Todos los números relacionados con el desenvolvimiento económico, la mayoría de las previsiones de corto plazo y varios indicadores del panorama regional pintan un cuadro razonablemente positivo.

Esto permite pensar con prudencia que esos buenos números se traducirán hacia más posibilidades para cada vez mayor cantidad de habitantes de nuestro país.

Que los buenos números de la macroeconomía irán migrando a la microeconomía, que afecta al ciudadano común, en su vida y en sus expectativas de bienestar

Ya se ha hablado de que las cifras del primer trimestre del año son excelentes, pues el crecimiento de la economía anda por el 7% de acuerdo con las mediciones del Banco Central. Esto quiere decir que la producción tanto primaria, la agrícola y ganadera, como la industria y los servicios han repuntado, lo que constituye una buena noticia para todos.

A lo largo de los primeros cien días del 2017 se han habilitado numerosas industrias, la mayoría procesadoras de productos de exportación, que están incrementando la oferta del empleo y dinamizando la producción primaria mediante la transformación de las mismas.

Estamos consolidando el envío de nuestros tradicionales productos de venta al exterior y, lo mejor, se va diversificando nuestra oferta exportable, con lo que estamos aumentando la cantidad de artículos que se procesan aquí para ofrecerle al mundo. Con todo lo que ello implica en ampliación de mercado y en no depender de algunos pocos productos, que no es aconsejable para ningún país con ansias de consolidar su desarrollo.

Un dato nuevo en ese sentido permite aumentar nuestro optimismo: En el primer cuatrimestre del año, el volumen de embarques de productos avícolas tuvo un incremento del 399,7% en comparación al similar período del año pasado. Y lo que es más importante, el nivel de ingreso de divisas por esas ventas dio un salto extraordinario del 797,3%.

No solo se ha exportado más, sino sobre todo se han obtenido mayor cantidad de divisas, que es plata para nuestro país. Puede discutirse que las grandes cifras de la macroeconomía no son para desatar una euforia desmedida, lo cual es cierto. Pero felizmente también la microeconomía se está desenvolviendo favorablemente.

Datos del BCP indican que la dinámica de la situación económica ya está llegando a distintos sectores de la economía micro. "El incremento que se da en el consumo privado indica que finalmente la macro (economía) está llegando a la micro (economía)", sentenció un miembro del Directorio de la banca central, quien agregó que la mejoría en la situación brasileña ya se nota en el repunte de las reexportaciones en las ciudades fronterizas. Por eso en el primer trimestre, los productos reexportados se incrementaron casi 50%. Un indicador indesmentible es el nivel de ventas en el mercado interno, que de enero a marzo ya tuvo un alza del 10,3%. El Estimador de Cifras de Negocios (ECN) del Banco Central del Paraguay revela que las ventas, solo en marzo del 2017, tuvieron una expansión del 15% con respecto al mismo mes del año anterior. A lo que hay que añadir en los primeros meses el alza de los precios al consumidor ha sido menor que la de enero a marzo del 2016, por lo que la inflación es más baja que la de igual período del año pasado.

Hay que augurar el aterrizaje de la bonanza de la macroeconomía en el bolsillo de la mayoría de la gente y que ello revele que el panorama económico y social del Paraguay está mejorando. Esto significa que muchos ciudadanos que se encuentran en el áspero terreno de la vulnerabilidad, de la miseria y la pobreza podrán tener chance de salir de esa situación para participar de la torta económica del país.

El silogismo es simple: al haber una fuerte ayuda financiera y social del Estado a los vulnerables, un superior movimiento de la economía global, más empleos, mayor número de empresas que abren sus puertas, un significativo aumento en el consumo por mejora del ingreso promedio, más gente irá escalando en la prosperidad y la vida digna.