Creatividad, eso que parece propio de los artistas y de nadie más. Pero lo cierto es que, sea cual sea el área en la que te desempeñes, esta cualidad es siempre bienvenida. Todos nacemos con una capacidad creativa. Aquí, algunos consejos para estimularla.

1. Propiciar nuevas experiencias

Parte de nuestro cerebro busca el confort y la seguridad, por eso tiende hacer cosas que ya conoce, lo que a la larga te estanca y te genera estrés cada vez que debés enfrentar algo nuevo. Por eso, mantener acostumbrado a tu cerebro a aceptar nuevos desafíos puede hacerlo sentir cómodo ante lo nuevo.

No te hablo de saltar de un paracaídas o escalar el Everest. Con sólo hacer pequeñas acciones cada día ya suma. Por ejemplo: Si te invitan a una reunión de amigos, no hables toda la noche sólo con aquellos que ya conocés, aprovechá para charlar con gente nueva. Elegí comida que nunca probaste, leé libros o mirá películas que no elegirías, escuchá y bailá música que no conocías, vestí colores que creés que no van con vos. Abrí tu mente, probá y luego decidí.

2. Tomar notas de todo

Las ideas no piden permiso para entrar, pero así como llegan se van. Si no las anotaste, por más que creas tenerlas en mente, nunca quedan tan claras como cuando tomás notas.

Además, lo mágico de tomar notas es que cuando empezás, tu mente no para y se van generando más y más ideas (muchas de ellas tontísimas, pero bueno, es parte del show). Llevá con vos un cuadernito y lápiz a todos lados. Puede ser también el bloc de notas de tu celular, pero lo analógico tiene su encanto.

3. Volvé al escritorio analógico

Y hablando de encantos. Aunque trabajes todo el día frente a una computadora, con tu teléfono al lado, puede ser bueno tener además un rincón analógico. Sé que podés hacer un mapa conceptual de la gran siete en la compu y ahí ir armando tus ideas. Pero acostumbrate también a trabajar con un pizarrón, marcadores, hojas blancas, lápices de colores, legos, recortes de revistas y más.

4. Actividades repetitivas

Así como con el consejo anterior incitás a tu mente sacar nuevas ideas, a veces es bueno dejarla en paz. ¿No lográs meditar? Probá con hacer alguna actividad repetitiva y sin pienso. Bordar, tejer, pintar o lavar cubiertos son actividades que le dan un respiro a tu cerebro.

5. Tareas no relacionadas con lo que hacés

A eso de vivir nuevas experiencias cada día, podés sumarle algo mayor y hacer actividades completamente sin relación a tu área. ¿Trabajás con números todo el día? Probá con tomar un curso de dibujo. ¿Trabajás en algo artístico? Probá con retar a tu parte lógica a través de crucigramas o acertijos.

6. Buscá que critiquen tu trabajo

Sacá tu ego de su zona de confort y buscá constantemente que critiquen tu trabajo. Acostumbrate a recibir juicios por lo que hacés, pero no dejes que esto te confunda o desanime. Lo importante es tomar lo valioso y desechar lo inútil. Aquí, sólo vos tenés la última palabra. Así vas a poder lograr pulir tus ideas, fortalecer tus convicciones y crear algo realmente genuino.

7. Mantener la curiosidad

Preguntá, preguntá, preguntá. Googleá, googleá, googleá. Décadas atrás ni siquiera nos animábamos a soñar con un aparato que tenga tantas respuestas. No dejes pasar ningún cuestionamiento loco que te venga a la mente. Ninguno de ellos es inútil.