Este año asistimos a un hecho significativo en cuanto a la cotización del dólar se refiere. A comienzos de 2025 el dólar empezó a cotizarse al alza por diversos motivos, aunque la razón del mismo tiene su origen incluso en el año anterior.
El menor ingreso de dólares por la caída del precio de la soja, uno de los principales productos de exportación que tenemos y aunque fue buena en términos de volumen, sin embargo, no sucedió lo mismo con los precios internacionales: se redujeron por la sobreoferta mundial. Esto hizo que ingresaran menos dólares al país.
Se suma a ello la influencia de factores exógenos de orden mundial. Entre ellas estaban las medidas arancelarias del presidente norteamericano, Donald Trump, junto con la volatilidad generada en los países con la prolongada y al parecer inacabable guerra entre Ucrania y Rusia, hizo que los mercados se caracterizaran por la incertidumbre.
También se suma a esta situación las tasas de referencia monetaria de la Reserva Federal de los Estados Unidos (EE. UU.) que no bajaban como el mismo presidente norteamericano requería (hace 7 días bajó). Estos escenarios tuvieron impacto en nuestro país. En los países emergentes como el nuestro, el dólar se fue apreciando con relación a las monedas locales.
Fue entonces que nuestro Banco Central realizó fuertes intervenciones para contener al dólar; pero, mientras tanto, la moneda norteamericana subía y llegó a tocar el techo de los ocho mil guaraníes.
Ese pico histórico de alza del dólar en nuestro país se encuentra relacionado a la volatilidad de los mercados que no sabían ni tenían las perspectivas ciertas de lo que ocurrirían con las medidas que se venían haciendo desde los Estados Unidos, motivo por el cual los agentes económicos preferían comprar dólares ante cualquier eventualidad.
Esto provocó que una moneda fuerte –como sin duda los es el dólar– empezara a escasear en el mercado y el resultado fue una cuestión explicable desde la sencilla y a veces mal comprendida oferta y demanda: si un bien es apreciado por muchos se compra y luego se genera un faltante; por tanto, ese bien tiende a subir de precio. Es lo que pasó con el aumento del dólar. Dicho de otro modo, la sobreexpectativa de un dólar cada más alto que se creía podría llegar incluso a 9 mil guaraníes en el tipo de cambio, hizo que más gente se precipitara a comprar la moneda norteamericana, por lo que el tipo de cambio no descendía, aun con las intervenciones de nuestra banca central.
Sin embargo, y he aquí la parte a tomar en cuenta porque guarda relación con lo que pasa en nuestro país. El dólar luego de su fuerte tendencia alcista en el presente año, empieza a ir a la baja desde finales del mes de junio. De los 8 mil guaraníes a 7.100 en esta semana. Estamos ante una abrupta caída donde el guaraní se aprecia y el dólar se deprecia en su cotización. La respuesta a este hecho no está precisamente en el intervencionismo estatal de la banca central que sin duda realiza un buen trabajo, sino más bien tiene a una de sus causas el desempeño de nuestra economía que en el primer semestre ofreció una relevante información: la economía paraguaya estaba mostrando un crecimiento del 4,2 por ciento del producto interno bruto (PIB) y podría además cerrar a fin de año en 5 por ciento, entre los primeros tres países con mayor crecimiento en la región.
Esto significa, y tomando en cuenta el análisis desde la expectativa racional en los mercados, que en este momento estamos en un proceso de fuerte aumento de la demanda por guaraníes debido a que el mercado considera que se dará nuevamente un importante crecimiento económico en nuestro país.
Y es más que una expectativa. Se demanda por contar con más guaraníes porque existen áreas de nuestra economía con crecimiento en el sector primario, secundario y terciario.
Este aumento en la actividad económica en la agricultura y la ganadería, la construcción, inmobiliario y los servicios, a los que hay que agregar el turismo, no solo generan una mayor demanda por guaraníes, sino también una mayor recaudación de impuestos e incremento en la inversión en maquinarias y equipos en general: es la diversificación de la economía. Como se podrá concluir, el aumento de la producción, el comercio y los servicios en los sectores involucrados con proyectos empresariales serios con otorgamientos de créditos accesibles, hacen del guaraní una moneda no solo estable por las buenas políticas macroeconómicas que tenemos, sino también un medio seguro de inversión de nacionales como de extranjeros.

