• Por Felipe Goroso S.
  • Twitter: @FelipeGoroso

Mayo de 1811, un grupo de treintañeros adelantaba sus planes como consecuencia de una filtración (en política hay muy pocos secretos y los que hay terminan por saberse), la prueba de fuego que significó la batalla de Cerro Porteño, les dio el envión necesario para tamaña tarea: la Patria entraba en trabajo de parto y ellos estaban dispuestos a ayudarla para que llegue a buen término. Fue un proceso que, según cuentan los que saben, se llevó hasta los meses de junio y julio.

Hoy, 207 años después, debemos asumir de una vez por todas que ese proceso sigue y que probablemente nunca se detenga. Los próceres ayudaron a parir nuestra Patria, y ella se volvió la madre de todos nosotros y a las madres no se las abandona.

En este tiempo de vida independiente hemos pasado por una infinidad de situaciones y momentos, desde los más oscuros hasta llenos de luz y prosperidad. Usualmente olvidamos que somos nosotros mismos quienes fuimos construyendo esos momentos (para bien o para mal), al mismo tiempo y de manera paradójica, somos nosotros quienes también terminamos por echarle la culpa al país "este país es una mierda", "este país es un desastre", "odio este país, me quiero ir". Tengo malas noticias para esas personas: a la Patria la hacemos grande entre todos o la fundimos entre todos. Juntos, así de simple y sencillo.

Estamos a puertas de una nueva administración, la del presidente electo Marito Abdo, debemos ver como una nueva oportunidad para que nuestro país siga creciendo. Para construir sobre lo construido, mirar hacia adelante y ver lo que nos falta con optimismo y empeño, sin olvidar todo lo que hicimos y los avances que hemos dado en diferentes áreas; y, seguro, con puntos por mejorar. El panorama político se nos muestra con algunas turbulencias, esperemos que prime el diálogo, el consenso dentro del disenso que puedan tener las partes. La Patria espera vernos unidos, aún con las distintas visiones que podamos tener. Como buena madre que es, espera vernos juntos y pensando en el otro, tendiéndonos la mano entre hermanos.

La administración que concluye ha dado pasos en áreas que otras habían olvidado o no les habían dado importancia. Es así, cada administración le imprime su propio sello, crea su propia narrativa y sus propios mitos de gobierno. Entendido desde la comunicación gubernamental, valga la puntualización. Se espera que la que asumirá en agosto de este año le dé su propia impronta en aquellas áreas de las que quiera sean su bandera, sin olvidar fortalecer aquellas sobre las cuales hemos visto avances significativos.

La Patria espera que la sigamos haciendo grande, que la ayudemos a seguir creciendo. Pese a tener 207 años, aún tiene mucho para mostrar al mundo. Muchísimo, probablemente mucho más de lo que a los pesimistas les gustaría.

La Patria cuenta con nosotros para seguir creciendo, contemos nosotros con ella. Como buena madre que es siempre estará, en nosotros está dar lo mejor de cada uno y ponerla primero por sobre nuestras propias intenciones, o ustedes creen que los próceres eran un grupo absolutamente cohesionado, para nada. Tenían sus diferencias políticas, ideológicas y económicas y las mantuvieron hasta el último día. Eso sí, coincidían en el interés superior de dejarnos una Patria, recordemos esto siempre cada vez que aparezcan las diferencias (es seguro y sano que surjan).

Después de todo, de construir y dialogar dentro del disenso se trata la política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a.