obra que fuera calificada y entrenada en el Centro Penitenciario. Mientras, parte de la mano de obra para las prendas D’Diane, se confeccionan en el Centro Penitenciario para Mujeres hasta tanto se concrete el proyecto pospenitenciario.

“La presentación realizada en el World Fashion Week de Malasia en setiembre de 2017 motivó los elogios de diseñadores internacionales, directores de revistas de moda, empresarios del mundo de la moda y público en general”. Princesa Diana de Wurttemberg fue creada en nuestro país como consecuencia de la buena impresión que tuvo la Princesa sobre las habilidades artísticas de los paraguayos, tras un recorrido que hizo por el país.

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