El Estado paraguayo ha apostado con un fuerte aumento de recursos monetarios para las inversiones sociales en los últimos cuatro años, otorgando más fondos y creando nuevos programas para aliviar la situación de los más necesitados de nuestra sociedad. Incluso ideó un nuevo sistema para promover a los pobres a alcanzar sus propios pequeños negocios. Al mismo tiempo ha incluido a miles de personas desamparadas, como las familias indígenas y los ancianos sin recursos, como beneficiarios de su ayuda monetaria.

Mediante el aporte solidario estatal, alrededor de 1.200.000 personas en situación de pobreza y ancianos desamparados están siendo aliviados de sus carencias extremas. El Gobierno lo hace principalmente a través de los programas que administra la Secretaría de Acción Social (SAS) y los beneficios que presta la Dirección de Pensiones no Contributivas del Ministerio de Hacienda, que otorga el programa de Pensión a Adultos Mayores.

Entre los esfuerzos más importantes que encara la SAS está el programa Tekoporã, acaso el más emblemático, que durante la administración del gobierno actual ha tenido un crecimiento del 84% desde agosto del 2013 y que se ocupa de un número nueve veces superior al de grupos familiares atendidos durante el gobierno de Nicanor Duarte.

Este beneficio llegó a cubrir a 82.556 familias en pobreza extrema en los gobiernos Lugo-Franco y con la administración Cartes se alcanzó, en algo más de 4 años, a 152.132 familias hasta noviembre pasado, lo que representa hoy en día más de 700.000 personas en todo el país.

De 83 distritos asistidos hace cuatro años con Tekoporã, se ha llegado a 253 distritos y del 3% de la población indígena que era ayudada en el 2013, a principios de diciembre último se alcanzó al 95%. Con esto se ha dado un paso decisivo en el cuidado de uno de los sectores más carenciados y olvidados de nuestra sociedad para mejorar su calidad de vida.

Tekoporã contempla dos componentes: el acompañamiento sociofamiliar y comunitario y la Transferencia Monetaria con Corresponsabilidad (TMC) para facilitar el ejercicio de derechos (salud, educación y alimentación). O sea, no se trata solo de dinero que se otorga a las familias, sino de apoyo educativo para salir adelante de la situación en que están.

Uno de los proyectos revolucionarios en el socorro a los pobres es el programa Tenonderã, creado por el gobierno del presidente Cartes. Es un plan que impulsa hacia arriba a las familias que salen de la extrema pobreza de Tekoporã y las lleva a mejorar su situación mediante proyectos económicos propios en los que generan ellas mismas sus ingresos con pequeñas inversiones. Para ello tienen asistencia técnica y financiera de la SAS. Este proyecto exitoso promueve a 17.159 familias.

A parte están otros planes, como Tekoha, para regularizar asentamientos urbanos, cuyos beneficiarios pasaron de 12.000 familias en el 2013 a 25.086 en el 2017, con un aumento del 109,5%. Además del apoyo a comedores comunitarios, que atienden hoy a 9.000 personas.

Pero es la atención alimentaria para los adultos mayores una de las propuestas sociales de mayor contenido humanitario al ocuparse de los ancianos desamparados, pues permite a los que ya no pueden trabajar ni producir renta por su vejez e invalidez poder tener alimentos para vivir con dignidad. De ser un plan piloto que atendía a 900 personas a fines del 2010, se extendió rápidamente y de algo más de 90.000 ancianos que se beneficiaban con la pensión a mediados del 2013, en noviembre último se alcanzó a 184.179 personas, un crecimiento de más del doble en la gestión de este gobierno en los últimos 4 años.

Si la población estimada de nuestro país es hoy de 7 millones de personas, los 1.200.000 individuos atendidos por el Estado en su situación de pobreza representan el 17,14% del total. Lo que quiere decir que 17 de cada 100 paraguayos están siendo socorridos por diversos programas sociales solventados y administrados por el Gobierno Nacional con los más diversos servicios.

Si consignamos que ni la mitad de esas personas eran atendidas por los gobiernos anteriores, podemos concluir que en los últimos cuatro años se ha conseguido un fuerte progreso en beneficio de los más pobres del país para socorrerlos y ayudarlos a salir de su existencia llena de carencias.