• Por Eduardo “Pipó” Dios
  • Columnista

Generalmente la recomendación es "no le hagas caso… no le des pelota… qué te calienta" y si se pone muy pesado, viene el "bloqueale o eliminale de tus amigos o ignorale…".

Pero mi cupo de tolerancia este finde se lo llevó el vende humo de Zubeldía… no hay caso, encima me piqué un 200 con un amigo olimpero, muy insistente él. Así que acá va.

¿Por qué cuernos (estoy siendo educado porque este es un diario serio para la familia occidental y cristiana) algunos siguen pensando y opinando que si no estás de acuerdo con sus ideas, dogmas, líneas de pensamiento y, sobre todo, odios y fobias personales, vos pasás a ser todo lo peor? ¿Por qué cuando ellos están en línea con sus jefes, propietarios de los medios donde trabajan o sus líderes políticos no son "empleaditos de fulano", "vendidos al oro de…" y otros epítetos similares?

Entiendo que lo haga algún desquiciado, que con relativo éxito, va circulando de medio en medio destilando su odio y locura, pero la mayoría no son tilingos ni tilingas. Han defendido siempre la famosa “libertad de expresión”, de hecho la usan como escudo cuando tiran alguna barbaridad, sin más prueba que un chisme o un trascendido, cuando no es mera especulación o un invento descarado. Y ahí, ante el reclamo, saltan con “respeten la libertad de expresión, no a la censura, ere eréa”.

Pero cuando la cosa viene al revés o simplemente, y sin siquiera mencionarlos, osás discutir sus argumentos o la veracidad de sus afirmaciones… se cae todo. Ahí la libertad de expresión no existe, o sea, "o opinás como yo o callate".

Claro que a esta altura del campeonato nos conocemos todos; todos sabemos de dónde venimos, por dónde anduvimos, por dónde andaremos y dónde nos aprieta el zapato, si nuestro techo es de vidrio o de hormigón tipo búnker de Saddam Hussein (personalmente no conozco casos con este tipo de material pero… ponele que habrá).

Ya creo que es tarde para pretender que tengan un poco de sentido común o simple vergüenza de admitir que, si no pensás como ellos, es porque no pensás como ellos y nada más. Que si cobrás un sueldo en el medio de fulano, y decís algo que le favorece a fulano o a sus intereses, no estás más que haciendo lo que hacen ellos cuando atacan a fulano porque le conviene a los intereses de mengano, el dueño del medio donde ellos trabajan.

Pero… perooo… de ahí a que nos reclamen con el famoso “no entiendo cómo vos siendo inteligente… podés pensar así…” o “cómo alguien talentoso como vos puede decir tal cosa o estar en tal medio” ya se les va la mano muchachos… dejémonos de joder, como decía Perón, “no nos vamos a tirar la suerte entre gitanos”.