ANDREW ROSS SORKIN

Desde que Kenneth I. Chenault anunció el otoño pasado que dejaría el puesto de director ejecutivo de American Express, ha estado respondiendo llamadas de empresas que quieren contratarlo.

No es nada sorprendente. Chenault es uno de los directores afroamericanos más prominentes en el mundo y el hombre que ayudó a que American Express atravesara la tragedia del 11 de septiembre y la crisis financiera. Cuando llegó el momento de elegir su siguiente acto, el destino le tenía preparada una gran variedad de opciones.

En las últimas dos semanas, anunció que sería parte de las juntas directivas de Facebook y Airbnb. Y durante las semanas pasadas, ha intentado mantener en secreto uno de sus planes futuros, tal vez el más importante de todos.

"Tienes razón", me dijo. "He estado completamente ocupado", reconoció a regañadientes, casi avergonzado, cuando conversamos el lunes. "Me ha contactado gente de algunas empresas muy grandes y de algunas del sector de la tecnología digital. Es evidente que no puedo mencionar cuáles por confidencialidad".

Los reclutadores ya pueden colgar sus teléfonos. El martes, anunciará que tiene un nuevo trabajo de tiempo completo. Chenault, un nombre que durante mucho tiempo fue sinónimo de Wall Street, pronto será un elemento esencial de Silicon Valley como capitalista de riesgo. Será el presidente y director general de General Catalyst Partners, una de las firmas de capital de riesgo más exitosas de las dos décadas pasadas, con participaciones en empresas como Airbnb, Snap, Stripe y Warby Parker.

La decisión de Chenault de zambullirse en el mundo de las empresas emergentes es una resolución que va más allá del ámbito empresarial: para él, es una oportunidad de tener un impacto mayor en Silicon Valley y su cultura de negocios.

Mientras evaluaba sus opciones, se convenció de que el mundo de las empresas emergentes de la industria tecnológica a menudo se ha quedado corto en cuanto a cumplir con los desafíos de la sociedad.

Mencionó que esta área es donde espera tener un impacto.

Se puede considerar a Chenault el supervisor adulto que este sector necesita con urgencia.

"En mi opinión, lo que está pasando en el espacio digital es un ciclo de maduración y, como hemos visto, algunas personas lo manejarán bien y otras se estrellarán y arderán en llamas", comentó sin decir nombres.

Por supuesto que podría estar hablando de una gran cantidad de empresas, como Uber, Google o Facebook; esta última se enfrenta a una revuelta de los consumidores y tal vez también de los reguladores por la manera en que las noticias falsas proliferan en el sitio.

Ni siquiera las firmas de capital de riesgo están exentas de estos problemas, como lo reveló el verano pasado mi colega Katie Benner mediante una crónica impactante del acoso sexual perpetrado por poderosos inversionistas.

"Por su edad y por la escala, el tamaño y el impacto que pueden tener en nuestra sociedad, si no mejoran, tendremos problemas graves", señaló Chenault. "Y ya tenemos problemas graves".

"Las empresas se están percatando de su crecimiento y, con este, deben asumir mayores responsabilidades", agregó. "Las empresas están en etapas diferentes de la aceptación de esta realidad, desde el punto de vista de la conciencia de sí mismas".

Las capacidades gerenciales de Chenault podrían ser perfectas para el papel que General Catalyst necesita que ocupe. Debido a que las empresas emergentes se mantienen privadas por más tiempo, las firmas de capital de riesgo se han dado cuenta de que necesitan a alguien que en verdad dirija las empresas en las que invierten, que piense más allá de las primeras etapas de crecimiento rápido –y de una venta rápida o una oferta pública inicial– y que les ayude a escalar en una década.

"El tiempo promedio para realizar ofertas públicas iniciales aumentó de forma drástica en la década pasada, de 4,9 años en el 2006 a 8,3 en el 2016", de acuerdo con un informe de Pitchbook, una empresa de análisis de datos que monitorea transacciones. Airbnb ha sido privada durante 10 años; Uber, durante nueve.

La semana pasada, cuando Chenault se unió a la junta directiva de Airbnb, uno de los fundadores de la empresa, Brian Chesky, de quien Chenault fue mentor durante años, escribió una nota para los empleados en la que anunciaba el nombramiento. "Muchas empresas están diseñadas para ser finitas", redactó Chesky. "Las empresas finitas se enfocan en vencer a sus competidores y en tranquilizar intereses a corto plazo. Pero los negocios no son finitos. A diferencia de los deportes, no hay un reloj, así que no puede haber ganadores o perdedores: solo quedan la supervivencia y la innovación para resistir".

Chenault cree que hay un valor real en hacer un intento por influir en las empresas emergentes a lo largo de su primer ciclo de vida, para que la paciencia y la previsión se incrusten en su ADN.

Un problema que quiere abordar Chenault –uno que es evidente para quien preste atención, pero que ha pasado incomprensiblemente desapercibido por la gente de Silicon Valley– es la falta de diversidad, tanto de género como racial, en la industria tecnológica.

"La diversidad en la industria de la tecnología digital es un problema enorme", señaló Chenault. "Si no aceleramos el progreso en esa área, tendrá consecuencias nefastas en nuestra sociedad".

Es todavía peor en la industria del capital de riesgo, donde hay pocas mujeres y aún menos afroamericanos.

Los números son vergonzosos y deprimentes: los afroamericanos ocupan el 3% de la fuerza laboral en la industria del capital de riesgo, según un estudio que llevaron a cabo en el 2016 la National Venture Capital Association y el Leadership Center for Inclusion de la Universidad Deloitte. Los latinos representaron solo el cuatro por ciento de la industria.

Chenault afirmó que conoce a algunos de los socios fundadores de General Catalyst desde hace más de 20 años, entre ellos David Fialkow y Joel Cutler, quienes han sido socios comerciales desde que se conocieron de niños en Camp Cedar (un campamento de verano en Maine al que también acudí). El fondo, el cual cuenta con cerca de 3.750 millones de dólares, se fundó en Cambridge, Massachusetts, en 1999 y tiene oficinas en Nueva York, Palo Alto, California y San Francisco. Chenault señaló que radicará en Nueva York.

Además de Facebook y Airbnb, también está en las juntas directivas de IBM y Procter & Gamble, lo cual le da una capacidad de entendimiento de lo que sucede en la economía. Chenault reconoció que puede haber ocasiones en las que deberá negarse a participar en asuntos de las juntas que entren en conflicto con alguna de las inversiones que realice General Catalyst.

Sin embargo, en esta etapa de su carrera, cree que el capital de riesgo es el "vehículo" adecuado para intentar hacer una diferencia. Chenault espera ayudar a que las empresas no solo hagan planes a largo plazo, sino que reflexionen sobre su papel en la sociedad.

"Las firmas de capital de riesgo deben ser agentes de cambio más catalíticos, no solo en el desarrollo de los negocios, sino en la forma de ayudar a cambiar la cultura del sector de la tecnología digital para que se concentre en atender las responsabilidades que tiene", afirmó Chenault.