Cruzar Estados Unidos a través de la legendaria Ruta 66 es un sueño para cualquier viajero. El recorrido tiene una distancia de casi 4000 kilómetros llenos de historias y paisajes diferentes. En esta nota, te contamos todo lo que deberías saber si decidís lanzarte a esta fabulosa aventura.

Por: Nora Vega

Recorrer las rutas de Estados Unidos es un placer. Los caminos van cambiando durante todo el trayecto, inclusive el clima y el paisaje. La Ruta 66 es conocida como "la carretera madre" y también "la calle principal del país". Es un viaje mítico que vale la pena realizar, ya que traviesa ocho estados; desde el punto de salida en Chicago hasta finalizar en Los Ángeles. Se pasa por Illinois, Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California.

Si vas a realizar la Ruta 66 vas a necesitar un plano o una guía que te recomiende los lugares míticos a visitar. Lo mejor es conseguir este mapa en Chicago. El mismo cuenta con cafeterías asociadas a la ruta, museos, gasolineras olvidadas, paisajes increíbles, ranchos, trozos de desierto, ciudades abandonadas y toda la información precisa.

UNA PAZ QUE SE DISFRUTA

Viajar entre Misuri, Illinois, Kansas, Oklahoma y Texas es una experiencia asombrosa. Son pueblos que murieron cuando construyeron las autopistas que dejaron sin uso la carretera 66 y cuentan con cafés, tiendas y peluquerías de la época. Este recorrido nació hace casi 100 años y durante mucho tiempo representó el esfuerzo y la valentía de los emigrantes que veían en el oeste una oportunidad para prosperar y empezar una nueva vida.

Transitar estas zonas significa un viaje en el tiempo, una forma maravillosa de conocer el país, su forma de vida y sus paisajes más representativos. Aquí pasa un auto lentamente muy de vez en cuando y ni siquiera hace caso a las indicaciones del semáforo que cuelga y se balancea entre dos calles. En algunos pueblos suena música country por los altavoces de las calles. Esto resulta aún más peculiar.

ALGUNAS PARADAS IMPERDIBLES

Desayunar en Lou Mitchell: Un lugar que no te podés perder en Chicago es el Lou Mitchell, un clásico desde 1923. Miembro de la Route 66 Hall of fame y famoso por inventar los donuts. Imprescindible para comenzar la jornada del día y llenarse de calorías para un día largo de ruta.

Disfrutar de St. Louis: La ciudad de St. Louis es muy conocida por ser el punto exacto donde dos de los ríos americanos más importantes se cruzan: el río Mississippi y el río Missouri. Al entrar, lo primero que llama la atención es el monumento más grande de Estados Unidos, un arco impresionante llamado The Gateway to the West. ¡Vale la pena una foto!

Conocer el Cadillac Ranch: La siguiente parada obligatoria a 15 millas de Amarillo es el Cadillac Ranch, una de las más populares de la Ruta 66. Son automóviles clavados en el suelo que están pintados muy coloridos. Este lugar ha sido definido como un ícono de la Ruta 66; una obra de arte urbano y moderno.

Jugar en el 1984 Arcade: Otra parada obligatoria es el 1984 Arcade, ubicado en Walnut & Jefferson, en el downton de la ciudad de Springfield. Este es un salón recreativo enorme en el que se dan cita máquinas de juegos de todas las épocas que aún se pueden utilizar.

Dormir en un motel: El motel de La Golondrina Azul es uno de los más concurridos de toda la ruta. Se encuentra ubicado en la hermosa y animada población de Tucumcari, en el estado de Nuevo México. En sus años dorados, la ciudad llegó a contar con más de 2000 habitaciones.

Buscar un cementerio de coches antiguos: ¡Existen muchísimos! A algunos americanos les encanta guardar sus automóviles de mediados del siglo XX con mucho cariño, pero a veces no los conservan y por eso es muy común encontrar desguaces donde se amontonan los viejos Dodge, Chevrolet y Plymouth.

Pasar el 4 de julio en Oklahoma: Es la ciudad de los indios, los nativos de piel roja. Y un 4 de julio en el estado de la América auténtica es un festín de contrastes. Hay música en directo, hot dogs, cerveza y muchos fuegos artificiales.

Sentirte un cowboy: Si querés sentirte como un auténtico cowboy en el salvaje Oeste mientras visitás alguno de los pueblos fantasma de la Ruta 66, te recomendamos Chloride. Este es un pueblo de Arizona situado a media hora de Kingman en dirección a Las Vegas. Merece la pena hacer una pequeña parada.

AVENTURA SOBRE RUEDAS

Para los amantes del motor a dos ruedas existen varias compañías que ofrecen alquilarlas en varios puntos de la ruta, de forma que el aventurero elige dónde y cuándo dejarla. Además disponen del pack de la ruta en el que el guía, los hoteles, la gasolina, desayunos, entradas al Gran Cañón y a parques naturales, están incluidos en el alquiler.

¿CUÁNTOS DÍAS HACEN FALTA?

Hacer la ruta en menos de quince días implica recorrer distancias muy largas cada día y no disfrutar al máximo la aventura. Quince días permite hacer una parada de dos noches en Santa Fe, un lugar con encanto y un descanso apetecible. Se debe tener en cuenta que parar por lo menos dos noches en Las Vegas también es imprescindible para poder disfrutar del bullicio, los casinos, los shows, la música y los espectáculos.

LA MEJOR ÉPOCA

Si te convencimos, prepará tu viaje para los meses que van de julio a septiembre. Son los más calurosos pero en los que se concentra la mayor afluencia de personas que viajan en motos. Entre octubre y abril puede haber nieve y bajas temperaturas, por lo que no es recomendable. Mientras que en mayo y junio las temperaturas son buenas, aunque existe mayor probabilidad de lluvias.