En 1960, Tom Keane votó por John F. Kennedy en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, "porque era irlandés y católico". Desde entonces, el único candidato que lo ha entusiasmado es Donald Trump, por quien votó en el 2016. Keane se divierte con la malicia de Trump. ¿Qué hay de su notoria afirmación de que algunos inmigrantes mexicanos son violadores? Él "dice las cosas sin pensarlas mucho", responde Keane.

Tal entusiasmo es común entre los partidarios del presidente estadounidense. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de ellos, Keane vive en México.

Su hogar está en Ajijic, una población cerca del lago de Chapala, el más grande del país. Es voluntario en la Sociedad Lago Chapala, que ayuda a los expatriados a encontrar amigos y pasatiempos. Regresará a California solo "en una caja, con los pies por delante", dice.

Keane es uno de los aproximadamente 10.000 estadounidenses jubilados que viven cerca del lago de Chapala, quizás el grupo no urbano más grande de expatriados estadounidenses, excepto por las bases militares. El número se duplica en invierno. A 5.000 pies sobre el nivel del mar, Ajijic tiene el sol de Florida, pero no su humedad. Keane está feliz de estar lejos de las hordas de jóvenes en patineta de California.

"Eso es lo que me gusta de las calles adoquinadas de aquí", dice.

El pueblo ofrece comodidades al estilo estadounidense. Los clérigos predican en inglés. Un supermercado en la calle principal vende sopa "minestrone" orgánica y muesli sin gluten. Los precios son más bajos que en Estados Unidos.

El lago de Chapala ha atraído a extranjeros cultivados. En sus orillas, D.H. Lawrence escribió un borrador de su novela "La serpiente emplumada", hace casi un siglo (1926). Los intelectuales estadounidenses se refugiaron allí del macartismo, durante la década de 1950.

Hoy en día, sin embargo, los blogs que promueven a México como un lugar barato para retirarse están "atrayendo a un tipo distinto de gente", comenta David Truly, un sociólogo que vive en el área.

Los recién llegados no son tan cultos ni tan confiablemente liberales como los primeros colonos, lo que causa tensión. Una tienda Walmart que abrió en Ajijic hace una década todavía molesta a los residentes que han vivido ahí desde hace mucho tiempo, porque piensan que le quita encanto al pueblo. Algunos recién llegados han traído consigo la polarización política de Estados Unidos. Truly detecta "una verdadera animosidad" entre los oponentes de Trump y sus seguidores.

Nadie sabe cuántos estadounidenses jubilados viven en México. En el 2016, casi 29.000 de ellos recibieron cheques de la Seguridad Social de Estados Unidos, un aumento del 24% desde el 2005. Probablemente el número sea mayor: muchos de los estadounidenses son inmigrantes ilegales, ya que se han quedado más tiempo de lo que indicaban sus visas, pero las autoridades generalmente se hacen de la vista gorda.

Con 10.000 estadounidenses que llegan a la edad de 65 años cada día, es probable que la afluencia continúe. La membresía de la Sociedad Lago Chapala aumentó el año pasado. Ajijic no es el único destino. En la cercana ciudad de Chapala, personas mayores que buscan el sol pasean por un renovado parque frente al lago. Puerto Vallarta está lleno de extranjeros de la tercera edad. El año pasado, International Living, un sitio estadounidense de internet, calificó a México como el mejor lugar del mundo para jubilarse en el extranjero.

Aunque algunos mexicanos se quejan de que los jubilados aumentan los precios de las viviendas, muchos otros agradecen las oportunidades comerciales que traen consigo. Francisco García, un agricultor de Veracruz, conduce 12 horas a Ajijic una decena de veces al año para vender café en la parte trasera de su camión.

Ocasionalmente se crea confusión entre las dos culturas. El ofrecimiento que hizo una organización benéfica local manejada por voluntarios estadounidenses de castrar perros callejeros en Ajijic fue boicoteado por una iglesia, que considera que cualquier anticoncepción es pecado.

Un impedimento para la migración masiva es la atención médica. Ajijic está abarrotado de anuncios de dentistas y cirujanos plásticos. Una revisión con un doctor que hable inglés cuesta 13 dólares. Sin embargo, Medicare, el programa médico financiado con fondos públicos de Estados Unidos para personas mayores de 65 años, no otorga sus beneficios al sur de la frontera.

A pesar de la irritable relación con Trump, México quiere atraer a más jubilados estadounidenses y sus dólares. Aunque la constitución extrañamente prohíbe a los extranjeros comprar propiedades frente a la playa, el gobierno ha dejado abierta una laguna legal que les permite hacerlo. También ha optimizado la emisión de visas de residencia. El alcalde de Chapala, Javier Degollado, ha encargado un plan de 28 páginas para crear canchas de tenis, campos de golf y museos.

La mayoría de los mexicanos detestan a Trump. Los visitantes estadounidenses, de toda índole, son otra cosa.