"El entorno geopolítico ha cambiado considerablemente desde… hace un año". Esa fue la explicación que dio esta semana Alex Holmes, director ejecutivo de Moneygram International, una empresa de trasferencia de dinero con sede en Dallas, a fin de que Ant Financial abandonara su acuerdo de 1.200 millones de dólares para comprar esta empresa.

En el 2017 Ant, la filial de pagos por internet de Alibaba Group, un gigante del comercio electrónico chino, había presentado mejores ofertas que Euronet, una rival estadounidense, y asegurado la aprobación del consejo de administración de Moneygram para la adquisición. En tiempos normales, Ant habría asegurado el precio.

Sin embargo, va en contra de una creciente oleada de sentimiento antichino en Washington. El presidente Donald Trump ha argumentado con frecuencia que China no juega limpio en el comercio mundial.

Ese sentimiento de que China y sus empresas no son de fiar también llegó hasta el Capitolio. El Comité sobre Inversión Extranjera de Estados Unidos (el CFIUS, por su sigla en inglés), un organismo gubernamental que rinde informes al Departamento del Tesoro, bloqueó la oferta de Ant. Este comité revisa dichos acuerdos en busca de implicaciones de seguridad nacional. Dos congresistas alegaron que aprobar la compra de Moneygram por parte de Ant podría dar lugar a que "actores maliciosos" se hicieran de datos financieros pertenecientes a solados estadounidenses y sus familias.

Alibaba parecía la menos probable de las empresas chinas para toparse con un revés en Estados Unidos. Alipay, la oferta de pago por internet de Ant, ya ha celebrado asociaciones con Verifone y First Data, dos empresas estadounidenses de pagos, que aceptan unas 175.000 ubicaciones del país. En enero del 2017, Jack Ma, el carismático directivo de Alibaba, se reunió con el presiente electo Trump y prometió crear un millón de empleos en Estados Unidos a través del comercio electrónico transfronterizo. Las noticias del acuerdo de Moneygram se dieron a conocer poco después.

La decisión de esta semana no es nada más un golpe para Alibaba. Es otro signo de un entorno degradado para las empresas chinas en EEUU. El acuerdo de Ant es la transacción más importante que bloqueó el CFIUS recientemente, pero no es el único. En septiembre Trump cerró filas con CFIUS para evitar que Canyon Bridge Capital Partners de China, una empresa de inversiones respaldada por el gobierno, adquiriera America's Lattice Semiconductor, una empresa tecnológica. En noviembre, China Oceanwide Holdings declaró que retrasaría la fecha límite hasta abril para cerrar su adquisición de Genworth Financial, una aseguradora estadounidense, por 2.700 millones de dólares, debido a problemas con la CFIUS.

La distensión es poco probable. Los esfuerzos bipartidistas están en curso en el congreso para otorgar a CFIUS poderes todavía más amplios para bloquear la inversión extranjera en las empresas estadounidenses, en especial de los inversionistas chinos.

Mientras tanto, Euronet, proveniente de Kansas, ha visto que las advertencias sobre los peligros de entregar datos estadounidenses a las empresas chinas han rendido frutos. Tal vez ahora vuelva a hacer una oferta por Moneygram.