MICHAEL J. DE LA MERCED Y ANDREW ROSS SORKIN

En el transcurso de nueve años, WeWork ha pasado de ser un espacio de trabajo en Manhattan a un imperio mundial de oficinas compartidas con diseños a la moda, servicios para negocios y más.

En la actualidad, WeWork guarda la esperanza de que los inversionistas públicos crean en que con el tiempo la empresa podrá generar ganancias a partir de esa visión.

WeWork anunció que a finales de diciembre había presentado en secreto su documentación para empezar a cotizar en la bolsa, con lo cual se convirtió en la empresa emergente popular que más recientemente ha considerado entrar en los mercados bursátiles.

Si la empresa completa sus planes, su oferta pública inicial sería una de las más esperadas en años recientes. En una inversión de este año, fue valuada en 47.000 millones de dólares.

La empresa ayudó a que la idea de compartir oficinas ganara un nuevo nivel de popularidad: la firma renta inmuebles de uso comercial, los rediseña como espacios de trabajo compartidos y vende membresías. El modelo de negocio obtuvo prestigio gracias a la decoración a la moda y, en muchos lugares, a la cerveza y el café disponibles.

Sin embargo, esas ambiciones han tenido un costo muy alto. El año pasado, el ingreso de la empresa se duplicó a 1.800 millones de dólares. No obstante, sus pérdidas fueron de más del doble, de 1.900 millones de dólares, y no hay señales de que esa situación se vaya a revertir pronto.

DOCUMENTO MODIFICADO

En su anuncio público, WeWork señaló que el 28 de diciembre había presentado el borrador de una declaración de registro ante la Comisión de Bolsa y Valores. Eso ocurrió después de que SoftBank, el conglomerado tecnológico japonés que es uno de los inversionistas más grandes en la empresa, optara por no adquirir participación mayoritaria en la empresa.

“Por lo regular nos hemos enfocado en llevar nuestro negocio al siguiente nivel en todos los aspectos”, escribió Adam Neumann, director ejecutivo de WeWork, en un memorando enviado a los empleados el lunes.

En su memorando, el cual revisó The New York Times, Neumann mencionó que la semana pasada se había presentado un documento modificado ante los reguladores.

En los últimos meses, muchos de los más grandes “decacornios”, como se les conoce a las empresas privadas con valuaciones de al menos 10.000 millones de dólares, han presentado su documentación para empezar a cotizar en la bolsa. Entre ellos se encuentran, Lyft, la empresa de viajes compartidos, y Pinterest, el tablero digital. Se espera que la más grande de estas empresas, Uber, empiece a cotizar en la Bolsa de Valores de Nueva York en las próximas semanas.

Sin embargo, dentro de la cohorte de candidatos a una OPI, WeWork se destaca por su combinación de ambiciones de alto nivel y perspectivas financieras inestables.

ELEVAR LA CONCIENCIA

Desde el 31 de diciembre se volvió uno de los arrendadores corporativos más grandes del mundo, con cerca de 401.000 membresías repartidas en 425 locales. Hace casi dos años compró Lord & Taylor, la cadena de tiendas departamentales y una insignia de Manhattan durante años, para convertirla en sus oficinas generales a nivel mundial.

No obstante, ha buscado añadir cada vez más servicios, algunos de los cuales parecen estar poco relacionados con la vida corporativa. En términos técnicos, su empresa matriz es The We Company, cuya misión es “elevar la consciencia del mundo”.

En el 2017, The We Company compró Meetup, el servicio que reúne a aficionados que tienen intereses en común como aprender alemán o a tejer. Abrió una escuela privada en Manhattan. Además, invirtió en una empresa de piscinas de olas.

Esa visión consiguió que la empresa recibiera miles de millones de dólares en financiamiento de inversionistas adinerados. El principal de ellos es SoftBank, el cual ha apostado fuertemente en las empresas que cree que cambiarán el mundo. Incluso después de haber decidido no comprar la empresa, el conglomerado invirtió 2.000 millones de dólares en el negocio, con lo cual su inversión total en WeWork llegó a los 10.500 millones de dólares.

PREOCUPACIÓN A LARGO PLAZO

Los ejecutivos de WeWork defienden su estrategia con el argumento de que están aprovechando una oportunidad.

“Queremos construir este negocio a largo plazo, no solo maximizar la rentabilidad a un año o dos”, comentó Michael Gross, vicepresidente de la empresa, en una entrevista que concedió el mes pasado.

Es el mismo argumento que han dado Uber, Lyft y otras de las empresas tecnológicas consentidas de esta generación.

Durante muchos años, los inversionistas en los mercados públicos se han mostrado escépticos ante las empresas que prefieren crear un imperio en vez de lograr un punto de equilibrio. Desde el cierre del mercado del lunes, las acciones de Lyft cayeron un 16% en comparación con su precio de OPI, mientras que las de Snap, la empresa de redes sociales, bajaron un 34% en comparación con su precio debut de hace dos años.

Además, aunque WeWork ha argüido que sus finanzas se encuentran en un lugar sólido, con 6.600 millones de dólares en efectivo y capital comprometido desde el año pasado, a los críticos les preocupa que pueda sufrir si empeora la economía. Una de las principales preocupaciones es que la empresa se quede atrapada en contratos de arrendamiento a largo plazo con una caída en las suscripciones.

PREPARAR PROPUESTAS

El mes pasado, Artie Minson, el presidente de WeWork, señaló que la firma podría ser rentable si decidiera quitar el pie del acelerador del crecimiento. Si los inversionistas, ya sea en los mercados privados o públicos, dejan de llenar de efectivo a la empresa, tal vez deba pisar los frenos más pronto.

WeWork también ha adoptado algunas métricas financieras poco comunes para que las pérdidas parezcan menos graves. Una de ellas, conocida como “community-adjusted Ebitda”, excluye una serie de costos como la mercadotecnia y la remuneración basada en las acciones. De acuerdo con esa métrica, el año pasado, la empresa ganó 467,1 millones de dólares, el doble de lo que obtuvo en el 2017.

A pesar de que la empresa presentó una declaración de registro ante la Comisión de Bolsa y Valores, todavía podría tomar la decisión de no cotizar.

Aun así, WeWork ha comenzado a pedir a bancos de inversión que preparen propuestas para fungir como colocadores de una OPI, según una persona con conocimiento directo sobre el tema que habló con la condición de permanecer en el anonimato. Un vocero de WeWork se rehusó a ofrecer comentarios.