Siempre es buena idea que las sociedades se tomen su tiempo y dediquen días a honrar a quienes son tan importantes como las madres. Y, en ese concepto, van incluidas todas las mujeres que asumen el compromiso de la maternidad, ya sea en forma biológica o desde el corazón y quienes optan por donar su tiempo y esfuerzo a cuidar a los niños que no las tienen con ellos, por diferentes circunstancias.

Las mujeres de todo el mundo tienen hoy grandes desafíos que van sorteando a medida en que las puertas se abren ante su paso, ya sea en el ámbito profesional como laboral. Y Esas puertas, que mucha veces les ha costado tanto atravesar, no implican nunca el renunciar a la responsabilidad de ser madres. Esta situación de "madres y todo lo demás", no ha hecho, en la mayoría abrumadora de los casos, que ellas abandonen los sueños de trascender en las vocaciones o dejen de lado el sueño de prepararse y estudiar, avanzando en muchas disciplinas y tareas que antes eran impensables para las mujeres.

Honrar a las madres y al mismo tiempo a la Patria tiene un profundo significado para el Paraguay. Su historia, llena de mujeres heroicas y capaces de cargar sobre los hombros el peso de reconstruir desde las cenizas un país destrozado, llevando en brazos a sus hijos, no es una leyenda. Es la pura verdad que hasta hoy ha generado una presencia muy fuerte de la figura materna, que no solo se refleja en estas fechas y en los homenajes, sino en la vida diaria.

Hoy por hoy, superados los obstáculos que nunca faltan y con la apabullante presencia de madres en los claustros universitarios, en las nóminas de alumnas brillantes en carreras que antes eran "solo para hombres"; en historias de madres que nos conmueven con el ejemplo de emprendedoras que llegan al éxito por mérito propio, la maternidad no ha pasado a un "segundo plano", sino que se ha modificado la manera de vivirla. Y esa manera en que hoy las mujeres han logrado congeniar todas las enormes tareas que les exige la maternidad con las responsabilidades de la vida laboral y profesional, es digna de reconocimiento.

Por eso, es bueno recordar que el Estado y la sociedad toda deben realizar todos los esfuerzos que estén a su alcance para incluir a las madres en las diferentes estructuras de desarrollo económico y laboral, ya que muchas veces, se considera, con una visión totalmente equivocada, que por ser madres, ellas no estarán a la altura de desempeñar las tareas con dedicación.

Para quitarnos ese prejuicio, basta mirar a nuestro alrededor con mayor detenimiento y reconocer que la realidad, en todos los ámbitos, es muy diferente. Una mujer que tiene a su cargo llevar adelante la crianza de sus hijos suele valorar mucho el tiempo que dedica a sus tareas profesionales y/o laborales, y realizarlas con mayor esfuerzo y prontitud. También valora en la mayoría de los casos, más a otras mujeres que realizan el mismo esfuerzo.

Siempre es bueno recordar que en el Paraguay, de acuerdo a datos oficiales, el nivel de desempleo es mayor en el caso de las mujeres, aunque las cifras van cerrando cada vez más esa brecha que las hacía "perdedoras" a la hora de obtener cargos para los que debían competir con varones de igual o menor nivel de capacitación. A nivel urbano, la tasa de desempleo es mayor en mujeres que en hombres: 6,1 y 5,8% respectivamente y a nivel rural, es mucho más marcada. Además, de todos los trabajos remunerados, las mujeres realizan tareas ligadas a servicios y la diferencia es mayor, cuando se trata de analizar el tipo de tareas y la remuneración recibida.

Por ello, más allá de festejar y honrar a las madres en esta jornada, es importante reconocer el enorme esfuerzo que ellas realizan a diario, para dar lo mejor de ellas, como figuras principales, tanto en el cuidado y contención de sus hijos, como a favor del crecimiento y el progreso del país.