La Iglesia Católica instó ayer a las futuras autoridades, durante la conmemoración de los 207 años de Independencia del Paraguay, a combatir y erradicar la corrupción y la impunidad mediante una reforma judicial.

El pedido fue manifestado por monseñor Edmundo Valenzuela, mediante la celebración del tedeum en la Catedral Metropolitana de Asunción. En la ocasión asistieron varias autoridades políticas así como ministros del Estado, quienes junto con el presidente Horacio Cartes, la vicepresidenta Alicia Pucheta y los electos miembros del Poder Ejecutivo para el período 2018-2023, Mario Abdo Benítez y Hugo Velázquez, se mostraron atentos al mensaje religioso.

Entre los principales desafíos del próximo gobierno, la Iglesia manifestó que deberá centrarse en la lucha contra la corrupción e impunidad. "Un primer gran desafío patriótico que tenemos como comunidad nacional es demostrar una firme voluntad para consensuar estrategias y mecanismos viables que ayuden a vencer el estado de corrupción e impunidad que permea nuestras instituciones y priva a nuestro pueblo

de los recursos imprescindibles para lograr condiciones de vida digna y plena para amplios sectores de nuestra sociedad que viven en la indigencia y en la pobreza y pobreza extrema", sostuvo Valenzuela.

Añadió también que para erradicar ambos flagelos en las instituciones del Estado es necesario impulsar una reforma judicial con el fin de tener una justicia "proba e

independiente". "Para vencer la corrupción y la impunidad debemos impulsar con voluntad firme la reforma del sistema judicial y penitenciario, la depuración y el saneamiento estructural de las instituciones públicas y contar con jueces y fiscales probos en todas las instancias judiciales. Una justicia proba e independiente será la mejor garantía para consolidar la democracia", indicó.

El religioso añadió también que otros desafíos deben ser trabajar por la soberanía territorial, energética y alimentaria, superando varios factores que agreden nuestra identidad como nación, con mayor y mejor presencia de las instituciones del Estado, acompañando a las poblaciones que están en las fronteras geográficas y existenciales, con recursos materiales, culturales y espirituales.