El horario es de 8 a 18, con una hora de almuerzo y los permisos sólo serán otorgados si son necesarios. ¿Es este el modelo de trabajo ideal para los jóvenes de entre 20 y 30 años?

Por: Micaela Cattáneo

Hace algunos días, dos compañeros de trabajo -quienes casi me doblan la edad- me hicieron un comentario sobre cuatro colegas que integran uno de los equipos de la redacción. “¡Mirá cómo trabajan los de esa área!”, soltaron en un tono irónico, cuando vieron que los del departamento en cuestión se distraían, por un momento, jugando con una canasta de baloncesto pequeña; mientras anotaban los puntos que hacían en una pizarra acrílica.
Y a decir verdad, no lo tomé muy bien. No por el tono, sino por el mensaje en sí; el significado que tomaba ese “simple” comentario para mí. No respondí nada en ese momento, sólo escuché y analicé lo que trataban de decirme. Pensándolo bien, no tenía por qué extrañarme tanto esa frase, porque al fin y al cabo, en el mundo laboral de hoy hay una realidad contundente: conviven tres generaciones que tienen visiones totalmente distintas sobre la dinámica del trabajo y el éxito personal y profesional.
Mientras que los baby boomers -los nacidos entre 1945 y 1965- y los de la Generación X -nacidos entre 1965 y 1980- buscan permanecer en un trabajo que les de estabilidad durante el resto de sus vidas, los millennials o integrantes de la Generación Y -nacidos entre 1980 y 1995- ven a sus puestos como algo transitorio, no tienen miedo a renunciar y a emprender proyectos propios. Sin embargo, no es el único detalle que los hace diferentes; ya que cuando se trata del futuro profesional, siempre van por más.
Según un estudio realizado por la empresa de recursos humanos ManpowerGruop para Latinoamérica, la generación milenial representará, en el 2020, el 35% de la fuerza laboral. Asimismo, la Generación Z -nacidos entre 1995 y 2010- no se quedará atrás y entrará a competir por el primer puesto con un 24% de trabajadores. Mientras que, los boomers permanecerán sólo con el 6%.
Lo que las cifras tratan de adelantar es que dentro de tres años, aproximadamente, los trabajadores más jóvenes tomarán las decisiones más importantes de las empresas. ¿Y qué implica esto? Claramente, una mayor apertura para la creación de nuevos esquemas de trabajo, donde las “tradicionales” reglas de la oficina, necesariamente, deberán acomodarse y dar un giro de 360 grados.
El cambio ya empezó
Con los millennials están cambiando algunas prácticas, como la flexibilidad en el horario, el rechazo a las reuniones presenciales o la forma en la que ven a los jefes. Esta generación aporta mucha creatividad y está buscando nuevas estructuras de poder, porque quieren incidir y no sólo trabajar”, define Patricia Dos Santos, directora general de Jobs.
Y es cierto. Pese a las distintas dinámicas de trabajo de cada generación, las establecidas por los millennials ganan terreno, poco a poco. No obstante, aún luchan contra patrones o conductas de generaciones que los preceden y, que escapan de sus manos. “Viven en un mundo de cambios veloces y le aplican esas expectativas a todo”, agrega.
En una rápida encuesta que hice a jóvenes paraguayos de entre 20 y 30 años, donde les consulté sobre qué cosas cambiarían para sentirse mejor en sus puestos de trabajo, las respuestas -en su mayoría- coincidieron: “Que sean menos estrictos en el horario; ya que cumpliré de todas formas con mis responsabilidades”, “Que se cree un área de descanso con árboles, porque la cocina no es un buen lugar para eso”, “Que respeten el horario del almuerzo”, “Que sean flexibles para permisos especiales, y no los den de mala gana” y “Que sean más abiertos, que no se encasillen sólo en sus ideas”.
Entonces, ¿es por situaciones como estas que no permanecen en un mismo lugar por mucho tiempo? En parte sí. “Los millennials hacen su propia carrera de vida, usan cada puesto de trabajo como un escalón para ese camino y se van cuando entienden que ya no tienen nada que aprender o el trabajo ya nos les suma a esa carrera”, explica Dos Santos.
Y continúa: “Se van de los jefes que tienen malos modos; ya sea porque no consideran sus opiniones o transgreden sus valores. Es más, no les gusta tener jefes, se sienten capaces de todo, tienen arrastre entre sus pares y no les importa tanto la seguridad; ya que siguen viviendo con sus padres por muchos años. Son bastante “gasoleros”, porque pueden vivir con poco, mientras persiguen sus sueños”.
Los millennials son emprendedores, porque “no quieren quedarse en un mismo lugar toda su vida”. No son tan ambiciosos con el dinero, es decir, no aspiran a trabajar para conseguir “el auto, la casa propia, y luego, la jubilación”. “El dinero es solo un medio para lograr lo que ellos en realidad quieren, que tiene que ver con el life style”, comenta la líder en recursos humanos.
Sí, por ahora les importa más disfrutar del trabajo que hacen antes que ganar ‘millones’. De todas formas, habría que verles en unos años con las responsabilidades de una familia a cuestas, o de una empresa exitosa que crece a partir de una buena idea y que si no se administra, no sobrevive”, añade.
A diferencia de los baby boomers, no necesitan de la aprobación de sus superiores, sino la de ellos mismos, y luego, las de sus pares. “No son egoístas con sus conocimientos y su ánimo, lo entregarán todo si están a gusto y cuando lo hacen, logran cosas extraordinarias. Pero lo que no sabemos es por cuánto tiempo”, señala.
Dos Santos asegura que los millennials están evaluando todo el tiempo si el trabajo “vale o no la pena”, porque si se dan cuenta de que dejó de valer, se desconectan emocionalmente y ya no sienten que tienen que cumplir. “Es así que dejan sus trabajos de la noche a la mañana”, sentencia.
El trabajo ideal
Para la directora de Jobs, los empleos perfectos para los millennials son “los temporales, los que están vinculados a causas que ellos curten, los ambientes que ellos describen como cool, con espacios para el esparcimiento, de encuentros informales; trabajos que representen los valores que les importan, donde sientan que su aporte es significativo. Se comprometen mucho con las tareas y les gusta que tengan su sello”.
Lo cierto es que, aunque en diez años más estén liderando estructuras más horizontales y menos jerárquicas, siguen y seguirán conviviendo con perfiles profesionales de otras generaciones, por lo que es necesario encontrar un equilibrio, conocer qué motiva a cada una y entender que aportan al trabajo en equipo, de distintas formas. “Eso sí, los mayores deberán esforzarse y adaptarse a las circunstancias, aprendiendo a ser más flexibles o volviéndose más digitales”, concluye.
Los millennials perciben que la creatividad que se les atribuye no se mueve en ambientes estáticos, cerrados y muy estructurados. Ellos creen firmemente que las mejores ideas nacen en espacios de libertad, donde cada miembro es y deja ser al otro; donde todo buen trabajo es resultado de la personalidad de quienes conforman un equipo. ¿Costará otra generación entender eso?