Emprendedora, inteligente, audaz y exitosa podrían ser algunos de los calificativos con que se puede describir a Rossana Migliore (36), nutricionista y técnica en gastronomía de profesión quien, en un abrir y cerrar de ojos, cambió su futuro profesional y se dedicó a emprender. Ella es la dueña y fundadora de GranOla La Rosita, una microempresa que apuesta a seguir creciendo en calidad de procesos y productos para ganarse la preferencia de los consumidores paraguayos.

Rossana Migliore es como su granola: sin artificios, cien por cien natural. Sus ojos azules dicen que es curiosa, comunicadora e intrépida; de sonrisa fácil y contagiosa a primera vista y con un sentido común envidiable. Es una de esas personas que, a los diez minutos de hablar con ella, inspiran e invitan a imitar su ejemplo.

“Siempre quise ser cocinera. Mi abuela italiana, desde pequeña me enseñó a hacer platillos exquisitos, de allí proviene mi pasión por la cocina”, contó Rossana y agregó que en el 2009 fue a estudiar Gastronomía en el IAG de Buenos Aires y allí conoció a su mejor amiga, una ecuatoriana, que era fanática de las granolas y que le enseñó a prepararlas.

Tras terminar sus estudios, retornó a Paraguay, transcurrieron varios años hasta que un día en la góndola de un supermercado vio unos paquetes de granola. Inmediatamente recordó lo que había aprendido con Martha, su amiga ecuatoriana, y se le ocurrió que a aquella granola simple, compuesta por avena, salvado y lino, podría agregarle otros ingredientes como frutas secas y semillas. Y así lo hizo. Probó una cuantas combinaciones y le pareció que estaban listas para la venta.

Con un hijo en su vientre –Sebastián– Rossana se sentía aun más inspirada y comprometida con su rol de madre y microempresaria. En este proceso, el apoyo de su familia cobró vital importancia, pues sin ella hubiese sido imposible el despegue de la empresa e incluso haber sido reconocida por la ADEC como “Joven empresaria del 2016”.

“Al principio mi esposo que es ingeniero no tomó muy en serio el negocio, pero luego se dio cuenta de que iba a funcionar y decidió dedicar parte de su tiempo a la administración de la empresa”, refirió Rossana y seguidamente recordó que GranOla La Rosita inició en un pequeño espacio dentro de la casa de su madre y, sin embargo, hoy cuenta ya con 3 salones. “Le pedí a mamá un lugar para poder cocinar. Como toda madre, hizo caso a mi solicitud y me dio un voto de confianza. Por su parte, mi hermana gemela ofreció los primeros paquetes de granola a sus compañeras de trabajo y a un gimnasio al que solía ir a entrenar. Al principio solo teníamos un tipo de granola, meses después comencé a hacer otras variedades y fue ahí cuando me percaté de la gran aceptación que tenían mis productos. Desde entonces no paramos de producir”, relató emocionada la emprendedora.

La formalización. Un pequeño préstamo bancario dio respiro a Rossana y se convirtió en el primer empujón que precisaba para la compra de los insumos necesarios para la producción. Ya en el 2015 y con el crecimiento de la demanda, la emprendedora se vio obligada a formalizar la empresa, sacar la cédula Mipyme, presentar todas las documentaciones y acreditaciones del INAN y, a partir de ahí, mover las piezas como en las grandes ligas de empresarios. Se le abrieron las puertas de los supermercados, tiendas de conveniencia y estaciones de servicio, que al comprobar la calidad de sus productos no dudaron en cerrar negocio con ella.

En diciembre de ese mismo año, la emprendedora se presentó a un concurso para microemprendedores organizado en el marco de un modelo de Alianza Público Privada (APP) entre la Unión Industrial Paraguaya (UIP), el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), e Itaipú Binacional. Su participación fue más que acertada, pues obtuvo un importante capital semilla entre las 20 microempresas seleccionadas que le ayudó a afianzarse en el rubro.

“El proyecto “Fortalecimiento y Desarrollo para Microemprendedores - FDM”, tuvo como objetivo atraer, seleccionar y apoyar a microemprendedores a través de un financiamiento no reembolsable, acompañado de educación en gestión empresarial para impulsar la sostenibilidad y sustentabilidad como empresas, involucrando a aquellas cuya facturación iba hasta G. 500 millones anuales”, explicó.

Diversidad de productos. GranOla La Rosita cuenta con siete sabores de granolas que vienen en cinco presentaciones de 300 gramos (Banana, Uva y Miel; Manzana Roja, Verde y Canela; Pera y Cereza; Naranja con Arándanos; Ciruela, Coco y Piña) las mismas, se pueden combinar con yogur, frutas, helados o leche.

Además tienen dos presentaciones de 150 gramos: la Granola Salada, un producto innovador que lanzaron al mercado para consumirlo como aderezo en las ensaladas y en las sopas; y por otra parte la Granola con Frutas de Estación, las mismas son sin trigo y sin avena.

También dispone de la línea de snacks saludables, ideales para consumir en cualquier momento del día: los snacks de frutas deshidratadas y los snacks de frutos secos y frutas deshidratadas. Además tienen las barritas deshidratadas con frutas y frutos secos. Otro producto igualmente innovador que lanzaron al mercado es el Yoghurt + Colchón de Ciruela + Granola, y actualmente presentarán alimentos con frutas liofilizadas.

Estas granolas se encuentran en los principales supermercados de la capital, en las estaciones de servicios, hoteles, gimnasios, tiendas gourmet, confiterías, clubes sociales y próximamente en cantinas de colegios y universidades. También envían los productos a ciudades del interior como Concepción, Ciudad del Este, Caacupé, Villarrica, entre otras.

Producto de exportación. “Tenemos planes de exportar”, dijo serena y confiada en que esto sucedería quizás en algunos pocos meses. La microempresaria reconoció que con la ayuda del MIC y la UIP lograron insertarse a nichos nunca antes pensados, visitar ferias y establecer contacto con empresarios de España, Francia, Alemania, Canadá, Perú y Chile interesados en hacer negocios.

Rossana es azul y rosa como sus colores favoritos: azul son sus ojos que brillan especialmente cuando habla del privilegio de ser dueña de una microempresa que en poco tiempo se ganó el respeto de la gente, es azul como la capacidad que tiene el azul de gustarle a todo el mundo… y también es rosa, porque es dulce, alegre, vital, femenina, juvenil y transmite esa ilusión que hace falta para ser emprendedora.

Es fiel a lo que es y está contenta de serlo. Se nota que es honesta en que le preocupa no defraudar a sus clientes pero sobre todo, no defraudarse a sí misma. “Mis hijos Sebastián (4 años) y Guillermo (8 meses) son mi motivación y me inspiran a seguir creando y dando lo mejor de mí. La mujer paraguaya puede, si se lo propone y cree en sí misma”, puntualizó.