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Miles de autos de segunda mano, que van desde cacharros abollados hasta Bentleys, relucen bajo los reflectores en Major World, una concesionaria de autos en Queens, Nueva York.

"El negocio va bien", dijo un vendedor atildadamente vestido, yendo apresuradamente entre los potenciales clientes.

Casi todos los que quieren comprar un auto en Major World pueden conseguir la aprobación de un préstamo, explicó, sin importar su historial crediticio o la falta del mismo: cuando los bancos rechazan a los compradores, la concesionaria les ofrece su propio financiamiento interno.

En Estados Unidos y Gran Bretaña, las ventas de autos nuevos alcanzaron niveles récord el año pasado –2,7 millones de autos en Gran Bretaña y 17,5 millones en Estados Unidos–, como lo hicieron las ventas de autos de segunda mano en Gran Bretaña. También los préstamos para autos: 42.800 millones de dólares en Gran Bretaña y 565.000 millones de dólares en Estados Unidos. Incluso la gente con malos historiales crediticios, conocidos como deudores "de riesgo", han podido encontrar financiamiento. Por tanto, algunos están preguntándose si este auge del crédito más reciente pudiera haber sembrado las semillas de una nueva crisis.

En Estados Unidos, las preocupaciones se han centrado en la creciente morosidad en los valores respaldados por activos de riesgo (ABS, por su sigla en inglés) basados en préstamos automotrices. Empaquetar los pagos de préstamos automotrices en ABS para venderlos a inversionistas representa una importante fuente de financiamiento, particularmente para los prestamistas no bancarios. Las pérdidas netas acumulativas sobre los ABS de préstamos automotrices de riesgo emitidos en el 2015 están en niveles no vistos desde el 2008; más del 6 por ciento después de solo 15 meses.

Algunos escuchan ecos de la crisis financiera. Sin embargo, cualquier comparación con los valores respaldados por hipotecas de riesgo que hicieron caer al sistema financiero del mundo hace una década es una exageración.

Cierto, en 21,1 por ciento, el crédito de riesgo conforma una porción incluso mayor de los préstamos automotrices que de las hipotecas en el 2006; 13,6 por ciento, comparado con solo 3,6 por ciento en el 2016. Sin embargo, el mercado de los préstamos automotrices es diminuto en comparación con los 2,8 billones de dólares en hipotecas emitidas en Estados Unidos en el 2006. Además, mientras que tres cuartas partes de las hipotecas de riesgo fueron titularizadas, extendiendo ampliamente los riesgos, solo una quinta parte de los préstamos automotrices de riesgo es convertida en ABS. Hasta ahora, los ABS de préstamos automotrices de riesgo han evitado las degradaciones.

En Gran Bretaña, la comparación con el 2006 es incluso más difícil de sostener. Los datos son más confusos que en Estados Unidos, porque las calificaciones crediticias estandarizadas no se usan para los préstamos automotrices, pero la Asociación de Financiamiento y Arrendamiento (FLA, por su sigla en inglés), un organismo de la industria, estima que los préstamos de riesgo conforman solo alrededor de 3 por ciento de la deuda automotriz británica pendiente. Rondeep Barua de Bank of America Merrill Lynch dijo que el mercado británico no muestra signos inmediatos de estrés; la morosidad no ha aumentado, por ejemplo.

Algunos han expresado preocupación por la potencial venta engañosa de planes de contrato personal (PCP), una forma híbrida de crédito, algo entre un préstamo y un arrendamiento, que conforman cuatro quintas partes de todos los préstamos automotrices británicos. Como señaló Adrian Dally del FLA, sin embargo, los PCP han representado una mayoría de los nuevos préstamos automotrices en Gran Bretaña durante una década sin llevar a problemas graves.

Incluso sin una crisis, sin embargo, el auge en los créditos automotrices está destinado a crear algunas preocupaciones. Los deudores de PCP en Gran Bretaña tienen una opción tipo arrendamiento que les permite regresar sus autos después de tres años, así que un exceso de autos de segunda mano pudiera deprimir los precios. En Estados Unidos, los precios de los autos de segunda mano ya han alcanzado su nivel más bajo en seis años, contribuyendo a las bajas tasas de recuperación sobre los préstamos de riesgo.

Los prestamistas estadounidenses también han tenido que moderar el trato que dan a los incumplidos después de supuestas violaciones de las prácticas de cobro de deudas. Para suavizar las reposesiones, Major World insiste en que los receptores de sus préstamos internos tengan un rastreador GPS siempre en sus autos, para que puedan ser localizados fácilmente.

Ciertos prestamistas con fuertes exposiciones a los deudores de riesgo están mostrando algunos signos de estrés. Por ejemplo, Santander Consumer USA, la subsidiaria estadounidense de préstamos automotrices de un banco español, ha reducido significativamente la concesión de nuevos préstamos y ha reforzado sus reservas.

En Gran Bretaña, el aumento en el financiamiento de las concesionarias de autos ha provocado que la Autoridad de Gestión Financiera, un regulador, plantee preocupaciones sobre la concesión irresponsable de créditos. Cualquier problema con los créditos automotrices sería causa de inquietud si indicaran problemas más amplios en el crédito de consumo. El Banco de Inglaterra ha expresado preocupación por el ritmo vertiginoso de la expansión en el endeudamiento de consumo británico, el cual estaba creciendo a un ritmo anual de 10,9 por ciento en noviembre pasado, el ritmo más rápido desde el 2005, alimentado por el financiamiento automotriz, las tarjetas de crédito y los préstamos personales.

En Estados Unidos, los analistas en UBS, un banco, han visto que empiezan a subir las tasas de morosidad sobre préstamos no asegurados de riesgo y los saldos de la tarjetas de crédito, aunque desde una base baja, y el mal desempeño empieza a propagarse de los préstamos automotrices de riesgo a deudores más dignos de crédito. Los préstamos automotrices de riesgo quizá no hagan caer al sistema por sí solos, pero los reguladores están demasiado conscientes de los peligros si demasiados hogares descubren que se han endeudado demasiado.