• POR REBECCA KNIGHT

Es un desafío trabajar con personas que simplemente no escuchan. Ya sea que sus colegas lo interrumpan, divaguen, parezcan distraídos o siempre estén esperando su turno de hablar, el impacto es el mismo: Usted no se siente escuchado, y aumenta la probabilidad de errores. Los problemas potenciales no se limitan a malos entendidos y sentimientos heridos, un colega que no escucha también puede tener consecuencias muy negativas para la calidad de los proyectos en los que está trabajando el equipo.

Es imperativo atender el problema. He aquí algunas estrategias para trabajar con colegas que parecen no escuchar nunca:

-Considere los estilos de trabajo: Aunque algunos de sus colegas podrían ser erráticos cadetes espaciales que son incapaces de poner atención, también es posible que sean personas más visuales, que tienen problemas para procesar instrucciones orales. Pregúntele a su colega cómo prefiere recibir información y trate de ser un compañero de conversación comprensivo.

-Demuestre una escucha empática: Una forma de alentar a sus colegas a escuchar mejor es practicando la "escucha empática". Realmente trate de entender el punto de vista de la otra persona, tomando notas mientras habla su colega y validando sus puntos en la conversación.

-Resalte la magnitud de su mensaje: Enfatizar de antemano la importancia de su mensaje también puede ayudar. Señáleles a sus colegas que tiene algo importante qué decir y que ellos deberían alzar las orejas. De ser necesario, repita su argumento varias veces.

-Cree responsabilidad: También es importante hacer que sus colegas se "responsabilicen" de escuchar al ser explícito acerca de sus prioridades y de lo que necesita de él al termino de su conversación.

-Atienda el problema directamente: Si el culpable es un colega cercano con el que usted tiene por lo demás una relación sólida, considere atender directamente el tema, diciéndole que él no está escuchando lo que dicen las personas. Sin embargo, tenga cuidado, o la persona podría terminar poniéndose a la defensiva.

-Proponga un contrato social: Otra opción si el problema persiste es proponer la institución de un "contrato social" que ponga parámetros respecto a la forma en que los miembros del equipo interactúan entre sí. Al elevar el tema a nivel de equipo usted no acusará a alguien específico, sino que harán un acuerdo como grupo. Estos contratos funcionan mejor en lugares de trabajo que tienen de entrada una cultura relativamente fuerte y de apoyo. Si los directivos no están de acuerdo, el contrato se desmoronará.

(Rebecca Knight es una periodista independiente en Boston y académica en la Wesleyan University).