Michael J. De La Merced Y Rachel Abrams

Abercrombie & Fitch, el otrora popular proveedor de moda para adolescentes, que ahora atraviesa tiempos difíciles, anunció el 10 de mayo que ha iniciado diálogos para venderse.

En una declaración, Abercrombie señaló que estaba en "negociaciones preliminares" con pretendientes, a quienes no nombró, de quienes había recibido expresiones de interés. La tienda advirtió que bien podría no llegar a un acuerdo para vender.

La declaración se produjo después de que Reuters y The Wall Street Journal anunciaran que la compañía estaba ponderando venderse.

Las acciones de Abercrombie cayeron 49 por ciento en el período de doce meses que terminó el 9 de mayo, antes de que surgieran los reportes informativos sobre la posible venta. Según el precio de cierre del 10 de mayo, la tienda tenía un valor de mercado de unos 969 millones de dólares, con un valor por acción de 14,22 dólares.

Las tiendas para adolescentes se han visto particularmente afectadas por los problemas dentro de la industria. Muchos centros comerciales, donde proliferan tiendas como Abercrombie y American Eagle, se enfrentan a la reducción de tráfico y las tiendas departamentales batallan por atraer un flujo continuo de compradores.

Las marcas, además, se enfrentan a fuertes presiones de negocios como H&M y Forever 21, que producen grandes cantidades de artículos baratos, pero de moda.

Abercrombie también ha luchado por reinventarse tras la partida de Mike Jeffries, el director general que convirtió una vacilante marca de artículos deportivos en un elemento esencial del guardarropa de los adolescentes en los años noventa. Sin embargo, Jeffries ha sido acusado recientemente de irritar a los clientes debido a una serie de escándalos.

Jeffries se retiró en el 2014, después de que la compañía separó los papeles de presidente de la junta directiva y de director general y, como parte de un arreglo, incorporó a un inversionista activista en su junta.