• Por David Segal e Isabel Kershner

Para el resto del mundo, Teva Pharmaceutical Industries es simplemente uno de los fabricantes de medicamentos genéricos más grandes del mundo. En Israel, es la versión corporativa de una celebridad nacional.

Teva, la primera historia nacional de éxito global y uno de los empleadores más grandes de Israel, es tanto una fuente de orgullo como un símbolo de las ambiciones financieras del país. Su lugar en el imaginario del pueblo israelí es similar al que General Motors, en su apogeo, ocupó en Estados Unidos, pero en un país con una superficie de aproximadamente el tamaño de la Ciudad de Nueva York. Las participaciones de la empresa son propiedad de tantos fondos de pensión que se les conoce informalmente como las acciones del pueblo.

Hoy en día, muchas de esas personas están furiosas. Los errores de gestión y los cambios tectónicos en el negocio de las farmacéuticas han afectado a Teva, que enfrenta precios en declive de los medicamentos genéricos y la pérdida de la patente de una marca principal.

Desde que comenzó el 2017, han desaparecido más de 20.000 millones de la capitalización bursátil de la empresa, por lo que el valor de Teva disminuyó a aproximadamente la mitad.

Todos en Israel sabían que vendrían los despidos y el momento de cerrar plantas, pero lo que se esperaba eran dolorosos recortes. En vez de eso, el 14 de diciembre, Teva anunció lo que equivalió a una amputación.

Eliminará aproximadamente 14.000 empleos, cerca de un cuarto de la fuerza laboral mundial de la empresa, de los cuales 1.700 se encuentran en Israel. Las plantas de manufactura cerrarán y se venderán partes de la empresa. Se cancelaron los bonos y se suspendió el pago de dividendos sobre sus acciones.

Parece que la única reacción positiva a esta noticia provino de los inversionistas, quienes aumentaron las acciones de Teva por cerca del 14 por ciento. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, declaró que animaría a la empresa a "mantener su identidad israelí", palabras que no parecieron tranquilizar a nadie.