Es reportero gráfico y también creador de Fotociclo, el proyecto que documenta las escenas cotidianas de la ciudad para reflexionar sobre la realidad. Esta es la historia del fotociclista que recorrió más de 70 barrios de Asunción y sobrevivió para contarlo a través de su fiel compañera: la cámara.
Por: Micaela Cattáneo
micaela.cattaneo@gruponacion.com.py
Fotos: Gentileza Fotociclo (Nicolás Granada y Nadia Gómez)

El reflejo del Panteón de los Héroes en la breve llovizna de aquel verano del 2015 fue la primera escena que Fotociclo documentó, virtualmente. No así la número uno de Juanca -como suelen llamarlo-, quien es reportero gráfico desde hace más de 35 años.

Y es que el antecedente más importante de este proyecto -que revivió los rincones de una ciudad que andaba dormida-, sin duda, es la historia de su propio creador; de su aventura por el diafragma, la lente y el obturador. Una línea de tiempo cuasi-perfecta lo conecta con los principales hacedores de su magia fotográfica; con los que lo inspiraron a encontrar en las capturas, un lugar para poder soñar.

Para recordar su pasado con la fotografía, aquel que lo lleva hasta donde está hoy, vuelve al papel y a la tinta: "1978, formaba parte de una empresa de artes gráficas, donde conozco a Fabio Vera, un muchacho que trabajaba en fotomecánica y quien me transmitió la complejidad de la técnica fotográfica a través de conceptos como exposición y revelado", recuerda.

La hoja en blanco que tiene a mano, continúa llenándose a medida que recorre su vida. Esta vez, el nombre de Jesús Ruiz Nestosa completa el espacio vacío que le seguía al año 1980. "Él es un teórico del arte; un intelectual. Me habló del lenguaje visual, de la composición, del punto, la línea, el espacio, la forma; así como del color, el valor y la textura, y cómo todo esto se puede combinar para lograr estrategias fotográficas", cuenta Meza.

Dos años después, en 1982, los conocimientos del historiador Alfredo Seiferheld le dan un valor agregado a su carrera. “Él me enseñó sobre el rol documental de la fotografía en la historia, y los registros que tendríamos que hacer los fotógrafos para aportar a la sociedad. Era muy buena onda”, recuerda.

Su incansable aprendizaje en la profesión lo llevó a encontrarse, en 1992, con otro apasionado de la fotografía: Jorge Sáenz. "Él me habló de los ensayos fotográficos y de la necesidad de desarrollar un proyecto personal con compromiso social", rememora. Y continúa: "Asimismo, en el año 2006, le conocí a Adriana Almada, quien me convenció de que soy artista y no fotógrafo. Sus palabras me dieron seguridad para proponer, en el 2009, un proyecto que me permitiría viajar por todo Paraguay por motivo del Bicentenario".

La travesía por los rincones del país duró dos años y el resultado quedó registrado en las más de 5.000.000 de postales que se publicaron al cumplirse los 200 años de independencia, en 2011. "Fue el proyecto fotográfico más importante, antes de Fotociclo", confiesa.

Vehículo cultural, en camino

La idea de recorrer por los barrios de Asunción y registrar las escenas cotidianas nació en Buenavista Workklub, un espacio que compartía Juanca con jóvenes que veían a la fotografía como un medio para reflexionar sobre la realidad. "En el año 2012 conozco a Alejandro Valdez y su equipo, quienes me explicaron sobre la fotografía georeferencial, la realidad virtual, las redes sociales, la programación informática y el diseño de contenido; conceptos totalmente nuevos para mí", recuerda.

"Sentí que lo que estaba haciendo con ellos era una proyección al futuro", destaca. Pero el plan de versiones adelantadas llegaría casi dos años después, en ese mismo espacio de trabajo, con una frase de Juanca que lo resumiría todo: "Quiero salir en una motocarga y hacer fotos en los barrios".

Fotociclo no tardó en salir a las calles, pero no fue precisamente una motocarga el medio de transporte utilizado. Al principio, las largas caminatas de Juanca por el centro de Asunción y sus alrededores sellaron los primeros paisajes del proyecto, que poco a poco, llamaban la atención de los paraguayos. "Yo saco las fotos, pero mis compañeros se encargan del resto del trabajo, que también se ve en la página", comenta.

“Fotociclo es un desafío que busca mostrar una realidad con la más última tecnología; cosas que no se pueden ver o dimensionar”, define. Y agrega: “Es una forma de registrar los sentimientos que hay hacia la ciudad”.

Una carta de amor

Y un día, las imágenes de Fotociclo se adueñaron de las páginas de un libro de colección, el cual reúne parte de las 200 mil postales de Asunción que se lograron en los más de 1800 días de recorrido por la ciudad.

"En primer lugar, hicimos la selección de aproximadamente 1000 fotografías, las que nos gustaban a todos, y de ahí elaboramos un mapa de sentimientos, es decir, las sensaciones que nos conectaban a esas imágenes, para así poder desarrollar los capítulos y relatos", relata.

La panorámica de la ciudad es una de las fotos que incluye la revista, la más representativa -para Juanca-, cuando se habla de Fotociclo. "Es el lugar donde más alto pude hacer volar el drone, y desde esta altura puede verse el Jardín Botánico, el barrio San Francisco, la costanera que se está construyendo y la que se construyó, el Puerto de Asunción, entre otras partes de la ciudad", resume.

"Con la fotografía digital me sentí realmente muy cómodo, sobre todo, cuando descubrí las capturas panorámicas porque, literalmente, me ampliaron la visión que tenía del mundo; me permitieron ver más allá de lo que nuestros ojos ven normalmente", añade.

Juanca y su cámara no tienen una rutina específica, se dejan guiar por la naturaleza, los amaneceres y atardeceres, las lluvias, y alguna que otra fiesta de barrio. "El fotolibro es un documento histórico, pero también es una carta de amor para la gente", destaca.

Después de cinco años, sus retratos, indefectiblemente, lo llevan a hacer una reflexión sobre la ciudad: "Siento una preocupación grande por la falta de sensibilidad social que hay en las personas -que manejan el crecimiento- hacia los más desfavorecidos a nivel económico. Escucho que los grupos de las zonas más pobres no tienen participación en esos procesos de crecimiento y, al parecer, todo apunta a que la ciudad crece solamente para la gente más privilegiada".