Jack Ewing

Fráncfort — El 25 de abril, Deutsche Bank y Commerzbank, los dos bancos más grandes de Alemania, suspendieron las conversaciones sobre una fusión muy criticada, pues llegaron a la conclusión de que los riesgos de la combinación superaban los beneficios.

Ese mismo día, las acciones de Deutsche Bank subieron un cuatro por ciento en reacción al alivio mostrado por los inversionistas al saber que el acreditante más grande de Alemania no seguiría adelante con un acuerdo que, según los analistas, solo habría agravado sus problemas. Las acciones de Commerzbank cayeron un dos por ciento.

LA MISMA CONCLUSIÓN

No obstante, el colapso de las negociaciones significa que los bancos de Alemania deben encontrar otra solución a una larga lista de problemas urgentes, entre ellos la rentabilidad escasa, los costos excesivos de personal y el cambio a la banca en línea, que se han tardado más en iniciar que sus competidores.

Parece que los bancos llegaron a la misma conclusión que los muchos críticos de la posible fusión, quienes apuntaron al pobre historial de las fusiones de bancos alemanes en el pasado y a la probabilidad de que los reguladores les exigieran a los bancos conseguir más capital. Los inversionistas que han sido afectados por el desplome de las acciones de los dos bancos perfectamente podrían haberse opuesto a invertir más dinero para la fusión.

Fusionar los dos bancos “no habría creado suficientes beneficios para compensar los riesgos adicionales de ejecución, los costos de reestructuración y los requisitos de capital asociados con una integración a gran escala”, señalaron Deutsche Bank y Commerzbank en comunicados idénticos.

CREAR UN DEFENSOR NACIONAL

La decisión termina con un cortejo que comenzó de manera oficial en marzo, cuando los dos bancos afirmaron que iban a discutir la combinación para formar el tercer acreditante más grande de Europa, con activos por dos billones de dólares.

Las conversaciones se llevaron a cabo con el apoyo del gobierno alemán, maniobra que fue considerada un intento por crear un defensor nacional que pudiera competir con Wall Street y también ser más leal a los clientes alemanes en un periodo de crisis de lo que podría ser un banco con dueños extranjeros.

No obstante, el acuerdo potencial enfrentó la oposición de los accionistas y de los sindicatos que representan a los trabajadores de los bancos. También lo criticaron muchos expertos financieros y políticos de oposición que afirmaron que no tenía sentido fusionar dos acreditantes con problemas de rentabilidad y precios de acciones a la baja.