Nota Foco Edición #104

Come Paraguay

Para los directivos de Comepar, producir alimentos de calidad para los alumnos no es sólo un negocio rentable, sino una inversión que va más allá de lo económico. Significa desarrollo para el país y bienestar para el futuro.

Con la convicción de que un niño bien nutrido asegura un futuro próspero para él y para el país, Comepar inició sus operaciones, en el 2012, con dos licitaciones ganadas, ambas del Ministerio de Educación y Cultura.

Esta empresa, 100% nacional, es única aquí, pues posee una planta industrial de primer mundo, equipada con tecnología de punta y personal altamente capacitado.

Foco conversó con Javier Genez, presidente de la firma, quien confesó que Comepar "es más que un consorcio que elabora y distribuye almuerzos escolares. Es una empresa con una visión que apuesta al país, que utiliza sus propios recursos, su mano de obra y su producción".

Los que viven el día a día en la compañía, consideran este trabajo como una misión social, porque cuidan todos los detalles nutricionales a la hora de procesar los alimentos que no sólo llegan a niños de escuelas públicas, sino también a grandes corporaciones.

La empresa siente el orgullo de elaborar almuerzos naturales para los niños y sostiene que es un aspecto fundamental para el desarrollo del país. La meta que se fijaron, de entregar una buena alimentación a los educandos, para que crezcan en iguales condiciones que cualquiera de sus pares en mejor posición económica, la están llevando a cabo con responsabilidad.

Producción récord. Actualmente, Comepar distribuye 30.000 platos al día. El nivel máximo logrado el año pasado llegó a 34.000 comensales. Hoy provee alimentos a 135 escuelas de Asunción y del departamento Central, en los distritos que este comprende, a través de un programa de complemento nutricional impulsado en Asunción por el Ministerio de Educación y Cultura, y, en Central por medio de la Gobernación.

Para producir esta cantidad de alimentos, la empresa cuenta con un plantel de casi 500 empleados altamente capacitados. El impacto económico que representa este trabajo se traslada a una importante cadena que, incluso, alcanza a los proveedores. Los servicios incluyen a más de 1500 personas, lo que representa un beneficio para alrededor de 10.000 individuos.

Un aspecto que hay que resaltar es que todos los empleados se encuentran dentro del seguro social. Además, reciben el servicio de desayuno, almuerzo, merienda y cena lo cual finalmente impacta en la canasta familiar de los empleados. "Cada uno percibe dos comidas al día, que pueden ser desayuno-almuerzo, almuerzo-merienda, o merienda-cena, dependiendo del turno en que trabajan", explicó Javier.

Otra forma de incentivar a los profesionales es ofreciendo una gran fiesta, el último jueves de cada mes, a los que cumplen años. Fiel a su cultura de avanzada la empresa también cuenta con una zona de descanso para sus colaboradores, equipada con televisor, aire acondicionado y área de juego.

Calidad en primer lugar. Quienes forman parte de la empresa sostienen que no basta con tener una planta modelo en el país, tampoco con dar beneficios a empleados y colaboradores sino que su objetivo principal es alcanzar la excelencia a través de una calidad a toda prueba. Un ejemplo para demostrar el grado de eficiencia y de confianza a la hora de elaborar sus productos, es que no sólo los empleados consumen lo que producen, sino que hasta sus propios hijos se nutren con los alimentos que ellos elaboran.

"En Comepar elaboramos alimentos ricos y de calidad, cuidando cada aspecto del proceso. Es grato trabajar e interactuar con verdaderos profesionales. Aquí el factor humano es algo primordial porque vivimos por el amor a la empresa, así como hacia el personal", expresó el titular de la firma.

Por otro lado, indicó que el clima laboral de Comepar es óptimo. Esto se debe a que los colaboradores son los primeros en controlar la calidad de los alimentos elaborados. "Todos probamos y estamos abocados a esto. Queremos que otras empresas puedan imitarnos. Damos de comer a niños y debemos hacerlo bien. Hacemos siempre un poco más de lo que nos piden, porque nuestras barreras somos nosotros mismos", puntualizó.

Además, recordó que este año la empresa tuvo una mejora que supera el millón de dólares, referido a todo lo que tiene que ver con el flujo de equipamiento.

El muestreo. El celo por la calidad se extiende fuera y dentro de la empresa. De allí que se toman muestras en todas las etapas del proceso, desde la recepción de la materia prima hasta el producto final. Para ello cuentan con un laboratorio propio con equipamiento de primer nivel.

En este contexto, se realizan análisis de los alimentos para investigar staphylococus aureus, escherichia coli, coliformes fecales y otros organismos patógenos según norma internacional. Además se practican análisis microbiológico y físico químico del agua de la planta de tratamiento instalada en el predio. Comepar utiliza 50.000 litros de agua por día en todos sus procesos.

Por la cantidad de agua requerida, la empresa instaló -con dispositivos de última generación- su propia miniplanta de tratamiento de agua, que es suministrada por ESSAP.

"Tenemos varios filtros. Un separador de limo, un filtro de carbón activado que elimina los microorganismos. Además, cuatro tanques de 7.500 litros y otros dos de 20.000 litros cada uno como reserva. Contamos con la última tecnología en el tratamiento de agua", explicó Fernando Coronel, gerente de Producción de la firma.

Llegan los productos. El proceso empieza por la recepción de la mercadería, luego pasa por un control de calidad; cuando se aprueba el ingreso de los productos se envía al stock para el almacenamiento correspondiente. De allí pasa a preproducción y seguidamente al área de producción. Cuando finaliza el proceso, los alimentos están listos para ser envasados en recipientes especiales y llevados a logística para su posterior distribución. Al concluir el recorrido, los transportes retornan a la empresa con los menajes utilizados que van directamente al sector de lavado.

A Comepar ingresan grandes volúmenes de vegetales, frutas y hortalizas. Por ejemplo, 3800 kilos de zanahoria y 4500 kilos de zapallo. "A diario, son procesados 5000 kilos de hortalizas para producir 11.000 kilos de comida. Este ritmo nos obliga a tener una elaboración de 24 horas porque de otra manera no cumpliríamos con todos los compromisos asumidos", refirió Fernando.

Cabe destacar que en una sala especial se desinfectan todos los productos que ingresan a la planta. El proceso obliga a utilizar tres concentraciones distintas de desinfectantes, ya sea de hipoclorito o ácido peracético de mayor a menor volumen, para luego pasar al área de procesamiento, donde se empaquetan en bolsas etiquetadas. Este sistema permite lograr un historial del producto, lo que le confiere un valor extra ya que cada elaboración cuenta con una trazabilidad. Así se registra qué producto es, cuándo se hizo, quién fue responsable y qué peso tiene.

Limpieza y controles. En la planta se reciben los menajes de las 30.000 raciones entregadas diariamente. "Son compoteras, platos, cucharitas y todos los contenedores de alimentos en número de 30.000 cada uno, que suman casi 120.000 menajes que se deben higienizar por día", precisó Fernando.

En la entrada a la zona de producción, existe un filtro sanitario en el que todas las personas que ingresan deben lavarse las botas, las suelas y las manos con jabón bactericida, además de usar alcohol en gel.

Aproximadamente, se analizan entre 30 a 50 muestras de materia prima por día. Los controles son constantes, para mantener el sistema permanentemente actualizado.

Ninguna verificación está demás, siempre comprobando la seguridad para que los alimentos salgan en condiciones óptimas, de esta forma los niños que toman estos alimentos puedan hacerlo con toda confianza.

Los especialistas. Este control no solo se hace dentro de planta sino que también fuera, es decir en las escuelas. La empresa tiene asignados a nutricionistas y tecnólogas en alimentos que recorren diariamente a tomar muestras, que son enviadas al laboratorio para reverificación a través de análisis específicos.

El departamento de Control de Calidad tiene nueve tecnólogos y un ingeniero en alimentos, que son los que siempre están verificando que se cumplan todas las normas de calidad. En la planta también trabajan ingenieros industriales e ingenieros químicos que están presentes durante todo el proceso y que verifican cómo se cumplen las directrices, desde la llegada de la materia prima, incluso visitando al proveedor para ver de dónde se realizan las compras hasta cómo se cultiva la materia prima.

En este punto es importante destacar que se adquieren productos directamente de la Agricultura Familiar, beneficiando al productor con mejores precios al no tener intermediarios y ayudando a los mismos a mejorar su producción ya que Comepar tiene elevados estándares de calidad y exigencias que se deben cumplir.

Dentro de la firma trabajan 16 nutricionistas, cuya función principal es verificar que los alimentos lleguen de la mejor manera a las escuelas y que motiven el consumo de los mismos, garantizando que todo se desarrolle correctamente. Las escuelas están divididas en rutas, cada ruta tiene un número de escuelas y una nutricionista, que es su supervisora. Ella es la que está en contacto directo con los niños, directores y docentes. Las nutricionistas son las encargadas de monitorear y asegurar que el servicio sea óptimo e informan diariamente acerca del servicio brindado en cada una de las escuelas, relató Javier.

Los valores. La verdad, el conocimiento y la responsabilidad son principios altamente valorados en la firma."Tenemos la responsabilidad de que los niños de nuestro país, a través de una sana alimentación, sean capaces de adquirir los conocimientos necesarios para que en un futuro puedan valerse por sí mismos", expresó el directivo.

Capacitación. En Comepar están muy orgullosos del personal y se jactan de tener los mejores profesionales dentro de su plantel. Estos no solo se encargan de elevar un reporte diario de todas las escuelas a las cuales proveen, sino que también se rigen por un sistema de capacitación que se desarrolla de forma periódica y con un plan anual.

A principio de cada año, se traza un plan de capacitación que se va ajustando según los requerimientos, al que generalmente se van agregando otros tipos de formación, ya sean cursos o especializaciones. Un ejemplo de esto, son los 4 ó 5 cursos dictados anualmente por especialistas del INAN (Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición), sobre el tema de la inocuidad, así como también los seminarios ofrecidos por asesores externos.

"Principalmente, motivamos a nuestros colaboradores a realizar estos cursos. Tenemos una gran experiencia en el área y podemos decir que somos idóneos en todo lo que hacemos, incluso, implementando procesos con tecnología de punta para este tipo de servicios", explicó el presidente de la empresa, quien además comentó que en el 2013 certificaron el sistema de Control de Calidad ISO 9001, y en tiempo récord, pues lo consiguieron en cinco meses.

Mayor rigurosidad. Comepar también implementa el ISO 22.000, con el objetivo de evitar cualquier tipo de fisuras dentro del trabajo que se realiza.

Este cuidado por los controles y la calidad, tiene su explicación lógica y se fundamenta en el error cometido por una empresa extranjera al presentar productos en mal estado. Este antecedente hizo que Comepar sea fuertemente monitoreada.

Javier recuerda que ese año ganaron dos licitaciones y que la calidad del personal les dio mucha confianza para enfrentar los grandes desafíos.

"Nosotros les estamos dando de comer a nuestros hijos los mismos alimentos que entregamos en nuestros servicios a las escuelas públicas. Pensamos que ellos son los que pueden llegar a cambiar el país. Es algo que realmente motiva a que haya menor ausentismo. Esto ayuda a la canasta familiar ya que sabemos que hay padres de condición humilde. Emociona saber que los niños se ven impulsados a asistir a la escuela y a aprender", refirió.

Superhéroes de la nutrición. El equipo se trasladó a la Escuela Graduada N°1909 Fray Bartolomé de las Casas, ubicada en el barrio Zevallos Cué, de la capital. Allí aguardaba Nancy Frutos, directora de la casa de estudios, junto a más de 400 alumnos, ansiosos de conocer y compartir aventuras de manos de los admirados superhéroes: Robin, Spiderman y Superman quienes llegaron para enseñar a los niños sobre la importancia de una buena alimentación.

Ariel Recalde, nutricionista y supervisor de ruta de Comepar, explicó que la tarea no fue fácil, pues al principio los niños manifestaban no estar habituados a comer verduras y hortalizas. Por ello, muchos de ellos se mostraban reacios, sobre todo en zonas como el bañado.

Para lograr que ellos consumieran cinco tipos diferentes de verduras por día, hubo que generar nuevas estrategias. Cuando los alumnos veían productos como el repollo, remolacha, arvejas, choclos, al principio resultaba complicada la aceptación, incluso con la ayuda de la directora de las escuelas. Fue así que surgió la idea de buscar un aliado y lo encontraron en los superhéroes, como Spiderman, a quien ven en la televisión y que les dice que las verduras les da más energía, por lo que acuden a la escuela motivados.

Otra estrategia utilizada para lograr que los niños consuman los alimentos sanos y variados es a través de las charlas dictadas a los padres, a quienes se les explica la importancia de la alimentación. De esta manera, los niños reciben el plato principal acompañado de ensaladas a lo que se les suman también frutas como naranjas, manzanas y bananas.

Evitar la deserción escolar. "Si los niños de nuestro país se alimentan bien, crecerán sanos y libres, porque la mente alcanza su máximo potencial para un desarrollo eficiente. Si nuestros niños crecen sanos y libres van a tener más oportunidades de salir adelante. Este es el compromiso que tenemos en Comepar y lo que nos brinda satisfacción. Siempre dije que el niño no miente y ellos dicen que es muy rico", reflexionó Ariel.

A la satisfacción, de la batalla ganada con la ayuda de los superhéroes, se suma también el hecho de que a través de la alimentación saludable se logró evitar la deserción escolar.

Al respecto, Nancy Frutos, directora de la casa de estudios, mencionó que gracias al servicio del almuerzo escolar, actualmente, tienen una asistencia del 100%. Asimismo, refirió que muchos alumnos, provienen de familias humildes e incluso reveló que en épocas de lluvia, lo niños acuden motivados porque saben que recibirán la ración que esperan con ansias.

Explicación científica. Para dar sustento a la afirmación de que un niño bien alimentado puede desarrollar todo su potencial, Robert Cano, especialista en demografía precisó que el objetivo de lanzar este programa de alimentación a los escolares desde temprana edad es protegerlos en una etapa muy importante de la vida en la que se produce su desarrollo neurológico y a partir de los 3 años de vida, cuando los cordones neuronales se forman.

Asimismo, dijo que los programas son varios, entre ellos el Programa de alimentación o compensación escolar, que se realiza cuando el niño está en aula; la merienda escolar y los programas de almuerzo.

Es aquí que Robert se mostró optimista y dijo que Paraguay dio pasos importantes en los últimos años en relación al combate de la desnutrición crónica. "Para los médicos y especialistas, es muy importante combatir la desnutrición, sobre todo en los primeros cinco años de vida. Las estadísticas dan cuenta de que entre los años 2008 y 2009, Paraguay presentaba un 18% de desnutrición crónica. Eso es muy grave ya que el niño con desnutrición está condenado a muchas limitaciones para toda la vida. Es por ese motivo que las autoridades encuentran muy importante que los pequeños reciban los nutrientes necesarios para un desarrollo adecuado. El objetivo principal es eliminar la desnutrición del país".

A futuro. Comepar proyecta crecer tanto en número de clientes como en infraestructura. Para ello, tiene planeado seguir participando de las licitaciones, además de construir un nuevo local con la intención de cuadruplicar la actual producción.

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL

Con ayuda de empresas aliadas, Comepar construyó comedores en las escuelas beneficiadas, brindando a los niños la oportunidad de acceder a un almuerzo nutritivo y en condiciones dignas. La Escuela Fray Bartolomé de las Casas es un ejemplo de pujanza en busca de un bienestar en el que se marcan anécdotas tan sensibles como que la propia directora, fungió de albañil para colaborar en la construcción del actual comedor.