Eddie Yoon y Michelle Stacy

¿Imagina ser capaz de comprar un medallón de bistec Kobe, o quizá 2 porciones individuales de pasta, porque a usted le gusta el cabello de ángel y a su compañero le gusta el rigatoni?

Como consumidores, queremos lo que queremos, cuando lo queremos y como lo queremos, impulsando la demanda de personalización y los productos a la medida. A nuestro favor, debemos reconocer que estamos dispuestos a pagar más por ello. Esto no es diferente que ordenar una rebanada, en lugar de una pizza entera; comprar una sola canción, en lugar del disco completo o hacer una sola taza de café –con la marca, tostado y sabor exactos que usted desea– en lugar de preparar la cafetera completa. Este último ejemplo es extremadamente relevante para uno de nosotros (Michelle), ya que, como presidenta de Keurig, del 2008 al 2014, ella ayudó a elevar este concepto a una categoría de 5 billones de dólares.

La experiencia de las porciones individuales es la poderosa intersección entre un gran negocio (márgenes de ganancia más altos, ventas que se incrementan) y aumento en los beneficios del consumidor (más elección, más personalización). La tecnología permite el desglose que crea la revolución de las porciones individuales.

Para los negocios, esto es una gran oportunidad de desarrollo.

El vino ofrece un gran ejemplo. El hecho de que el vino se degrada después de que la botella se abre crea problemas de conveniencia semejantes a los de preparar una cafetera cuando solo quiere una sola taza. Crea la obligación de terminar la botella y de que todos en la mesa beban la misma clase de vino, sin importar su preferencia individual. La mayoría de las vinaterías no ofrecen una opción de vino en vaso (como una lata de cerveza), ya que sería un enorme inversión de capital y una forma muy disruptiva desde una perspectiva de distribución. Sin embargo, ¿qué pasaría si usted pudiera beber solo un vaso de vino de una botella, sin capital o disrupción masiva?

Coravin lo hace posible. Es un producto basado en tecnología de dispositivos médicos, que le permite a los consumidores extraer líquido de la botella por medio de una aguja, sin necesidad de remover el corcho, preservando de este modo el vino restante. Reduce el "compromiso" de abrir una botella y sentir la necesidad de terminarla en una sola sentada. Ayuda a hacer el vino más atractivo para los conocedores (que pueden probar un solo vaso de una botella de alto precio) y bebedores más casuales (que muy probablemente no se terminarán la botella).

Los estimados son que la revolución de las porciones individuales pudiera hacer que la categoría del vino crezca en varios billones de dólares.

Aunque algunas personas podrían usar Coravin en casa, es una herramienta que cambia el juego para los restaurantes y los distribuidores. La posibilidad del desperdicio limita la clase de vinos que estos establecimientos venden por vaso. Generalmente se limitan a botellas de bajo costo o venta rápida.

Sin embargo, los restaurantes que usan Coravin reportan vender los vinos caros de cuatro a seis veces más rápido. Solo algunas personas gastan US$ 200 en un una botella de vino en un restaurante, pero más podrían estar dispuestos a pagar US$ 75 por un solo vaso.

Los gastos totales de comida y bebida en los Estados Unidos representan 450 billones de dólares dentro del sector abarrotero. El café de porción individual, que no existía hace pocos años, ahora representa un 30% del café vendido en tiendas de abarrotes. Es muy posible que haya otros 100 billones de dólares en oportunidades de negocio de porciones individuales, tan sólo en el ámbito de la comida. Seguramente hay muchas otras oportunidades de 100 billones de dólares más allá de la comida y la bebida. Al tiempo en que usted desarrolle su estrategia de innovación, observe de cerca las soluciones de porción individual.

(Eddie Yoon es director en el The Cambridge Group. Michelle Stacy, antigua presidenta of Keurig, es ahora conferencista, consultora y directora).