EMILY FLITTER

El 17 de abril, JP Mor­gan Chase reorganizó sus altos mandos, al ascender a dos mujeres a puestos que podrían acercar­las a algún día ocupar el cargo de directora ejecutiva. El banco más grande de EEUU anunció que Marianne Lake, su directora financiera desde hace mucho tiempo, se con­vertiría en directora ejecu­tiva de préstamos al consu­midor, una de las divisiones más importantes.

El remplazo de Lake como directora financiera será Jen­nifer Piepszak, quien dirige la división de tarjetas de cré­dito. Piepszak pasará a for­mar parte del órgano regu­lador interno del banco, el comité operativo, del cual Lake ya es miembro. Los cambios ya entraron en vigor. Estos cambios posicionarán a las dos mujeres como las principales candidatas para suceder algún día a Jamie Dimon, director ejecutivo.

El año pasado, Dimon anun­ció que planeaba permanecer al frente del banco durante otros cinco años. La pre­gunta de quién lo rempla­zará a largo plazo está dando forma a una de las competen­cias por el liderazgo de una empresa más analizadas de Wall Street. Una persona familiarizada con las opi­niones de Dimon señaló que el actual director ejecutivo considera que Lake y Pieps­zak son sus más probables sucesoras a largo plazo. Otros candidatos son Douglas B. Petno, quien dirige la división de banca comercial y Mary Callahan Erdoes, quien está a cargo del grupo de admi­nistración de activos. A final de cuentas, esa decisión no le corresponde a Dimon, sino al consejo de administración.

Estos cambios ejecutivos lle­garon una semana después de una audiencia en el Con­greso en la que a Dimon y a los directores ejecutivos de otros seis grandes bancos les pidieron que levantaran la mano si era probable que una mujer o una persona de color los sucediera. Ninguno de los siete hombres blancos levantó la mano.