• POR JENNY BLAKE

¡Ping! Algo necesita su atención. ¿Es un correo electrónico? ¿Un tuit? ¿Un texto? ¡Ping! Otro. ¡Ping! Ahí está ese sonido otra vez.

¿Por qué no responde de inmediato? ¡Pero espere! ¿No debería estar enfocándose más bien en la estrategia y el impacto?

Cuando siente que no tiene espacio para otra solicitud sin sacrificar su cordura o sus proyectos estratégicos, es tiempo de delegar.

Muchos de nosotros conocemos los beneficios de delegar, pero en la práctica solemos acaparar y formar un cuello de botella por varias razones: El trabajo no se hará correctamente, le tomará más tiempo a la otra persona, costará demasiado. Todos esos miedos son solo mitos que lo están reteniendo.

En un cierto punto, todo lo que puede delegarse debe serlo, con raras excepciones. Para determinar qué tareas tiene más sentido traspasar, realice un análisis usando las seis T (por sus iniciales en inglés):

-Tiny (pequeño): tareas que se acumulan rápidamente, aunque parecen pequeñas e intrascendentes. Estas labores nunca son importantes o urgentes, pero, incluso si solo toman unos minutos, terminan alejándolo del ritmo del trabajo más estratégico.

-Tedioso: las tareas que son relativamente simples quizá no son el mejor uso de su tiempo. Las labores muy sencillas deberían ser atendidas por todos excepto usted.

-Tardadas: tareas que, aunque podrían ser importantes y algo complejas, requieren una gran cantidad de tiempo y no necesitan que usted haga el primer 80% de la investigación. Usted puede entrar fácilmente cuando la tarea esté a un 80% y dar aprobación, supervisar y/o dirigir los próximos pasos.

-Teachable (enseñables): tareas que, aunque comprenden muchas labores, pueden consolidarse en un solo sistema y traspasarse, mientras que usted solo revisa la calidad y da la aprobación final.

-En las que es terrible: tareas que no corresponden a sus fortalezas. Usted tarda mucho más que otras personas con habilidad en esa área, y aún así produce un resultado deficiente.

-Tiempo contado: Tareas cruciales que compiten con otras prioridades. Ya que no hay suficiente tiempo para hacerlas a la vez, usted puede delegar una de estas labores importantes, de forma que se haga en paralelo con las fechas de entrega de sus otros proyectos.

Uno de los diferenciadores centrales para definir qué delegar consiste en revisar frecuente, o incluso diariamente, sus pendientes y preguntarse: ¿Qué es lo que solo usted puede hacer? ¿Cómo puede delegar el resto? Incluso si no está todavía seguro de a quién delegarle, o incluso del cómo, comience capturando el qué. A continuación, observe mientras su mente comienza mágicamente a crear soluciones para los siguientes pasos, desde ese nuevo punto de vista.

(Jenny Blake es una estratega de carrera y de negocios. Es la autora de "PIVOT: The Only Move That Matters Is Your Next One").