Columna: Carolina Galeano de Bestard.

Directora Regional de Great Place to Work® para Bolivia, Paraguay y Uruguay.

Cada vez con más esfuerzo las empresas se enfocan en comprender y adaptar sus prácticas a la Generación Millennial, ya que en poco tiempo, en el 2020 según la Consultora Deloitte, representarán el 75 % de la fuerza laboral del planeta. Conscientes de esta realidad, y en la búsqueda de atraer, desarrollar y retener a estos trabajadores de características especiales, Great Place to Work® realizó el primer “Ranking de los Mejores Lugares para Trabajar para Millennials 2017”.

Una de las conclusiones que se desprende de este Ranking es que los millennials presentan niveles más altos de aceptación general con el ambiente de trabajo, con la confianza, y el compromiso, encontrándose la mayor brecha en la valoración que hacen de sus líderes.

Si entramos en detalle en los ítems que hacen al liderazgo, encontramos que lo que más valoran los millennials por parte de sus líderes es que traten a todos por igual, sin favoritismo en la toma de decisiones, que los mantengan informados acerca de temas importantes relacionados a su trabajo y a la empresa en general, que muestren tolerancia ante los errores y los involucren de manera activa en la toma de decisiones, así como que los reconozcan y sean competentes en la asignación de labores y coordinación de personas.

Los ítems de este estudio muestran además que las empresas que han logrado destacarse en el ranking son aquellas que han hecho mayor esfuerzo en el apoyo profesional a través de capacitación y entrenamiento, en el pago justo y en fomentar un equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

Si actualmente no estamos empezando a cambiar ya ciertos paradigmas en nuestras organizaciones, debemos apurarnos, porque el viejo sistema transaccional, no tendrá cabida para esta demanda de jóvenes que buscan mucho más acercamiento de sus líderes, más sentido y propósito de su trabajo, para poder contribuir de manera más significativa.

Los cambios que tenemos que generar están más cerca de romper viejas creencias en la mente de los líderes, que deben dejar de lamentarse y de intentar que esta generación entienda una forma de trabajar que ya fue, para ponerse más en sintonía con lo que sí requieren para ser efectivos.

Para empezar a ver los beneficios de la contribución de los millennials, como la capacidad de innovar, la rapidez en el manejo digital, la facilidad para los contactos y relaciones, la comunicación abierta y transparente, tenemos que flexibilizar nuestras estructuras mentales y estar muy abiertos a aprender nuevas maneras de gerenciar, y de relacionarnos con estos colaboradores, permitiendo que también ellos sean nuestros maestros en lo que a nosotros nos resulta complejo.

Si queremos convertir nuestra organización en un mejor lugar para trabajar para millennials, tenemos que empezar a incorporar en la misma los conceptos de felicidad, salario emocional, digitalización, participación, y feedback, a cargo de líderes cercanos a sus equipos, mostrándoles el sentido de su trabajo y su contribución al logro de los resultados.