• POR ANDREW ROSS SORKIN
  • Favor de tomar sus asientos.

De nuevo, ha llegado esa época del año: nuestra cena de fin de año, en la que miramos en retrospectiva el año que pasó, para celebrar y humillar a los empresarios de Wall Street y Washington, y ver qué nos podría deparar el futuro.

Y vaya que fue un año especial

Este año, decidimos tener nuestra cena en Breakers en Palm Beach, Florida, a unos pasos del complejo Mar-a-Lago, mejor conocido como la Casa Blanca de invierno. Debido a que el presidente Trump ha pasado casi una tercera parte de su mandato –no, no es un error de dedo– en una de sus propiedades, según lo reportó The Wall Street Journal, pensamos que podíamos intentar que fuera conveniente para él. Hubo una cantidad sorprendente de vacantes en Mar-a-Lago por todas las cancelaciones que realizaron fundaciones y organizaciones de caridad pero, debido a que un artista proyectó "Pay Trump Bribes Here" (Favor de pagar aquí los sobornos para Trump) en el Trump International Hotel en Washington, nuestro comité de conflictos sugirió que celebrar la cena en Mar-a-Lago iba a ser una mala idea.

También pensamos que tener la cena en Florida sería conveniente para muchos de los magnates y las personas importantísimas que ya se encuentran aquí en busca de bienes raíces desde que el proyecto de ley fiscal se convirtió en ley. La otra ventaja de comprar aquí, por supuesto, es que tu casa está protegida aun si te declaras en bancarrota.

Sentados en el estrado se encuentran Trump con la primera dama (Ivanka, Jared y el resto de la familia estaban de vacaciones). Al lado del presidente está Rupert Murdoch y su nuevo amigo del alma, Robert Iger, de Walt Disney Company, quien acababa de perder cualquier esperanza de aspirar a la presidencia en el 2020, una condición de su acuerdo para comprar la mayor parte de los activos de 21st Century Fox. A la derecha de los dos están sentados los negociadores en jefe del plan fiscal: Gary Cohn y Steven Mnuchin (y la esposa de Mnuchin, Louise Linton, de quien debo mencionar –y me debo asegurar de etiquetar en Instagram– viste un hermoso fular de Hermes y un vestido de Valentino).

Por supuesto que el acomodo de los asientos siempre es un poco complicado. Tuvimos que bajar del estrado a Jeffrey Bezos de Amazon para evitar que la guerra en Twitter que tiene con Trump interrumpiera las festividades. Además, nos habíamos enterado de que Bezos tenía planeada una bromita: le iba a decir a Trump que había escogido la Ciudad de México para que fuera la segunda oficina general de Amazon.

Masayoshi Son, el fundador de SoftBank, también vino este año. Está sentado en la mesa de Uber, después de que recientemente cerró un trato para invertir 9.000 millones de dólares en la empresa a un 30% de descuento de la previa valoración de esta (US$ 68.000 millones), aunque también había invertido US$ 1.000 millones en la valoración previa de la empresa para mantener el misterio de que el valor de la empresa seguía siendo de US$ 68.000 millones. Ha sido un año difícil en la mesa de "amienemigos" de Uber: Dara Khosrowshahi, el nuevo director ejecutivo de Uber; Travis Kalanick, el fundador de Uber; Arianna Huffington, un miembro de la junta directiva de Uber, y Bill Gurley, uno de los principales inversionistas de Uber. Para que todo estuviera en paz, hemos invitado a una influencia pacífica a que se sentara con ellos: Anthony Scaramucci, el "gorrón", quien también tuvo un año difícil mientras fue director de comunicaciones del presidente durante un minuto ardiente.

Habíamos invitado al príncipe Alwaleed bin Talal, pero nos regresaron la invitación. Cuando intentamos llamarle al Ritz Carlton en Riad, al cual también se conoce como la "prisión real", nos dijeron: "Las líneas telefónicas del hotel están desconectadas por el momento y hasta próximo aviso" (por cierto, eso no fue broma).

Y además está la mesa de Facebook: Mark Zuckerberg vino este año con Sheryl Sandberg. Lamentamos informar que Vladimir Putin no pudo acompañarnos. ¡Es broma! Más o menos…

Finalmente, tenemos la mesa de Bitcoin: los gemelos Winklevoss, a quienes les acuñaron el nombre de "los multimillonarios del Bitcoin" (basta de regodearse y lanzar bolitas de papel a la mesa de Facebook, por favor) y Jamie Dimon, el director ejecutivo de JP Morgan Chase, quien ha mencionado que la bitcoinmanía es "peor que la de los tulipanes", y agregó: "No acabará bien. Alguien terminará asesinado". Nos encantaría escuchar la conversación de la cena con todos ustedes.

Ahora, para las celebraciones del 2017

Transacción del año: La adquisición que realizó Amazon.com de Whole Foods llegó como una auténtica sorpresa. El acuerdo tiene el potencial de en verdad acelerar la marcha de Amazon en nuestra vida cotidiana, pues obtuvo un punto de distribución incluso más cercano a nuestras casas. También es una señal para el resto del mercado de que nada está prohibido. La línea de apuesta es que la siguiente apropiación de Amazon será en la industria farmacéutica, lo cual pudo haber motivado la oferta de US$ 68.000 millones de CVS por Aetna. Asimismo, una posdata: un acuerdo del 2017 que no ha recibido suficiente crédito, pero ha demostrado su valor fue la adquisición que realizó Walmart de Jet.com. La compra por US$ 3.300 millones de un sitio que perdía dinero parecía un error, pero ha brindado una vida nueva al negocio de comercio electrónico de Walmart.

El éxito sorpresivo de una oferta pública inicial: Roku, la televisora de transmisión en continuo, se volvió pública y sus acciones subieron 280%, uno de los incrementos más altos del año. Se está comparando a la empresa con Netflix y, como parte de un sector exclusivo, se le considera una apuesta entre los desmesurados servicios televisivos de transmisión en continuo.

¿Una señal celestial?: Blue Apron, un servicio que entrega ingredientes para hacer comidas, se volvió pública y cayó más rápido que Pets.com. ¿Quién pensó que era una buena idea?

Los ganadores de Trump: Los inversionistas en acciones fueron de los más beneficiados en el 2017, con una carrera que empezó cuando Trump ganó la presidencia. A nivel individual, Stephen A. Schwarzman de Blackstone Group apostó primero y de manera pública a favor de Trump, a pesar de las protestas dentro y fuera de su firma. Esto le brindó un asiento de primera fila en la Casa Blanca el año pasado. Arabia Saudita respaldó un nuevo fondo de infraestructura de la firma de US$ 40.000 millones. Además, Schwarzman, como toda la industria del capital privado, fue un beneficiario del nuevo plan fiscal, el cual siguió gravando participaciones en tasas de ganancia de capital con tan solo un ligero ajuste.

Ganador del director ejecutivo ético: Kenneth C. Frazier de Merck fue el primer director ejecutivo en uno de los consejos de Trump que se pronunció en contra de los comentarios que hizo el presidente después de la violencia que se desató en Charlottesville, Virginia. Una ola de ejecutivos lo emularon, pero solo después de que Frazier diera el primer paso. Fue muy valiente.

Ganador al premio Twitter para director ejecutivo: Lloyd C. Blankfein de Goldman Sachs se ganó el premio Twitter del 2017 con su tuit ingenioso durante el eclipse solar: "Quisiera que la luna no fuera lo único que ensombreciera este país. Si superamos uno, lo haremos con el otro".

Empresario del año: Digan lo que quieran de Elon Musk –tiene simpatizantes y críticos–, pero de nuevo demostró que piensa de manera diferente. Claro, presentó nuevos Tesla y envió más cohetes al espacio. Sin embargo, también presentó la que podría ser su idea más descabellada hasta ahora: la Boring Company. En términos técnicos, fundó la empresa en diciembre del 2016, pero fue durante el 2017 que supimos cuáles eran en verdad sus ambiciones: quiere cavar enormes túneles bajo la tierra para crear una red de caminos. Todos los economistas y físicos de la empresa han sido cuestionados. No obstante, como un capitalista de riesgo, Jason Calacanis comentó este verano: "Apostar en contra de Elon Musk es apostar en contra del futuro de la humanidad, y hacer eso es algo increíblemente estúpido".

El agradecimiento del año: Janet Yellen, la presidenta que va de salida de la Fed, se merece nuestro más profundo agradecimiento por haber manejado la economía de forma exitosa y por supervisar una caída en la tasa de desempleo a niveles que no se habían visto en décadas. Recibió abuso verbal de nuestro presidente, quien dijo que era "evidente su tendencia política" antes de ser elegido, tan solo para arrepentirse y elogiarla una vez que se percató de que su economía también era la economía de ella.

El cambio más importante en los negocios: La exposición del mal comportamiento de los hombres hacia las mujeres en el lugar de trabajo –y en el resto de los lugares– de casi todas las industrias tal vez fue la historia más importante y profunda del año. Ya ha sacudido una gran cantidad de negocios, y es probable que surjan más revelaciones.

La pregunta del año: ¿Cuál es la verdadera razón de que la administración quiera bloquear el acuerdo entre AT&T y Time Warner? Evidentemente, la especulación en los círculos de medios es que se debe a la guerra que tiene Trump con CNN. Esto podría ser cierto o no. Sin embargo, el presidente no salió muy favorecido cuando Sarah Huckabee Sanders lo citó diciendo que apoyaba la fusión de rivales entre Murdoch y Disney con el argumento de que "podría ser algo bueno para los trabajos", cuando el resultado simplemente será una serie de despidos.