Ni haber muerto dos veces, ni el interminable y doloroso camino de la recuperación del pos operatorio, pudieron doblegar el espíritu de este joven emprendedor, que luego de recibir las más grandes muestras de amor se forjó la meta de llevar adelante la empresa familiar.

Dios en primer lugar, su esposa que le acompañó siempre, el hijo que estaba por nacer y sus padres que hicieron un esfuerzo sobrenatural, fueron los pilares que sostuvieron a Diego Alfredo Costa Rugilo, gerente Comercial de Ecoleather S.A.C.I., en el trance más difícil de su vida.

Corría el año 2011 cuando le practicaron una resonancia magnética debido a que presentaba episodios de mareos. El estudio detectó un tumor en la cabeza que debía ser operado, pero en Paraguay no contaban con los elementos necesarios.

Para darle ánimos, en Argentina le dijeron que era algo sencillo. La compleja intervención duró 9 horas, pero no fue lo peor, ni siquiera los dos paros cardiorespiratorios que se produjeron en ese lapso. Lo realmente difícil fue el pos operatorio: No podía caminar, ni ver, ni moverse solo, o comer o hablar. Durante un mes estuvo sin dormir y 3 sin poder caminar.

"Hasta hoy hago fisioterapia, hidroterapia, fonoaudiología, terapia ocupacional, etc, y en retribución al gran amor que recibí, me propuse llevar adelante la empresa familiar, con esfuerzo y desafiándome siempre con metas grandes", aseguró Diego, quien hoy tiene 28 años.

Ecoleather es una empresa paraguaya constituida en el año 1991 en Encarnación, departamento de Itapúa. Comenzó fabricando muebles de estilo, luego, gracias a la muy buena receptividad de sus productos, también incursionó en la fabricación y diseños de sofás y sillones reclinables de cuero y cuero ecológico de procedencia italiana. Este último producto lo trasladó a la capital, instalando su primera planta industrial, montada con tecnología de avanzada.

Con el aumento de la dotación de personal, pudieron atender no solo la demanda local, sino también captar y mantener relaciones con mercados altamente exigentes como los de Chile, Uruguay, Bolivia, México, Alemania, España y EE.UU.

"Mi padre inició la empresa con 10 empleados y hoy tenemos 70", afirmó Diego, quien además refiere que la sede en Fernando de la Mora, se encuentra operando la unidad productiva con 8.000 m2 cubiertos, y se posiciona como la única empresa en el Paraguay que cuenta con maquinarias de alta precisión en costura de tecnología europea y, por supuesto, mano de obra de primer nivel.