Estrellas de rock como ella, hubo pocas. El grito femenino de los 60 sonó con más fuerza gracias a su voz, pero las drogas y el alcohol la sacaron pronto de los escenarios. Una mirada a la alocada vida de una artista que nunca quiso ser normal.

Por: Micaela Cattáneo
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Al escuchar sus canciones, es común perderse en esa permanente rebeldía en la que vivía. Tuviera o no causas, Joplin disfrutaba del ruido y la inquietud. Es en ese lugar donde encontraba comodidad. Su personalidad la alejó de los estereotipos de la época y su inconfundible voz la empoderó sobre los escenarios, pero ninguna fue suficiente para que ella fuera feliz.

De adolescente, sufrió bullying. Sus compañeros de colegio la molestaban y la insultaban por su aspecto físico. Las burlas llegaron a un extremo tal, que en el concurso anual del "hombre más feo", alguien la nominó y salió elegida. Solía mostrarse fuerte a los demás, pero este hecho la afectó como ningún otro. No pudo ocultar lo triste que se sentía.

Las constantes ofensas que recibía no le impidieron hacer buenos amigos. Frecuentaba un grupo donde aprendía de literatura, blues, jazz y folk. La música siempre la salvó. Fue su refugio cuando todo a su alrededor parecía derrumbarse, cuando sentía que no encajaba en la sociedad.

Durante su juventud, escuchaba a muchas artistas, pero admiraba especialmente a Bessie Smith, Aretha Franklin, Billie Holiday y Otis Redding. Lo repetía siempre a su madre: "Puede que algún día sea una estrella".

Buscaba libertad en todos los espacios a los que acostumbraba ir, pero Texas no era el mejor lugar para encontrarla. Se mudó a San Francisco, California, en el 63. Y fue en esta ciudad donde su historia con la música empezaría a tomar forma.

Janis cantaba canciones de blues en cafeterías, le gustaba sentir que al subir al escenario era alguien y tenía algo qué ofrecer. Pero su estadía en San Francisco se vio interrumpida por su adicción a las drogas, específicamente, por cómo estas empezaron a afectar su salud.

Antes de volver a su Port Arthur (Texas, Estados Unidos) natal se había puesto de novia con Peter DeBlanc, un joven que conoció en San Francisco y que quería presentar a sus padres; ya que ambos habían decidido casarse. La felicidad, nuevamente, le duró poco. Él la estaba engañando.

Su manera revolucionaria de ver el mundo, no la dejó estática ante el dolor. Al contrario, la potenció; ya que fue en esta vuelta donde el rock'n'roll la dirigió a un nuevo camino: la Big Brother and the Holding Company.

Pero su incorporación al grupo no fue bien recibida por el guitarrista Peter Albin, quien había fundado la banda, ya que notaba cómo Janis se convertía en la figura más ovacionada de los shows en vivo. Su participación en el Monterey Pop Festival sólo era el comienzo del éxito que les estaba asegurado.

Lo cierto es que el mal de barco de Albin no había pasado y Janis ya no soportaba tal situación. Decidió salir. Aún así nadie la alejaría de lo que realmente quería hacer: dedicarse a la música.

Canciones a su estilo

Luego de la Big Brother, su mánager Albert Grossman -productor de Bob Dylan- le propuso armar una nueva banda. Esta vez, acercándose al género que desde pequeña la enamoraba: el blues. Fue una mezcla en realidad, la Kozmic Blues Band componía temas para todos los gustos: blues, soul y rock.

En el grupo, la acompañaba el ex guitarrista Big Brother, Sam Andrew; sin embargo, y pese a la presentación que realizaron en el Festival de Woodstock del 69, la banda se separó ese mismo año, ya con la previa renuncia de una Janis totalmente afectada por la heroína y el alcohol.

Río de Janeiro, además de desintoxicarla, le abrió las puertas a un nuevo amor: David Niehouse. Se enamoraron y fueron a vivir juntos a San Francisco. Mientras David quería seguir aventurándose por el mundo, Janis pisaba tierra firme. Debía volver a sus raíces, a la música.

Full Tilt Boogie Band fue un proyecto musical pequeño, pero al que ella consideraba "genial". Cuando le preguntaban por qué no había mujeres en sus bandas, Janis reía y contestaba: "No, simplemente porque me gusta estar rodeada de hombres".

Luego de su viaje por Río, habría reemplazado a la heroína por el alcohol, pero en la madrugada del 4 de octubre de 1970 -día en el que debía grabar la voz de Buried Alive in the Blues- murió por sobredosis de esta droga, en la cama de un hotel de Los Ángeles, a los 27 años de edad.

Janis vivió historias tan tristes que ni la propia fuerza de su voz las pudo ocultar. Aún así, en el documental Janis, little girl blue (disponible en Netflix), cuenta cómo descubrió diversión en la música; una que no se podía comparar ni "aunque vayas a fiestas durante todo un año", como lo repetía cada vez que podía.

Joplin es alboroto y rock'n'roll, y es por eso que el mundo la va a recordar, siempre.